Mitos y verdades de la deuda pública

EL EJEMPLO ANTERIOR. En 1993 Rodolfo González Macías le endilgó a Puerto Vallarta la primera gran deuda pública de su historia: 40 millones de pesos adquiridos para un ambicioso programa de obras en todo el municipio. Al grito de “hágase lo que se deba aunque se deba lo que se haga”, González Macías desechó las críticas de la oposición y contrajo la deuda que hizo posible obras que hoy lucen prácticamente como nuevas: el primer tramo de la Av. Francisco Villa entre Libramiento y río Pitillal, además del par vial Puerto Tampico y la Eziquio Corona, obras todas hechas en concreto hidráulico de buena calidad. En el paquete también entró la primera gran remodelación del malecón de Puerto Vallarta, que hasta entonces estaba empedrado en tierra. El impacto de esa deuda fue tan grande que cuando Rafael Yerena asumió la alcaldía en forma interina en mayo de 1994 hacia el final del año no tuvo ni para el pago de la nómina, lo cual provocó un paro laboral de la policía municipal y un enorme desgaste del gobierno municipal que contribuyó a la derrota electoral de 1995. Sin embargo, en 1997, cuando David Cuevas García asumió la alcaldía como segundo presidente emanado del PAN, anunció su interés de saldar por completo la deuda, lo cual consiguió hacia el final de su trienio. Cinco años bastaron al PAN para liquidar lo que se había considerado una enorme deuda pública, lo cual demostró que no era tan impagable como se presumió en su momento.

LA DEUDA MAYOR. Con ese antecedente, en 2009 Javier Bravo negoció con la mayoría de regidores la contratación de una deuda de 450 millones de pesos con Bancomer, crédito que de acuerdo a un estudio previo se declaró como inviable porque comprometería las finanzas del municipio durante 15 años. Pese a las advertencias la mayoría priista, junto a cuatro regidores del PAN y uno del PRD, sacó adelante el enorme crédito, del cual de inmediato se dispusieron 140 millones de pesos para la compra de 23 mil lámparas antivandálicas que hoy están siendo tiradas a la basura debido al nuevo sistema de iluminación que está poniendo la empresa Citelum México tras la concesión del servicio de alumbrado público a esa empresa. A esos 450 millones de pesos se sumaron poco más de 120 millones de pesos de pagos que nunca se hicieron a pensiones del Estado, más otros cientos de millones que no se pagaron a diversos proveedores y contratistas, lo cual en conjunto generó una deuda cercana a los 720 millones de pesos, que fue el saldo final de la deuda heredada por Javier Bravo. En su momento Salvador González Reséndiz pagó 118 millones de pesos por concepto de la deuda y al final de su trienio prácticamente heredó los mismos 720 millones de pesos de deuda, aunque el nuevo gobierno aseguró, sin sustentarlo con documentos oficiales, que la deuda real se acercaba a los tres mil millones de pesos.

UN MUNICIPIO EN QUIEBRA. Hoy el municipio de Puerto Vallarta esa una zona de desastre financiero, presumiblemente por culpa de los intereses que genera la onerosa deuda pública, cuyo monto nadie en Puerto Vallarta conoce con certeza. Lo único que se sabe es que cada mes el municipio debe pagar casi 4 millones de pesos por el servicio de la deuda, lo cual compromete gravemente la solvencia financiera del municipio, por lo que el alcalde Ramón Guerrero pretende renegociar la deuda para alargarla 10 años más a cambio de reducir a la mitad el pago mensual, además de negociar un plazo de gracia de dos años que le permitiría no abonar nada por el resto de su gobierno, heredando a los próximos 6 ayuntamientos el pago de la deuda pública que sería saldada finalmente en el años 2033. Ante este escenario es obligado replantear el debate en torno a si realmente esta deuda pública hace inviable la liquidez financiera del municipio. Porque resulta que en las condiciones actuales Puerto Vallarta está obligado a pagar un promedio de 48 millones de pesos al año por concepto de servicio de su deuda pública, para lo cual cuenta con un presupuesto de ingresos de mil 287 millones de pesos. O sea, tras pagar los 48 millones de la deuda en este año, el ayuntamiento todavía dispondría de otros mil 239 millones de pesos durante este año.

UN PRESUPUESTO MILLONARIO. De acuerdo con estos números, durante el 2013 el ayuntamiento vallartense deberá destinar al pago de su deuda pública apenas el 4% de su presupuesto de egresos, lo cual podría hacernos pensar que la deuda como tal no es un problema tan grave como para provocar la parálisis financiera del municipio. Tal vez sería más sensato buscar el origen del problema en otra parte, por ejemplo, es una mentada de madre que el municipio gaste durante este año 538 millones de pesos tan solo para el pago de su nómina, prácticamente la mitad de su presupuesto de egresos. A pesar de haber prometido durante su campaña que reduciría notablemente la nómina y obligaría a sus funcionarios y regidores a bajarse el sueldo en un 20%, el alcalde Mochilas incrementó la nómina en casi un 10% al aumentarla en 51 millones de pesos en comparación con el año pasado. En contraste, el rubro de Obra Pública para este año no aumentó, sino que se redujo en un 1% al quedar en 140 millones de pesos. A simple vista el origen del problema parece claro: un gobierno que tiene que pagar una nómina de 538 millones de pesos para hacer tan solo 140 millones de pesos en obra pública al año evidentemente no puede ser eficiente de ninguna manera.

POSDATA. Lo que sí es un verdadero misterio es el monto exacto de la deuda pública, porque se dice que para el crédito original de los 450 millones de pesos el ayuntamiento tiene que pagar este año 48 millones de pesos, sin embargo el presupuesto de egresos contempla una partida de 210 millones de pesos para pago de deuda pública. ¿Al pago de qué otra deuda se destinarán los 162 millones restantes? Eso sólo El Mochilas lo sabe.

VOX POPULI. Ante la impresionante ola de inseguridad que padece Puerto Vallarta en los últimos días, el comisario de la policía municipal sólo atina a pedir calma a la población. Que no cunda el pánico, pide el comisario, mientras los malandrines asaltan comercios y se roban cajeros automáticos con toda impunidad.