Dieron lo Mejor de su Vida

Josefina Chávez SanjuanMe refiero a las excelentes mentoras las señoras Chepina y Chonita. Maravillosos seres humanos, las que fueron enviadas, seguramente por nuestro Señor para decirnos que nos portemos bien diría el poeta Jaime Sabines, añadiría para educarnos mejor eso es lo que en el corazón de sus ex discípulos tienen como tesoro al haber conocido a estas maravillosas profesoras las cuales sin importar nada les dieron lo mejor, sus conocimientos y valores éticos y morales. No basta un reconocimiento local, habría que edificarles un monumento y ponerlas en un nicho para ser recordadas en la posteridad.

Pilar articulador de la primera educación, de la cual  se levanta todo el edificio de conocimientos, los mejores propósitos establecidos con el esfuerzo desinteresado de dos egregias mujeres, llegadas para enseñar, influir y formar buenos ciudadanos, fuera de intereses personales, ambiciones triviales y, sobre todo eso, la única intención humana sublime de ver crecer a los hombres y las mujeres con éxito, ellas lo saben y se perfeccionaron para entregárnoslos, ellos hoy están en posiciones importantes, con su familia esa a la que el padre Francisco Ramírez Yánez llama “el Diseño de Dios”, otros y otras desde puestos gerenciales o públicos se desarrollan con la mística que las maestras Chepina y Chonita sembraron en su alma.

María Ascención Ávalos HaroAsí les gusta a ellas que les llamen, son seres humildes y sencillos jamás repetidos, únicos por sus características, sus actitudes de servicio siempre con su mirada en formar una mejor nación, para eso fueron llamadas y por eso se les reconoce. Tal vez nunca conocieron la esencia de los preceptos constitucionales asentados en los sistemas de educación nacional en los Primero, Segundo y Tercero de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, los aplicaron en firme, sin tapujos, los rebasaron y transformaron conscientes de lo que ello significaba, mujeres maravillosas, tal y cual se les contempla ahora aunque estuvieron muchas décadas ahí, donde se realiza la mejor función humana: educar.

Nunca se sabrán las carencias a las cuales se enfrentaron para llevar a cabo su trabajo diario, sus historias personales y las de sus discípulos. Ellas las tienen frescas en su mente, las llevan como su tesoro más preciado por su gran calidad humana, aplicaron las competencias sin conocerlas a fondo, los modelos pedagógicos complicados para muchos para estas mentoras el pan de cada clase, los tienen claros y la prueba está en la guía otorgada a tantas generaciones, por eso insisto, un reconocimiento del  presidente municipal y la representación del gobierno estatal es importante para ellas, aunque faltarían muchos para hacerles saber lo mucho y valioso concedido.

Josefina Chávez Sanjuan y María Ascención Ávalos Haro recibieron de Ramón Guerrero la noticia de  la construcción de la Casa del Maestro Jubilado: “y que puedan ustedes contar con un espacio digno y que sea el reconocimiento para cada una y cada uno de ustedes, los forjadores y los formadores de los vallartenses”. Les dijo el presidente municipal a maestros en pleno. Ellas dedicaron 70 años a preparar el futuro de Vallarta y del país; se dice fácil preguntémosles que fue vivirlos con el ánimo de forjadoras de miles de estudiantes los cuales con el corazón en la mano nunca terminarán de agradecer su esfuerzo y dedicación, que Dios nos permita seguir admirando a estas maravillosas educadoras.

01. Las maestras Chepina y Chonita maravillosos seres humanos que fueron enviadas, seguramente por nuestro Señor, para decirnos que nos portemos bien diría el poeta Jaime Sabines