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Restaurante Lolita el más antiguo de Puerto Vallarta

0560 años de tradición se dicen fáciles, son más de los que Puerto Vallarta tiene como ciudad, y apenas 35 menos desde que se convirtió en municipio, son seis décadas de existencia del restaurante Lolita, fundado por la señora Dolores Madero Flores en 1950, aunque desde quince años antes ya tenía  el mismo restaurante en el centro de la ciudad.

Situado en la Avenida México número 1061 en la colonia 5 de Diciembre, el Restaurante Lolita ha sido fiel testigo a través de su fundadora y su familia, de algunos de los sucesos más importantes en la ciudad, pues con una ubicación privilegiada en la entrada principal al pueblo, fueron pocos los eventos destacados que escaparon a su testimonio.

El Restaurante Lolita quizá no es el más elegante ni el más destacado, pero sí el más auténtico y tradicional con una historia llena de buenas anécdotas que sólo  personas de gran calidad humana pueden compartir, y en el que todavía se puede disfrutar de la esencia de un lugar cien por ciento vallartense.

01Doña “Lolita”, nació en el municipio de Tomatlán Jalisco en el año de 1915, siendo hija de María Flores y Francisco Madero, la juventud de Dolores se desarrolló durante los tiempos difíciles que conformaron la Guerra Cristera, época durante la cual, ella  sus hermanas Amelia, Imelda, Guadalupe y Evangelina conocidas como “las Flores” eran asediadas por la tropa del capitán Ramón Masterrenas quien acostumbraba robarse mujeres y ganado sin ninguna contemplación.

Ya en tiempos de paz relativa, su madre, Doña María Flores, se convirtió en una famosa cantante, motivo que la llevó a viajar de feria en feria, por lo cual pronto su belleza se hizo notar, al grado que se dice que la canción “La feria de las flores” de Chucho Monge fue inspirada en ella y sus hermanas, Lola, Lupe, Evangelina y Amelia.

En aquella época, el acceso a Vallarta era principalmente por mar, y eventualmente visitaban el pequeño poblado costeño, lugar que las cautivó, y que por fin, después de varios viajes Lolita decidió ir a radicar a Puerto Vallarta donde tuvo a sus hijos.

Cuenta su hija Guadalupe Madero Flores, que Lolita sacó sola adelante a su familia; empezó con un pequeño restaurant en Bahía de Banderas, y por las tardes vendía  canela en la plaza, razón por lo cual se ganó el mote de “Lola la canelera”, el tiempo y su espíritu de lucha, hicieron que tiempo después abriera un comedor en el centro de Puerto Vallarta, en las cercanías de lo que fuera el Cine Morelos, comenta su hija María Alicia, posteriormente trasladó el negocio a la calle Juárez muy cerca de donde se encontraban las oficinas de Mexicana.

En aquellos tiempos, nadie llegaba al Restaurante de Lolita de la calle Morelos sin irse bien comido, aunque no trajeran dinero, y pronto su generosidad le fue compensada con clientes. Posteriormente y con mucho esfuerzo compro el terreno ubicado frente al parque Hidalgo donde construyó el actual  restaurant Lolita, no sin algunos inconvenientes, como lo comenta su hija María Alicia:

03“Aquí en la esquina le dieron a mi mamá, entonces el que está en frente de Ley en donde actualmente venden periódico se llama el Limpiabotas, y ese señor quería aquí, y ya mi mamá estaba haciendo su casita de palma, y vino y se las quemó, eso fue hace como 70 años, cuando ella estaba jovencita, entonces como el señor quería esta esquina, pero ya se la habían dado a ella, un ejidatario que le decían el señor Chiparra que era ejidatario en Vallarta, en ese entonces no había ni carros ni nada, y nosotros jugábamos aquí en la calle…”

Cuenta su hija que a diario hospedaba y alimentaba vendedores, pescadores y familias enteras, quienes en retribución el siguiente viaje le traían de todo; quesos y panelas de El Tuito y Tomatlán, fruta de Tepic, guajolotes de las rancherías,  etcétera, estos mismos obsequios los repartía entre sus próximos visitantes.

Actualmente el Restaurante Lolita se conserva casi igual que cuando la señora Lolita lo construyó, con algunas pequeñas modificaciones, pero con la misma esencia de calidad en el servicio, con la misma calidez y cariño de su propietaria, además de su buen sazón que muy pronto se hizo el preferido de sus clientes, que según palabras de su hija Guadalupe, “hasta los frijoles le quedaban buenos”

En esos tiempos la comida en Puerto Vallarta era muy sencilla: “carne con chile y chile con carne” en palabras de Guadalupe Madero, “eso sí, todo tenía  y sigue manteniendo, un sabor casero, con productos de calidad”.

02Con la construcción de los grandes hoteles Doña Lolita se hizo de un grupo de “asistidos” que pagaban cada semana comidas corridas a menos de peso y todo iba bien.

“Cuando estaban haciendo el hotel Camino Real ella tenía su restaurante en el centro, ahí les dio de comer a todos los trabajadores, ya cuando se vino para acá estaban construyendo el hotel Posada Vallarta, que hoy es el Crystal, tenían asistidos, como les decían entonces, ella les hacía de comer y el fin de semana le pagaban, eran muchísimos clientes. Mi abuelita María del Rosario Flores también tenía restaurante, eran las dos, la hija y la mamá.”

Dato curioso de Doña Lolita es que sus hijas son primas del legendario futbolista Demetrio Madero, quien también fuera funcionario en el Ayuntamiento de Puerto Vallarta durante la administración de Gustavo González Villaseñor.

Destacable de la personalidad de Doña Lolita fue su don de gente,  a quien mucha gente le manifestaba un gran cariño.

06“Ella era muy buena persona, era muy dadivosa, por eso nunca tuvo nada, a todo mundo le daba, si llegaba gente al restaurante y le decía que no tenía para pagar, ella les respondía, “ah no, siéntate mijito, ahorita te dan de comer, sírvanle al muchacho”, con todo mundo era así, una anécdota muy bonita fue cuando venía una señora de un pueblo que venía con otras dos niñas y embarazada que no tenía dónde quedarse, y mi mamá le dijo, “no te preocupes por eso, aquí quédate conmigo”, y les dio alojamiento, la señora aquí tuvo su bebé, después de un mes de haber parido se fue la señora, y ahora esa muchachita que nació trabaja en el banco, y siempre estuvo muy agradecida, venía a ver a mi mamá, para agradecerle ese apoyo cuando nació, y como ese muchos otros ejemplos, sólo es cuestión de preguntarle a la gente qué referencias le dan de Lolita Madero, fue muy dadivosa, nunca se enojaba, y siempre se sentaba a la puerta del restaurante, llegaba gente a saludarla, porque era muy risueña, carismática, recibía a los clientes y visitantes a quienes siempre invitaba a comer, inventando que tenía hambre para que le dieran también al visitante, y si le decían que no tenían dinero contestaba; “hay luego me pagas”.  Todo mundo la recuerda como el alma más generosa de Puerto Vallarta, nunca la vieron enojada y siempre estaba de humor, si le preguntaban como estaba, respondía; “estoy como mango… pero chupado”.

04La señora Lolita falleció en 2011 a los 95 años de edad, siempre al pendiente de su negocio y conservando la amistad de mucha gente que la recuerda con cariño.

Hoy en día el Restaurant Doña Lolita se ha mantenido  como un lugar tradicional entre los vallartenses, y es una visita obligada para los turistas nacionales  y extranjeros que quieren revivir los sabores de la comida tradicional mexicana.