El trabajo en equipo, garantía de un buen gobierno

1361859856_18483Estos días tan importantes en la vida política, económica y social de nuestro País; hacen a uno pensar sobre la responsabilidad que tiene un gobernante ante su pueblo, pero sobre todo cuando es un destino turístico y quienes vienen a visitarnos se les debe de garantizar su seguridad. En realidad parte muy importante para el éxito de la gestión gubernamental es precisamente la formación de un equipo de trabajo, es aquí donde muchas de las veces se falla.  Cuando se busca afanosamente la coordinación de esfuerzos de los distintos sectores de la comunidad, será para que no se diluyan las responsabilidades, y en consecuencia las acciones. En este caso lo más aconsejable para quien ejecuta la acción de gobierno es el de ordenar el trabajo de la administración pública con orientación programática integral.

El objetivo primordial de cualquier administración municipal, en lo particular de Puerto Vallarta, será el de gobernar para todos sobre una estrategia bien definida para saber lo que se tenga que hacer y hacia donde se quiere ir. Ante las actuales circunstancias en las que estamos envueltos por la falta de confianza, deben de hacer que las autoridades no desperdicien el tiempo valioso, con el fin de resolver problemas y administrar en una forma equilibrada su municipio, ya que lo que busca la sociedad de su gobernante, es que ponga su mejor esfuerzo para estar a la altura de las expectativas de la mayoría de los vallartenses que le confiaron la administración del municipio. Estamos a casi un año en la gestión del Presidente Municipal, Lic. Ramón Guerrero Martínez, es tiempo de corregir caminos a marchas forzadas con orientación programática. Cuando un hombre sabe escuchar y dá la casualidad que es un gobernante, seguramente tendrá la sensibilidad necesaria para afrontar y enfrentar cualquier eventualidad.

Constantemente repito que un ser humano se mide por los problemas que puede resolver, en este caso el Alcalde y su equipo de trabajo, están ante un gran reto, el del cambio de actitud. Todo el pueblo espera con ansiedad, más responsabilidad en el servicio público, donde respondan con honestidad, capacidad y trabajo organizado, las demandas más apremiantes. También urgen ciudadanos comprometidos con el gobierno para que nadie quede al margen en la confección del nuevo Puerto Vallarta que queremos, en donde exista siempre voluntad de ambas partes para emprender un verdadero proyecto en donde no se deje en el abandono a las clases populares. Convivir siempre será la clave para obtener la consolidación de una comunidad que siempre se ha distinguido por su creatividad y nobleza.

Como consecuencia lógica para dar atención a las múltiples demandas de la sociedad es precisamente la integración de un buen programa de gobierno que se vaya enriqueciendo con las experiencias adquiridas a través de la ejecución de trabajos bien planeados. Promoviendo la agrupación de sectores con programas específicos, cuya realización se posibilita mediante la descentralización de funciones y se realiza en la concentración de esfuerzos con la federación, estado y municipio, para manifestarse en armonía, para construir la expresión más operativa y fecunda de los sectores público, privado y social en busca de bienestar común. Solamente con voluntad política se puede llegar a la solución de múltiples demandas, en donde se manifieste siempre el ¡escuchar para decidir y el planear para realizar!

Por otro lado el ser humano por lógica es el motor que moverá cualquier programa de trabajo que se dé en torno a una comunidad. Para que el territorio y la economía no sean trampas del desarrollo, menester es concebirlos asociados al hombre, esta conjunción solamente se va a  dar con un enfoque planificador, muchas veces lo he repetido en mis colaboraciones periodísticas: ¡Cuando se concibe al ser humano como el conjunto de sentimientos, esfuerzos, voluntad e inteligencia, seguramente en su quehacer cotidiano obtendrá muchos satisfactores! En el caminar de nuestra vida debemos sacar lecciones de nuestros desaciertos para prevenir y fortalecer el futuro, siempre tomado en cuenta que la dignidad humana debe de llevarse hasta lo más alto, aún  desde la mayor  marginación social, con el valor y la voluntad de superación.

Vuelvo a reafirmar que las crisis deben de llevar a cambios para el progreso y no a cambios para el retroceso, para redistribuir el poder a favor de las mayorías y no para que el poder se concentre nuevamente en las viejas oligarquías. Deben de verse dichas crisis, como un proceso encaminado a dominar y vencer los grandes desequilibrios que la componen como el quebranto de finanzas públicas ocasionadas por factores externos,  y porque no decirlo por la corrupción galopante, el deterioro de la actividad productiva y del empleo y de la elevación de precios de productos alimenticios y servicios.

Creo que tenemos la oportunidad para que nuestro municipio al igual que nuestra Patria, pueda introducir todos aquellos cambios estructurales que resulten benéficos para todos, contando con un equipo de trabajo en donde la unidad siempre prevalezca. Sabedores que siempre el tendón de Aquiles de todos los gobiernos son la mala administración de los recursos públicos y también llevan consigo el comportamiento de sus funcionarios, ya que están ante los ojos de la ciudadanía y los medios de comunicación, es por eso que la consolidación de un gobierno se basará siempre en el componente del trabajo organizado en donde exista respeto.

Comentando al respecto, el de buscar beneficios para los que menos tienen, me encontré en uno de los libros de Francisco Ruiz Massieu, donde escribe que el desarrollo social no es prescindible, diciendo lo siguiente: La igualdad de condiciones ya no de oportunidades, solo se dá con el desarrollo social, y éste no aparece si se espera que sea fruto secuencial del crecimiento económico. Tampoco se vuelve igualitaria una sociedad, si se está atenida a las fuerzas del mercado, o si el poder público sustituye a la sociedad civil y al individuo. Asignar recursos escasos entre fines rivales; introducir racionalidad al desorden; prevenir el futuro cuando hay incertidumbre; distribuir entre lo accesorio y lo principal; escoger entre opciones; conciliar lo que está opuesto; hacer frente a lo inesperado; y señalar objetivos y escoger medios, es hacer planeación o sea hacer política. Por eso les dejo esta reflexión a quienes tienen bajo su responsabilidad el quehacer público, es tiempo de dignificar  la actividad política al servicio del pueblo, trabajando duro y con honestidad, siempre mirando hacia adelante con emoción para tener siempre un progreso ascendente en donde la comunidad forme parte activa por el logro de la confianza en sus autoridades.

Pues bien nunca es tarde para corregir errores, se está a tiempo de instaurar como norma el trabajo en equipo y la relación directa de los funcionarios entre sí y de éstos con las agrupaciones y los ciudadanos para atender con serenidad sus peticiones y permanecer en contacto con la realidad. Acordémonos, que el capital más grande que tiene Puerto Vallarta son sus hombres y mujeres, es por eso de que se debe de cuidar su conducta, su trabajo y capacidad para el desempeño de sus funciones. Y de esta manera garantizar a la ciudadanía certidumbre. No es posible estar escuchando declaraciones estériles de algunas personas que forman parte del gobierno municipal vallartense, es tiempo de buscar un cambio de actitud en donde exista fortaleza en sus convicciones para reconocer la madurez de quienes son servidores públicos, entregados plenamente al servicio honesto de su comunidad.

La justicia hemos de vivirla para que se convierta en justicia real, en justicia unida al mejoramiento de las condiciones de vida.