¿Un panista menos?

LA MALA NOTICIA. “Un panista menos” –me comentó de golpe un conocido priista, cuando el sábado pasado por la tarde me dio la noticia de que el profesor Pedro Mendoza Verdín había sido asesinado con arma blanca en un incidente que hasta el día de hoy no queda claro si fue un asalto o una riña. Minutos antes había pasado frente a la plaza comercial Entre Ríos y me llamó la atención la gran cantidad de patrullas y policías congregados en las afueras de la dulcería Periquín, sin embargo jamás me ha interesado el periodismo policiaco así que pasé de largo. Pero hay muertos de primera y muertos de segunda, y el profesor Mendoza Verdín es de los primeros debido a su trayectoria pública como profesor, regidor, funcionario público y director de un Conalep. Su marcada militancia panista hacía más aparatosa su inesperada muerte, de ahí el comentario de mi informante en cuanto a que Puerto Vallarta tenía desde ese momento un panista menos. Pero es evidente que mi amigo no leyó la nota publicada por el diario Tribuna de la Bahía el 6 de enero de 2012 en la cual la reportera Noemí Zamora daba cuenta de la afiliación de Pedro Mendoza Verdín al Partido Revolucionario Institucional.

UN MILITANTE MENOS. Según la nota referida, la propia presidenta del PRI Vallarta Gloria Palacios acompañó a Mendoza Verdín a la oficina encargada de las afiliaciones del PRI Vallarta. Para entonces Pedro ya había dado a conocer que desde la campaña de Salvador González Reséndiz había hecho trabajo proselitista a favor del PRI, tras haber renunciado al PAN “por convenir así a mis legítimos intereses como mexicano”. Dispuesto a aportar su experiencia para contribuir a que el PRI recuperara la paz y la tranquilidad de las familias vallartenses, Pedro Mendoza Verdín estampó su firma en la solicitud de afiliación al tiempo que presumía ante la reportera: “aquí me siento en mis meros moles”. Así que quien realmente perdió a un valioso militante fue el PRI, no el PAN de Puerto Vallarta. Tal vez por eso los panistas no se han levantado en armas en contra de gobierno ciudadano que ha sido incapaz de imponer seguridad en la mayoría de las colonias del municipio, sean populares o de lujo, como Fluvial Vallarta donde fue ultimado Pedro Mendoza Verdín.

GOBERNAR POR RESULTADOS. El problema en el tema de la seguridad pública es que a veces los gobiernos se dejan llevar por las percepciones, ante la incapacidad de contar con estadísticas reales que permitan un diagnóstico cercano a la realidad. En el caso de Puerto Vallarta, los pocos indicadores disponibles hablan de que padecemos un gravísimo problema de inseguridad en algunos rubros, principalmente el de robo a casa habitación y robo de vehículos. En otros rubros, como el de homicidio culposo, estamos en la gloria, muy por debajo de la media nacional. Incidentes como el que acabó con la vida de Pedro Mendoza Verdín no son frecuentes en Puerto Vallarta, sin embargo lo que escandaliza es la facilidad con la que un sujeto asesina a mansalva a un ciudadano a plena luz del día en el corazón de la ciudad y logra darse a la fuga sin que nadie sea capaz de detenerlo. En una ciudad plagada de cámaras de vigilancia es irrisorio que ni siquiera exista una fotografía del presunto asesino, pese a que tuvo el mal gusto de dejar en el lugar del crimen un pequeño maletín con cosas personales, entre las que destaca la credencial de elector de su hermano. Y ni siquiera así las autoridades han dado con el paradero del criminal.

DINERO A LA BASURA. El problema es enorme y viene de raíz. El costoso circuito de cámaras de vigilancia que tiene buena parte de la ciudad es ineficaz porque en su gran mayoría está fuera de servicio. Su adquisición, a un costo superior a los 40 millones de pesos en el gobierno de Javier Bravo, no tuvo nada que ver con el afán de mejorar la seguridad del municipio, sino de generar un millonario negocio para quienes impulsaron el proyecto, sobre lo cual nos puede decir mucho el entonces regidor panista Santiago Centeno, hoy flamante asesor del alcalde Mochilas. Hoy, con una finanzas abiertamente en quiebra, el gobierno ciudadano no tiene más que presumir que la remodelación de la plaza de la colonia Infonavit CTM a un costo de un millón 150 mil pesos. Mientras el gobierno anterior echaba la casa por la ventana con una millonaria remodelación del malecón, a este gobierno sólo le alcanza para remodelar las plazas públicas. Eso sí, nadie nos dice cuántos millones de pesos se han gastado en la compra del cemento y otros materiales para la construcción que se han repartido por millares en la mayoría de las colonias populares de Puerto Vallarta.

POSDATA. Ya no hay ninguna duda: Puerto Vallarta tiene un gravísimo problema de inseguridad, pero admitirlo implica un grave riesgo de afectar la imagen turística del puerto, lo cual haría mayor la crisis económica que padece el destino. Se trata de un círculo vicioso: ante el desempleo aumenta la inseguridad, y a mayor inseguridad menos turistas, y a menos turistas más desempleo, etc.

VOX POPULI. Uno de los rubros en los que Vallarta empieza a tener un grave problema es el de los suicidios. Sin ningún programa especial para atender esta problemática, de manera cotidiana vemos en la nota roja la información detallada del suicida de la semana. De acuerdo con esto los motivos de estas muertes son la crisis económica y las crisis sentimentales.