Las inevitables candidaturas independientes

UN AIRE FRESCO. En un mar de resultados contradictorios en donde los principales partidos de México se dijeron ganadores, la única gota fresca que disfrutamos en la pasada jornada electoral del 7 de julio fue la del exitoso debut de las candidaturas ciudadanas en Zacatecas, primer estado de la república en legislar algo que ya es inevitable en el resto del país, aunque evidentemente a la mayoría de los políticos tradicionales les da flojera hacer lo propio porque en el largo plazo representará el desmantelamiento de los partidos políticos tradicionales. Aunque a nivel federal ya están aprobadas las candidaturas ciudadanas, todavía falta que los diputados elaboren la letra chiquita mediante la que se regirán las candidaturas ciudadanas, de ahí la importancia de destacar el enorme paso dado por el congreso de Zacatecas al completar el proceso local para garantizar las candidaturas ciudadanas en condiciones equitativas. Gracias a eso el primer candidato ciudadano en ganar una elección en México fue Raúl de Luna Tovar, quien ganó la alcaldía del municipio General Enrique Estrada, actualmente gobernado por el PRI,  con mil 378 votos, apenas 268 votos más que el candidato de la alianza PAN-PRD que quedó en segundo lugar.

UN PEQUEÑO INCONVENIENTE. Sin ánimo de demeritar este hecho histórico, es importante destacar que Raúl de Luna Tovar ya había sido presidente municipal de este municipio en el período de 2007 a 2010 bajo los colores del PAN, lo que implica que no estamos ante el caso de un ciudadano que aprovecha la posibilidad de ser candidato independiente, sino de un político tradicional con el suficiente capital electoral para enfrentarse a los candidatos de los partidos tradicionales. En buena medida este histórico triunfo de un candidato independiente fue gracias a lo reducido del padrón electoral del municipio General Enrique Estrada, el cual es de apenas 4,563 ciudadanos. Gracias a esto Raúl de Luna pudo cumplir fácilmente con los requisitos impuestos por la ley electoral ya que para poder registrarse debió presentar como mínimo 745 firmas de apoyo de ciudadanos inscritos en el padrón electoral, requisito que cumplió con creces porque entregó a la autoridad electoral 1006 firmas debidamente verificadas, el 22 % del padrón electoral. De acuerdo con la ley electoral de zacatecas, para ser candidato ciudadano se requiere el apoyo del 15% de ciudadanos inscritos en el padrón electoral, algo que parece fácil para un municipio de esta naturaleza, pero que parece imposible en el caso de los grandes municipios.

EL FUTURO DE LA POLÍTICA. Para hacer su campaña Raúl de Luna Tovar gastó 105 mil pesos en su campaña, de lo cual tendrá derecho a que le repongan la mitad gracias a que alcanzó el triunfo, sin embargo estas cantidades son insignificantes ante lo que cuesta hacer una campaña medianamente exitosa en municipios como el de Tepic, donde los candidatos de las principales fuerzas políticas deben gastar muchos millones de pesos para aspirar al triunfo. Si los requisitos que contempla la ley electoral de Zacatecas fueran los mismos que se aplicaran en Jalisco en las elecciones del año 2015, quienes aspiren a ser candidatos independientes en la elección para la alcaldía de Guadalajara deberán presentar las firmas de apoyo del 5% de ciudadanos inscritos en el padrón electoral, lo cual al día de hoy representaría un total de 50,246.3 ciudadanos, cifra difícil de conseguir incluso para un personaje como Enrique Alfaro, ya no se diga para un ciudadano común y corriente que de pronto decidiera entrar a la competencia en calidad de candidato independiente. Sin embargo, quien pretenda ser candidato independiente en San Sebastián del Oeste solamente necesitaría conseguir 696 firmas de apoyo.

UN SUEÑO POSIBLE. Por desgracia está claro que el sistema de partidos en México es obsoleto debido a que es responsable en gran medida de la ineptitud y corrupción que caracteriza a la mayoría de los gobernantes de este país, quienes al ser postulados por un partido se ven obligados a pagar cuotas de poder a esos partidos. Con la aprobación de las candidaturas ciudadanas se abrirá la puerta para que lleguen al poder ciudadanos realmente independientes, aunque será importante que los legisladores establezcan criterios de equidad que permitan que los candidatos independientes compitan en igualdad de circunstancias sin necesidad de establecer compromisos económicos con grupos empresariales o criminales para financiar sus campañas. La clave, por lo tanto, está en establecer reglas claras que abaraten el costo de las campañas, especialmente en estados donde las campañas duran mucho tiempo, algo que por desgracia ocurre en Jalisco ya que en nuestro estado las campañas electorales duran casi dos meses, mientras que en el vecino Nayarit una campaña para la alcaldía dura apenas cuatro semanas. Es lógico que en una primera etapa las candidaturas independientes sean aprovechadas por políticos que al no contar con el respaldo de sus respectivos partidos se irán por la libre a sabiendas de que cuentan con el respaldo popular, pero conforme pase el tiempo será mayor el número de ciudadanos que decida incursionar en la política ante la posibilidad de campañas equitativas.

POSDATA. Para un municipio como Puerto Vallarta, es probable que el requisito que establezcan los legisladores será de 9,638 ciudadanos, según el listado nominal actual, lo cual quiere decir que será difícil que en la próxima contienda tengamos por lo menos un candidato independiente debido a que no hay al día de hoy ningún personaje con capacidad de conseguir esa cantidad de apoyos. La única posibilidad consistirá en que algún político tradicional decida postularse como independiente, lo cual hasta el día de hoy no se vislumbra por ningún lado.

VOX POPULI. Todo lo anterior dependerá de que los diputados locales se pongan las pilas y decidan legislar pronto todo lo referente a las candidaturas independientes en Jalisco, aunque en realidad todo depende del ánimo del gobernador Aristóteles Sandoval porque es bien sabido que los diputados carecen de iniciativa propia y sólo se dedican a aprobar lo que les llega desde el Poder Ejecutivo.