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Las Isoflavonas

01Por Fabiola Ramírez Vázquez

Nutrióloga

¿A cuantas mujeres conocen con problemas hormonales propias de la premeno, meno y post menopausia?, ¿a cuantas jovencitas vemos con cólicos doloroso menstruales, irregularidades, acné, menstruaciones súper abundantes?

Tal vez tu misma te identifiques con estas preguntas, y si eres varón, ¿por qué no pensar en la prevención una vez conociendo los beneficios que nos aportan las isoflavonas de los alimentos y plantas? Esto no es exclusivo de la mujer. Y sin más retrasos les saludo y les deseo un maravilloso día, comenzamos….

El papel de las isoflavonas es apreciado ampliamente,  y  hoy en día es asunto de intensa investigación. La doble actividad de las isoflavonas (actuando a la vez como estrogénicas y antiestrogénicas), le confieren una serie de cualidades que permiten regular el balance hormonal en la mujer, pudiendo prevenir la osteoporosis y actuar como potentes antioxidantes que protegen frente al desarrollo de cáncer de mama. Las Isoflavonas causan esto al competir con el propio estrógeno del cuerpo por los mismos sitios receptores en las células.

Las isoflavonas son hormonas de plantas naturales.

Las Isoflavonas pueden encontrarse en muchas comidas, pero la fuente más abundante de isoflavonas es el fríjol de la soya. La mayoría de los beneficios que se atribuyen a la soya se producen por las isoflavonas. Otra fuente de isoflavonas es el trébol rojo. A diferencia de los frijoles de la soya, el trébol rojo no se come, sus isoflavonas se extraen y se usan en suplementos de isoflavonas de trébol rojo.

Las isoflavonas son antioxidantes naturales.

Las isoflavonas tienen potentes propiedades antioxidantes, comparables al de la vitamina E. Los poderes antioxidantes de las isoflavonas pueden reducir el riesgo a largo plazo de cáncer, previniendo el daño del radical libre de ADN. El Genistein es el antioxidante más potente entre las isoflavonas de la soya, seguido por el daidzein. Los vegetales nos aportan sustancias de efecto muy positivo, llamadas fitoquímicos o fitonutrientes que seguramente los hemos en alguna ocasión escuchado nombrar; pues las isoflavonas se encuentran entre ellas, y son de gran importancia porque ayudan a prevenir el cáncer y reducen molestias en el embarazo y menopausia.

Las isoflavonas, que forman parte de un grupo más extenso de compuestos llamados flavonoides, “benefician a la mujer y al hombre porque actúan como antioxidantes (disminuyen el envejecimiento celular y el riesgo de padecer cáncer), además de que ofrecen protección contra problemas cardiovasculares (de vías sanguíneas y corazón). Sin embargo, la más favorecida es ella, pues estos compuestos también funcionan como estrógenos naturales (fitoestrógenos)”, por lo que regulan su balance hormonal en distintas etapas y condiciones de su vida.

  • Influencian el metabolismo de las hormonas sexuales y su actividad en el organismo.
  • Intervienen en la producción de proteínas y de enzimas intracelulares (indispensables para numerosas funciones de células y tejidos, como la asimilación de alimentos).
  • Actúan como factores de crecimiento (sustancias que sirven para establecer la comunicación entre células).
  • Disminuyen la cantidad de lipoproteínas que provocan problemas cardiovasculares (en corazón y vías sanguíneas).
  • Funcionan como antioxidantes, es decir, bloquean a los radicales libres, que son moléculas que se relacionan con envejecimiento celular y la aparición de células cancerosas.

 

Debido a todo esto, se ha concluido que las isoflavonas son de gran utilidad en:

 

Embarazo. “Durante la gestación se incrementa el nivel de hormona gonadotropina coriónica humana, que es la responsable de molestias como vómito, mareo y dolor de espalda. Las isoflavonas ayudan a controlar su producción excesiva y, sin alterar el desarrollo del embrión ni a la madre, aminoran los síntomas”.

