Hablemos bien del camello

MALECONHay un movimiento ciudadano en nuestro querido pueblo, que de pronto aflora y obra maravillas, en mi opinión, un movimiento de nadie, pero sí de todos, cuya misión es una muy simple, sencilla, que da frutos grandes y difícil de medir.

El tema es fácil de comprender: “Habla bien de Puerto Vallarta”. Dirigido a todos aquellos que de alguna manera manejan redes sociales, facebook, twitter, youtube o simplemente correo electrónico, o sea estudiantes, amas de casa, comerciantes, empresarios, políticos y todos; la misión es transmitir por el medio que más utilicen, que mas dominen, lo bonito, los eventos bonitos que encuentren en su vida cotidiana y los transmita a sus amigos y al mundo lo que él o ella está experimentando.

Eventos que parecen ordinarios, que vistos con amor y pensando justo en el amor a nuestro pueblo, se convierten en un mensaje maravilloso que estimula el actuar y el sentir de todos aquellos que reciben el mensaje y así se va formando un circulo positivo que día a día engrandece la percepción hacia nuestro querido destino turístico, en el cual además tenemos la fortuna de vivir.

Hablar de lo bonito que encontramos este día, de los amaneceres, de la lluvia, del anciano que cruza con esfuerzo la avenida, del vendedor de tuba, del anochecer, del paseo por el estero del salado, de la puesta de sol que cubre de colores rojizos el cielo  nublado de la tarde, del maestro dando clases, de los niños paseando por el parque, de un grupo de turistas comiendo mariscos en la playa…de lo que sea, de lo que el actor sienta que es bonito y le llene de alegría.

Hablar bien de Vallarta de ninguna manera es esconder los problemas, los muchos problemas que ciertamente sufre Puerto Vallarta. El tema es que los problemas se resuelven con trabajo y no con quejas, no con berrinches ni desesperanza ni frustración, ni con depresiones. Resolvamos los problemas uno a uno y la mejor forma es que cada cual haga o al menos intente hacer su responsabilidad y compromiso de la mejor forma y al mismo tiempo tengamos la habilidad de descubrir que no todo es feo ni malo y que hay más cosas buenas que malas y que hay mas ciudadanos que están luchando porque Puerto Vallarta mejore, muchos más, que aquellos que están haciendo todo para que Puerto Vallarta se perjudique.

Si queremos vender el camello tendremos que hablar bien del camello (un viejo cuento árabe). Si queremos resolver los problemas de Vallarta necesariamente tendremos que trabajar en ello, pero también y al mismo tiempo hablar bien de Puerto Vallarta. Comparto hoy contigo algo bonito que viví de cerca:

DIEGO

Las circunstancias me llevaron a estar cerca del nacimiento de un niño, de un niño varón que por doscientos setenta días estuvo tranquilo y sosegado desarrollándose en el vientre de su madre, una mujer joven, buena, fuerte y guapa. El niño lo llamaré Diego por llamarle por un nombre cualquiera con sello de sexo masculino, a través de todos los días solo tuvo contacto con el mundo del año 2013  a través de los ojos, los pulmones, la sangre y el pensamiento de su madre a quien llamaré Rosario solo porque es un bonito nombre.

Diego creció cómodamente sin preocupación alguna, respiraba, se alimentaba, se fortalecía por obra de Rosario, flotaba en una camita de agua y hasta ahí recibía cariños cuando ella se sobaba la panza abultada que era la residencia privada y protegida de Diego. Allá adentro no había ruidos, ni luces de neón, ni gritos, ni pleitos… tampoco había hambre, ni sed, ni calor, ni humedad, ni siquiera necesidad de respirar. Un ser cuya única misión era crecer, crecer sano y estar preparado para que en un momento determinado saliera de su guarida materna a encontrarse con el mundo de los terrícolas. No hay apuro, no hay distracciones, no hay angustias, ni dolores, ni reloj, ni hambre… creció y se desarrolló para llegar al término y salir al mundo y conocer a Rosario y a Rodrigo así le llamaré al Padre para no llamarlo Señor o Papá, mejor le doy un nombre y así entraremos en confianza.

No hay plazo que no se venza, así que a los nueve meses en punto, Diego, Rosario y Emilio se lanzan al lugar donde el primero dejará el cómodo recinto materno para entrar a otro más grande, más iluminado, que tiene además de obscuridad, luminosidad y una gran gama de colores, el azul del cielo, el verde de los árboles, el sin color del agua. Un lugar que tiene sonidos, el mormullo del aire, el rompimiento de las olas, el canto de las aves, las canciones de cuna, la caricia de las palabras. Un lugar que tiene olores, la piel de Rodrigo y Rosario, olor a mantequilla y ajo, olor a brisa marina, olor floral, olor a frescura de las frutas. Sin duda un lugar diferente esperaba a Diego.

Pero el asunto más grande es que ahora Diego tiene muchas cosas que aprender. Aprender a respirar para vivir, a llorar para decir que tiene hambre, a cerrar los ojos para dormir. Tiene que aprender que ya no vive sólo y que tiene que aguantar que el médico partero le dé una nalgada que le duele pero indispensable para que aprenda a inhalar y exhalar oxigeno y se valga por sí mismo. Tiene que aprender a que le tomen fotos y los adultos le busquen parecido con sus parientes. Tiene que aprender que Rosario ya no puede hacerle todo por él, tiene que aprender a chupar para jalar la leche del pecho y de la mamila, a parpadear para que sus ojos se enjuaguen, estornudar para expeler las flemas y los mocos… desde ese día la vida de mi queridísimo Diego es un constante aprendizaje de subsistencia, e convivencia, de participación, de decisión, de saber dar y saber recibir. A esta tierna edad de un día, los niños empiezan a conocer el significado de dos palabras que cada día de su existencia tendrán una importancia enorme, SI  y NO, aprenderá que el sabio manejo de ellas lo llevarán al éxito en la vida, medido en términos de otra sola palabra que lo acompañará por siempre: FELICIDAD.

El primer encuentro es algo duro, es muy serio, pero es maravilloso, entrar al mundo nuestro, así de porrazo suena fácil, hay que salir del vientre por un conducto que es estrecho, pero una vez que se pasa y se recibe la agresión de la nalgada y del llanto, empiezan los niños, a encontrar en la vida una razón enorme, la misma que tienen Rosario y Rodrigo y los padres de ellos y los padres de los padres hasta la quinta y sexta generación.

Hoy te comparto esta experiencia, bonita sin duda, que representa la máxima riqueza de todos nosotros, la VIDA  misma, así, la VIDA.

Por hoy fue todo. Muchas gracias. Hasta el próximo viernes.