Mejor dedíquense a tumbar gobiernos

Por supuesto que ni quien ponga en duda el enorme poder de las redes. Igual hacen brotar agua de las rocas que derriban gobiernos. También rasuran callos, hacen salir pelo a los calvos y cuando se juntan en las plazas ya saben los gobernantes que es hora de irse.

Ese poder de las redes sacando agua de las piedras y tumbando gobiernos es de lo más benéfico. Y claro, ni quien se atreva a poner en duda el “enorme poder del Facebook”.

Pero cuando no están haciendo brotar agua de las piedras o tumbando gobiernos en países que hablan idiomas “que nadie en la red entiende”, empiezan a meterse en otros asuntos donde ya sus poderes como que son afectados por la criptonita, porque esas redes chafean y chafean horrible.

Acaba de suceder en Zona Metropolitana de Guadalajara. Resulta que una señora, con sus dos hijitos: un prietito y una güerita, vendía chicles y recibía limosnas en la esquina de Avenida Vallarta y esa calle de nombre inconstitucional: “Niño Obrero”.

Ahí estaban cerca del edificio de la Cámara de Comercio, ejerciendo la venta callejera, sin hacerle daño a nadie.

Pero un mal día a alguien de las redes, se le ocurre subir foto de la niña güerita y empezar a comentar que estaba extraño que fuera hija de la madre prietita. Ignorante el wey derribador de gobiernos. Como que desconoce lo popular de la genética y los millones de combinaciones que pueden darse. Con ese primer chisme y foto, se soltaron las redes satanizando a la señora de los chicles y haciendo gran campaña “por la güerita de la CANACO” que fue como le pusieron en sus mensajes.

A los pocos días ya la señora de los chicles era “de seguro robachicos”, “explotadora”, “corruptora”… y luego alguien la había visto allá con los chilangos vendiendo chicles, pero con otros niños y claro, a lo mejor hasta era parte de las bandas de surtidores de pedófilos… ya saben ustedes cómo el chisme cuando se suelta y cómo son los chismosos en cuanto les dan cuerda.

En unas semanas ya no era chisme, era “exigencia de la ciudadanía” que “se rescatara” a la “güerita de la CANACO” y al otro niño de manos de “la explotadora, robachicos…”. De ese tamaño la capacidad de calumnia y el ciego prejuicio racial que tanto niegan los beatitos y las beatitas de esos rumbos: una güerita ¿cómo iba a tener madre prieta?.

Por supuesto que las redes que tumban al gobierno que le viene en gana y hacen brotar agua de las piedras en el desierto, consiguieron que los gobernantes tiembla piernas les hicieran caso: Fueron a quitarle a la güerita y al prietito a la señora, acusándola de todo cuanto decían los machines de las redes y sus mandonas mujeres.

La pobre señora en vano protestó, enseñó papeles y demostró que la güerita ojo verde era su hija y muy su hija, como también lo era el niño, su hermanito. De poco le valió. ¿Cómo iba a tener razón una pobre mujer morena, frente al enorme poder de las redes que tumban gobiernos y hacen brotar agua de las piedras? Le quitaron a sus hijos, a quienes mandaron al hospicio que hoy llaman “hogar Cabañas”.

Las redes los separaron, dejaron a los niños sin ver a su madre. Señora víctima de redes de chismosos, racistas, calumniadores y prepotentes.

Hace nueve meses de eso. Menos mal que hubo personas razonables en Guadalajara que indignadas de lo que estaba pasando acudieron a ayudar a la pobre señora que así tuvo apoyo jurídico, para tener que “demostrar su inocencia”, porque en este país cuando se es pobre eres culpable hasta que no demuestres lo contrario; sobre todo cuando “lo dicen las redes”. No pues como verdad revelada.

Nueve meses duró la angustia de la madre, peleando por sus hijos, viéndolos dos horas cada semana, pagando el precio de tener una hija güerita y pobre, en tierra de infieles crueles, discriminadores y promotores del mal común.

Por fin este martes, la señora recuperó a sus hijos. Quedó libre de los cargos de “corrupción de menores”, “inducción a la mendicidad” que le habían inventado los verdaderos méndigos.

Por supuesto que ya no volverá a ir a vender chicles y mucho menos a esa esquina. Pero además, al conocer su caso y ver sus razones, le ofrecieron trabajo formal. Ya tiene trabajo y podrá llevar a sus hijos a la escuela y salvarlos de malvados racistas que se sienten todopoderosos, nada más porque “tumban gobiernos y sacan agua de las rocas”.

Lección para las redes: Pónganse con los de su tamaño. Dedíquense a tumbar gobiernos. Dejen a la pobre gente en paz.

Porque ¿A quién va a cobrarle esa pobre señora todo el daño que les hicieron a ella y a sus hijos?

Muchos de quienes le dañaron, son cobardes que con otros nombres se hacen fuertes en las redes, perjudicando a quien se les atraviesa en el camino.