La marihuana, un debate estéril

UNA DISPUTA OCIOSA. Pese a lo espinoso del asunto, el debate en torno a la legalización de la marihuana parece haber prendido en amplios sectores de la sociedad mexicana, principalmente en los altos círculos intelectuales donde fumar un porro de cannabis es alto muy natural en un escritor o cualquier otro artista plástico. Desde su experiencia estos personajes han comprobado que el consumo de la marihuana no sólo no es dañino, sino que es altamente valioso para fomentar la productividad. Pero una cosa es un músico o un escritor adicto a la marihuana y otra muy distinta un albañil o un mecánico enganchado en esta droga. Estamos ante un debate ocioso que no tendrá final feliz, de ahí que resulte increíble su avance, hasta el grado de que el jefe de gobierno capitalino anuncia que habrá una consulta popular para decidir si se legaliza el consumo de esta droga. Siendo el Distrito Federal la punta de lanza de un sistema de gobierno de izquierda donde los matrimonios entre homosexuales y el aborto son ya algo natural y cotidiano, nada extraño será que también sea el primer destino del país en el que el consumo de la marihuana sea legal, si de la decisión de la mayoría de capitalinos dependiera.

UNAS POR OTRAS. La seriedad que se le está dando a este asunto pareciera tener un trasfondo menos claro, es como el esquema de la zanahoria y el garrote, donde la zanahoria estimulante es la posibilidad de legalizar el consumo de la marihuana y el garrote lo constituye la reforma energética que busca abrir Pemex al capital privado, especialmente en el Distrito Federal donde evidentemente se llevará a cabo la madre de todas las batallas entre la izquierda encabezada por Andrés Manuel López Obrador y el bloque de facto integrado por panistas y priistas que avalan la iniciativa de Enrique Peña Nieto. Pareciera dos asuntos muy diferentes pero el hecho de que se pongan sobre la mesa de las discusiones al mismo tiempo nos hace sospechar de las secretas intenciones. Al final está claro que habrá reforma energética, aunque está por verse el costo social que tendrá para el gobierno de peña Nieto, porque en ningún escenario se contará con el aval de López Obrador, quien ni siquiera se muestra dispuesto a debatir el tema. Lo que sí es claro es que cuando todo pase, el asunto de la marihuana volverá a entrar al congelador porque es prácticamente imposible su legalización.

LAS COMPARACIONES ODIOSAS. Cierto que hay casos de países que han avanzado mucho sobre el tema, pero cada ejemplo tiene un contexto, no es lo mismo Holanda que México. Imaginemos un país como Guatemala o El Salvador con la marihuana legalizada en sus calles, es como para poner los pelos de punta al más valiente. Por supuesto que detrás del debate se esconden intereses económicos muy poderosos ya que según un informe de la ONU la marihuana es la droga de mayor consumo en el mundo, durante el 2010 entre 129 y 224 millones de personas consumieron marihuana al menos en una ocasión, siendo Europa la zona de mayor consumo y Marruecos el mayor productor del mundo al cultivar 47,500 hectáreas en el 2010. Sin embargo la misma ONU establece que Estados Unidos es el mayor consumidor de cannabis en el mundo, donde poco más del 10% de su población de entre 15 y 64 años es consumidora de esta droga, lo que implica un mercado potencial de más de 20 millones de consumidores, lo que literalmente vuelve locos a los cárteles mexicanos y colombianos, quienes ya se están preparando para acatar un mercado emergente con gran potencial en el corto plazo: Australia.

 LAS COSA COMO SON. En una primera etapa del debate sobre la legalización de la marihuana en México se manifestaron las voces a favor, provenientes la mayoría de prestigiados intelectuales del país, sin ignorar el molesto sonsonete del ex presidente Vicente Fox, quien no solo impulsa la legalización de la droga sino que desde ahora se declara listo para convertirse en uno de los primeros grandes productores legales de la droga. La avalancha de voces en pro de la legalización hacía pensar que todos están a favor del tema, sin embargo acabamos de entrar en una segunda etapa donde se manifiestan las voces en contra. Se trata de expertos en salud y seguridad pública que advierten de los costos que una legalización en materia de salud y seguridad. En realidad no hay que ser experto en el tema, sólo se requiere un mínimo de sentido común para visualizar el enorme costo social que implicaría el hecho de que la marihuana fuera un producto legal que se pueda comprar y consumir en cualquier esquina. Las consecuencias serían desastrosas en el mediano y largo plazo para una sociedad como la nuestra, especialmente por el alto nivel adictivo que tiene esta droga.

POSDATA. Quienes impulsan la legalización de la mariguana con el argumento de que se acabaría la violencia, en realidad olvidan que seguirá existiendo un enorme mercado negro de drogas como la cocaína y la heroína, además de un extenso surtido de drogas sintéticas que son muy atractivas para nuestros jóvenes. Ese mercado no desaparecerá, así que el narcotráfico seguirá siendo un gravísimo problema en el mundo entero, a menos de que se propongan legalizar la totalidad de las drogas, lo cual evidentemente es imposible.

VOX POPULI. El problema de este debate es que se parte de la experiencia personal de consumidores blandos que combinan su vida intelectual y profesional con el consumo moderado de la marihuana, pero nadie se pone en los zapatos de los drogadictos duros, esos que están enganchados por el vicio y a menudo recurren al robo y al homicidio para sostener su vicio. Una gran cantidad de delitos del fuero común son cometidos bajo los efectos de las drogas en todas las calles del país, por lo que legalizar la droga es quitar cualquier dique de contención a este problema.