La historia que están cambiando

IMG_0712UN DÍA COMO HOY. Platicando con una persona en una acera de la Av. Francisco Villa, de pronto nos llama la atención una camioneta blanca marca Edge estacionada en las afueras de un negocio de ferretería. Mi interlocutor destacó que el que parecía chofer del vehículo portaba una camisa blanca con el logotipo del ayuntamiento de Puerto Vallarta. “Debe ser el chofer de un alto funcionario del ayuntamiento” –comenté, aunque a decir verdad el presunto chofer tenía más pinta de funcionario que de ayudante, por su edad y por su porte. La respuesta no tardó en llegar, de uno de los negocios aledaños salió caminando tranquilamente un joven de baja estatura que mi acompañante identificó como Oscar Pérez, secretario particular del alcalde Ramón Guerrero. “Muy mal debe andar el ayuntamiento para que el secretario particular del alcalde ande en las calles a las 12:30 horas de un día normal, cuando se supone debería estar atendiendo la apretada agenda del presidente municipal” –comenté. Tras los saludos de rigor, el joven funcionario se despidió y abordó el vehículo de lujo, cuya versión más económica cuesta 438,900 pesos mientras que la Limited vale 560 mil 600 pesos.

SALTO A LA FAMA. Oscar Ernesto Pérez Flores saltó a la fama de un modo trágico, cuando estuvo a punto de perder la vida tras caer por el cubo de la escalera de la Unidad Municipal Administrativa durante un recorrido de inspección del nuevo edificio, el cual carecía de elementos de protección. De manera milagrosa Oscar Pérez salvó la vida tras ser sometido a una delicada intervención quirúrgica en el cráneo, logrando incorporarse de nuevo al equipo de trabajo del alcalde Ramón Guerrero en su papel de secretario particular, mismo cargo que ostentaba durante los años en que El Mochilas se desempeñó como diputado local. Con un sueldo de 15,140.75 pesos a la quincena, de los cuales le quedan libres de impuesto y otros descuentos 11,822 pesos a la quincena, Oscar Pérez bien puede aspirar a comprar una camioneta Edge con un buen plan de financiamiento, como el plan  que pide un enganche de 39 mil pesos y 60 mensualidades de 8 mil pesos. Porque sería lamentable que el ayuntamiento de Puerto Vallarta haya gastado más de 400 mil pesos para adquirir una unidad de lujo para uso exclusivo del secretario particular del alcalde, quien además cuenta a su vez con un chofer que por su apariencia bien podría ser su padre.

¿QUÉ HICIMOS PARA MERECER ESTO? Cuando el Mochilas recorrió las colonias de Puerto Vallarta pronunciando la frase “ayúdanos a cambiar la historia” se dio por hecho que el cambio prometido sería positivo, sin embargo a diez meses de iniciada su administración difícilmente podríamos enumerar cinco cambios positivos. Es probable que los amigos del Mochilas puedan enlistar 100 cambios positivos, por desgracia para el grueso de la sociedad vallartense los cambios para bien no se notan ya que la historia sigue siendo la misma de siempre: calles totalmente en ruinas por la enorme cantidad de baches, finanzas municipales en quiebra por la enorme deuda pública del municipio, una nómina al tope por los altos sueldos de los funcionarios municipales, etc. En contraste, se carece de la armonía política que se requiere para ejercer un buen gobierno a causa del enfrentamiento del alcalde con un grupo importante de regidores encabezados por la periodista Susana Carreño. Lo que ha cambiado un poco es la recomposición de la sociedad vallartense, que paulatinamente ha ido perdiendo voceros que la defiendan, como es el caso de ciudadanas como Susana Carreño, Silvia Álvarez y Carmen Alicia Castelo, quienes tras ser críticas en sus respectivas zonas de influencia han optado por callar ante los errores del nuevo gobierno por la simple razón de formar parte del mismo. Prefieren callar y cobrar que cuestionar y quedar fuera de la nómina, así de triste.

LA METAMORFOSIS. Volviendo al jovencito de la Edge, una pregunta me ronda la mente desde la tarde en que lo vi: ¿en qué momento los gatos de los presidentes se convirtieron en personajes estelares de la política municipal? Se entiende que el secretario particular del presidente Enrique Peña Nieto sea un funcionario poderoso debido al manejo privilegiado que tiene de las puertas de Los Pinos, pero ni siquiera el secretario particular del gobernador Aristóteles Sandoval es una figura pública. En cambio Oscar Pérez es manejado por al menos un analista político de la ciudad como un político con futuro, al grado de habilitarlo como potencial precandidato a la presidencia municipal para el 2015. Hasta antes del Mochilas los secretarios particulares de los alcaldes habían sido funcionarios de bajo perfil, ujieres del alcalde que se dedicaron a lo suyo, a manejar la agenda del alcalde y comprarle su fruta para que tuviera algo que comer cuando le ganara el hambre entre reunión y reunión, nada extraordinario que permita su proyección como un político y no como un funcionario de baja categoría. Por alguna razón hoy el secretario particular del alcalde es un funcionario poderoso, sobre todo si se toma por cierto eso de que El Mochilas pasa la mayor parte de su tiempo fuera de la ciudad atendiendo importantes actividades propias de su investidura.

POSDATA. Tristemente, el llamado Gobierno Ciudadano no tiene nada de eso ya que su desempeño es idéntico al de un gobierno partidista identificado con el PAN o con el PRI. Igual que en el pasado, hoy cada acción del Gobierno en Movimiento está encaminada a ganar votos para la próxima contienda electoral, trabajando para el futuro aunque con ello se descuide el presente.

VOX POPULI. A punto de cumplir su primer año de gobierno, el alcalde Ramón Guerrero está a punto de perder su trienio, sumido en un tobogán que lo llevará a la nada. Y con él se irán todos los que lo rodean, aunque para su fortuna difícilmente estarán en Puerto Vallarta el 1 de octubre del 2015. En cambio quienes lo impulsaron desde Puerto Vallarta, como Héctor Gallegos, Susana Carreño, Salvador Gómez Aldaco y tantos más aquí seguirán, arrastrando el desprestigio que les ha generado el ser parte importante de un gobierno que no pudo cambiar la historia. No al menos para bien.