Prevención del cáncer. Son útiles para evitar el surgimiento de tumores, principalmente los relacionados con la actividad hormonal de la mujer, como son los que aparecen en senos, útero o matriz y cuello del útero. Ello se debe a que bloquean a los radicales libres, que alteran la estructura genética de las células (ácido desoxirribonucleico o ADN), pero también porque frenan la formación de vasos sanguíneos  que pudieran nutrir a los tejidos cancerosos.

Protege contra los problemas de la próstata. Comiendo productos ricos en Isoflavonas se puede proteger contra el agrandamiento de la glándula prostática masculina. Los estudios muestran que las isoflavonas retardan el crecimiento de cáncer de próstata y eliminan las células de cáncer de próstata

Alivio a los síntomas de la menopausia. Al actuar como sustitutos de los estrógenos, “compensan la falta de hormonas que ocurre durante el climaterio y que tiene muchas manifestaciones negativas (sofocos, ansiedad, fatiga, sequedad vaginal, sudor nocturno y cambios en el estado de ánimo). Por ello es ideal su consumo en esta etapa de la vida de la mujer”.

Reducción del riesgo de enfermedades circulatorias. Las isoflavonas regulan los niveles de colesterol e inhiben la formación de coágulos y placas de grasa en las vías sanguíneas que, al desprenderse y viajar por la sangre (trombos o émbolos), pueden obstruir el suministro de sangre en corazón o cerebro y desencadenar infartos (trombosis o embolia).

Mejoramiento de la salud ósea. “Las sustancias que se obtienen de la soya ayudan a que los huesos absorban más calcio, y esto es muy favorable durante el embarazo y la tercera edad. Por este motivo hay ya suplementos de dicho mineral a los que se les adiciona vitamina D (ayuda a la mineralización del sistema óseo) e isoflavonas para mejorar su efectividad. Vale la pena indicar que las investigaciones científicas han demostrado que estas sustancias también aportan beneficios a la salud del hombre, pues se ha descubierto que son efectivas para proteger al varón contra el agrandamiento de la próstata (hiperplasia prostática) y para evitar o retardar el crecimiento de tumoraciones en esa sección del aparato urogenital.

¿Cuánto es lo indicado según las necesidades?

Cuando se trata de disminuir la concentración de colesterol, es suficiente un consumo diario de entre 60 y 90 miligramos diarios de compuestos protectores (25 a 50 gramos de proteína de soya).

Para la prevención de cáncer de mama, próstata y colon, la ingesta será, diariamente, de 50 a 70 miligramos (20 a 40 gramos de proteína de soya).

Si el objetivo es el control de los síntomas de la menopausia, la dieta deberá incluir de 50 a 75 miligramos (20 a 45 gramos de proteína de soya).

En el tratamiento de osteoporosis en mujeres posmenopaúsicas serán necesarios, cada día, de 60 a 80 miligramos de isoflavonas (aproximadamente 40 gramos de proteína de soya).

Aunque estas cifras pueden alcanzarse con ayuda muy fácil  de algún buen suplemento alimenticio, lo más aconsejable es cubrir las necesidades mediante la dieta.

La mujer puede beneficiarse con el consumo de soya desde el inicio de su etapa reproductiva (pubertad o adolescencia), y recuerda que “las isoflavonas son muy seguras, pues hasta la fecha no se han reportado contraindicaciones”.

¿Que te parece?, ¿estas pensando que  necesitas isoflavonas en tu cuerpo? No te quedes solo con la información, compártela y actúa por tu propia cuenta. Y comienza incluir la soya y sus derivados, como el tofu más frecuentemente en tu alimentación, recuerda que prevenir es una decisión responsable. Deja de pensar que por comer soya, tofu y leche de soya, te hace vegetariano. Puedes consumir tu dieta normal al mismo tiempo de incursionar con estos productos. Recomiendo un Suplemento de isoflavonas: Obtén 40% de descuento en tus isoflavonas de soya producto natural de grado farmacéutico al mencionar que lo leíste en Vallarta Opina con Lic. Fabiola Ramírez Tu Nutriologa. Ve por el a la Calle Viena 117 local 6 col. Versalles. Escríbeme tus preguntas y comentarios a fabyluchis911@hotmail.com, citas 2247543 y 3221392402. Consultando en PEDIATRI-K Prisciliano Sánchez No. 550, edificio Media Luna tercer piso.