Aquí no pasa nada

CHAVA 4REGIDORES TRABAJANDO. Mientras nuestros regidores ciudadanos cumplen 10 meses analizando a razón de 100 páginas por semana el documento de la entrega-recepción, un asesino solitario le quita la vida a navajazos a un ex regidor del PAN a plena luz del día en el corazón inmobiliario de Puerto Vallarta. Y contrario a lo esperado, en las redes sociales aumenta la indignación por la liberación de Rafael Caro Quintero, a quien un juez federal le decretó la inmediata libertad tras 28 años de estar encarcelado por haber sido juzgado en la ventanilla equivocada. Poco antes de que un desequilibrado le quitara la vida al profesor Pedro Mendoza Verdín el pasado sábado a las dos de la tarde en la plaza comercial Entre Ríos de Fluvial Vallarta, un comando de sujetos intentó llevarse los cajeros automáticos de Soriana Pitillal, aunque para su desgracia la alarma se activó a tiempo y los malandrines salieron por piernas dejando abandonada su herramienta de trabajo y hasta el vehículo en el cual se transportaban. Y mientras, la lluvia cae y todo mundo se queja del méndigo calor que no baja de los 36 grados. Ni modo, aquí no pasada nada.

SOMOS LO QUE HAY. En otras partes del México real un homicidio como el de Mendoza Verdín habría sido suficiente para que el jefe de la policía municipal renunciara luego de que el pueblo en masa saliera a las calles exigiendo justicia, pero en Puerto Vallarta somos diferentes, aunque hubo un tiempo en que las señoras se fajaron los pantalones y cerraron el único puente vehicular sobre el río Cuale exigiendo la destitución del presidente municipal Eugenio Torres Ramírez. Hoy cada tres años el pueblo es recetado con un alcalde cada vez más desarraigado y no pasa nada, un simple repaso desde 1980 arroja un dato contundente: Desde Rafael González Pimienta han pasado 15 presidentes municipales por la alcaldía y tan solo dos han nacido en Puerto Vallarta, Javier Bravo y el propio Rafael González Pimienta. Hasta antes de 1992 el récord del político que había ganado la alcaldía con menor tiempo de residencia en Puerto Vallarta había sido Rodolfo González Macías, quien a duras penas cumplió dos años entre el día que llegó a Vallarta y el día de la elección. Salvador González Reséndiz le hizo un poco de sombra porque llegó a Vallarta en diciembre de 2006 y ganó la alcaldía en julio del 2009, pero el papá de los pollitos en eso del desarraigos es sin duda El Mochilas, quien ganó la alcaldía sin haber vivido jamás en Puerto Vallarta, incluso se sospecha que hasta el día de hoy ni siquiera ha montado su residencia en el puerto.

LA TÍA SUSANA. Dispuestos a cambiar la historia, nuestros regidores se empeñan en trabajar y encabezados por Susana Carreño cada semana se reúnen a analizar los tomos del documentos de la entrega-recepción, el libro blanco que documenta el estado en el que Ramón Guerrero Martínez recibió de Salvador González Reséndiz el municipio de Puerto Vallarta en septiembre del año pasado. Con lupa la tía Susanita busca los legajos donde se documentan los tres mil 500 millones de pesos de deuda que dijo el Mochilas que le había dejado Chavita, pero como hasta el día de hoy apenas van en la página 300 pues nadie en Puerto Vallarta sabe realmente a cuánto asciende la deuda pública. Lo que sí todo mundo sabe, menos la tía Susana, es que hace mees que El Mochilas pactó con el gobernador Aristóteles Sandoval para mandar al congelador los pendientes de Puerto Vallarta, luego de que el fiscalizador que analizó con lupa los documentos de Chava González fue designado como delegado de la PGR en Jalisco, con el visto bueno del gobernados Aristóteles. Así, mientras Susanita clama todos los días en la radio y en la prensa castigo ejemplar para los que llevaron a la quiebra al municipio, sus compañeros de cabildo se botanean con ella, al grado de que la propia Susana reconoce que el Mochilas le dice a su gente: “entretengan a esta pinche vieja”. Vieja pues sí, pinche no tanto.

PARA ABRIL O PARA MAYO. 90 años después de que el generalísimo Álvaro Obregón decretara que Jalisco era el gallinero de la república, en Puerto Vallarta se sigue demostrando la vigencia del calificativo, porque la única que sigue llevando pantalones es Lupita Bayardi, los demás gustan de vestir con Bermudas y chanclitas, muy apropiadas para el calor de Puerto Vallarta. Con la cacareada sociedad civil entrampada en la nómina del Mochilas, las únicas voces discordantes se pueden leer en el Facebook y provienen de panistas que respiran por la herida porque no logran superar que el Mochilas los haya sacado de la nómina. Sin equilibrios ante los hombres del poder, la sociedad vallartense se debate en la pachorra mientras los malos se pronuncian mayoría y hacen lo que les viene en gana. Los intentos de Juanito Villalvazo por meter en orden a los automovilistas que presumen sus cristales polarizados no pasaron de ser un buen intento, porque a diario circulan por todo el municipio miles de autos totalmente polarizados y uno no sabe si se trata de narcos, de artistas o de nuevos ricos. Mientras tanto el Operativo del Alcoholímetro sigue viento en poca cada fin de semana, y aunque no se reducen los índices de accidentes automovilísticos las finanzas de los gruyeros pasan por el mejor momento de su historia.

POSDATA. Aquí pasa nada, sólo el cemento impone su ley en las colonias populares sin que se sepa quién fue el agraciado comerciante que se sacó la lotería al ser el proveedor oficial del cemento que cada semana regala por millares el municipio. No pasa nada, aunque cada mañana los diarios policiacos escurren sangre inocente y culpable, mientras miles de ciudadanos son víctimas de la delincuencia común que en un abrir y cerrar de ojos te vuela el cobre de tu vivienda o el tocadiscos o el DVD.

VOX POPULI. Los pueblos tienen los gobiernos que se merecen, por eso no podemos quejarnos, tenemos lo que merecemos, por eso avanzamos hacia el futuro con las manos en los bolsillos y la mirada clavada en el empedrado, tratando de adivinar si el próximo presidente será el Rafita o la Maggy, confiados en que ahora sí cambiará la historia.