“Por un Partido Desordenado y Egoísta”

Cuando el PAN era el partido decente y sus dirigentes sabían leer y escribir de corrido, su canto de batalla decía: “Por una Patria ordenada y generosa”.

Nada horrorizaba más a aquellos traductores de los pensadores franceses que el escándalo de la chusma, el borlote de los maleducados — que ni pensar entonces en mujeres políticas gritonas, atravesadas, vulgares y malhabladas, las majaderías de la plebe.

Contra todo eso. Para salvar a la política de esas que hoy llamarían “nacadas”, fue que surgió hace ya cerca de ochenta años, ese Partido Acción Nacional, el partido de la gente decente, correcta, bien educada. Eran los de la “Patria ordenada y generosa”.

Ahora lo que queda del PAN, se significa por todo lo contrario de aquellos llamados a la corrección, la decencia, el respeto y la disciplina.

Tampoco es el “México bronco”, pero si el “Mexiquito vulgar”, de las viejas mientamadres que se deschongan en plena asamblea nacional y de los nacos delegados que le tiran al presidente del partido, latas de refrescos, bolas de papeles, majaderías a montón y gritos ofensivos de lo peor. Puro egoísmo y desorden, peleas de perros por el hueso, gandallas contra voraces.

La pasada asamblea nacional del PAN, se caracterizó por el egoísmo de los grupos, por la furia de los borloteros, por el ¡fraude! ¡fraude! de los dirigentes y por la lucha enlodándose de una senadora contra una funcionaria de ese partido: chongo contra planchado, maquillaje contra máscara, lente contra pupilente, bubi contra esponja. Patético, simplemente patético el espectáculo de las sobras de ese partido que alguna vez, como recordábamos, fue el de las gente decente y hasta de centavos, de las buenas conciencias, de los bien portados de aquellos presumidos de que: “la educación se mama”, para presumir de buena cuna y mejor crianza.

¿Qué queda de eso? “Estas ruinas que ves”. Estos desechos orgánicos, tan contaminados que ni para abono parecen servir. Bien decían y dicen: “¿Ah dónde está tu orgullo?”. Que es la versión tequilera de José Alfredo al: “Vanidad de vanidades y todo vanidad”.

Conste, no digo que los panistas de antes no eran malhablados, corrientones e ignorantes, pero — lo que sea de cada quien — disimulaban, disimulaban. Todo antes que ser confundidos con la ¡chusma!. Hipocresía que hoy se añora y agradece. Ahí hasta quienes sólo alcanzaban para frijoles, eructaban pollo.

Triste debe ser para los del PAN mirar y escuchar en qué reventón de Tepito tienen convertido su partido. Como si estuvieran reformando estatutos para ser conocidos en adelante como “Partido de Acción Naca “. ¡Chale wey!.