¿Protección?

AMBIENTELa Reserva de la Biósfera El Pinacate y Gran Desierto del Altar en Sonora, hoy será declarada por la Unesco Patrimonio Mundial Natural y con ello se convierte en el quinto bien natural del país (La Reserva de la Mariposa Monarca, Islas del Golfo de California, Santuario de Ballenas el Vizcaino, y Sian Ka´an, son los otros cuatro)  y uno más de los 183 bienes naturales del mundo.

México es un país con una rica biodiversidad  y está entre los primeros sitios poseedores de reservas de la Biósfera con más de 43 lugares (Sierra de Huautla, Islas Marías, La Michhilía, Sierra de Manantlá, Mapimí, El Cielo, Montes Azules, Tiburón Ballena, entre otras) cuyo cuidado y preservación, están bajo un estricto régimen de supervisión.

La SEMARNAT, considera que las Reservas de la Biósfera son áreas representativas de ecosistemas no alterados por la acción humana, o que requieran ser preservados y restaurados, en las cuales habitan especies representativas de la biodiversidad nacional incluyendo las  endémicas, amenazadas, o en peligro de extinción.

Puerto Vallarta no ha podido hacer mucho en materia de protección, a pesar que desde 1968 empieza a crecer la preocupación a nivel mundial, por alcanzar niveles de desarrollo sostenible y proteger el medio ambiente. Pareciera que a nivel local y estatal, vivimos más de 40 años de retraso respecto a otros sitios del país y del mundo.

O cómo explicar que se hayan ignorado por tanto tiempo los innumerables estudios realizados por científicos donde describen minuciosamente la región y plantean la urgencia de hacer una declaratoria como Reserva de la Biósfera a las montañas y selvas aledañas a la región de Puerto Vallarta y la Bahía de Banderas.

La naturaleza, como bien dice el Dr. Jorge Téllez, no reconoce límites políticos. Los investigadores consideran que las particularidades de esta región son sumamente valiosas porque se encuentra en una zona de transición de climas, corrientes de agua, alturas y precisamente esta situación que por un lado nos da una abundantísima biodiversidad, por el otro hace que nuestro ecosistema sea muy frágil porque precisamente se encuentra en una zona de transición entre lo terrestre y lo marino, además influidos por ecosistemas de agua dulce que fluyen desde la sierra.

Somos parte de una región neotropical del país en los límites de la región templada, lo que la hace una zona especial en que se pueden encontrar características de zonas templadas y de zonas tropicales, de climas cálidos y lluvias con más de 800 mm de precipitación anual  (SEMARNAP, 1999).

Innegable que a lo largo de los años el deterioro de la selva y los alrededores de Vallarta hayan ido en aumento. La tan mencionada ubicación geográfica de privilegio de Puerto Vallarta, es más un calificativo de membrete que una verdad impresa.

La región, estaba considerada en el 2001 como una de las selvas mediana y baja más extensas y mejor cuidadas del país, según lo publicado en Bahía de Banderas a futuro 2000-2025. Libro que por cierto recomiendo consultar a quienes toman decisiones.

Ignoro en qué situación se encuentre hoy día nuestra realidad, pero bien valdría la pena echar una ojeada a lo que teníamos ayer y lo que podemos no tener mañana.

Por ignorar la biodiversidad nos puede invadir la adversidad. De allí, la urgencia de tomar los acuerdos necesarios para la declaratoria de Reserva Natural Protegida para Puerto Vallarta y sus alrededores.

O usted ¿cómo la ve?