¿Ahora Guadalajara está en el exterior de Jalisco?

Tienen razón los muchachos al burlarse de los libros de texto con faltas de ortografía que les andan repartiendo, así como de los sabios consejos que quieren darles los políticos que hasta hablan “con faltas de ortografía”, también.

No es chiste. Los muchachos quieren saber si los políticos de la capital de Jalisco, consideran que Guadalajara se encuentra en “el exterior del Estado”. Porque a cada rato, de Gobernador para abajo, se refieren al “resto” de ciudades o poblaciones jaliscienses como “el interior del Estado”.

Digamos entonces: Puerto Vallarta está en el interior de Jalisco. Es tan obvio que ni conocer un mapa necesitan. Pero Guadalajara, la capital de Jalisco, está más al “interior” de Jalisco. El Valle de Atemajac está muy tierra adentro, más al “interior” que Puerto Vallarta, Talpa, Lagos de Moreno, Ameca, Huejuquilla El Alto, La Chona, Jilotlán de los Dolores y cientos de lugares jaliscienses más.

Guadalajara está en “en el interior” de Jalisco. Guadalajara es rigurosamente “el interior del Estado”, como lo es Zapopan, como lo es Tlaquepaque del Güero Barba, Tonalá y hasta Tlajomulco, hoy de Alfaro. Todo eso, Zona Metropolitana de Guadalajara, está en “el interior de Jalisco”.

Decirles a los muchachos que eso no es “el interior”, es decirles que la verdadera capital de Jalisco se encuentra fuera de los límites estatales, en “el exterior”. Lo cual, de ser cierto, merece explicación aparte.

No es de ahora esa barbaridad de llamar “el interior” a lo que no es la capital. Viene desde cuando, en tiempos de Salinas de Gortari, se dieron cuenta de la tremenda metida de pata consuetudinaria que daban a llamar “provincia” o “provincias” a lo que legalmente eran “Estados libres y soberanos”, no “provincias”. Como ya en parte alguna de la Constitución de esta república federal, aparecía lo de “provincia” o “provincianos”, era demérito tremendo que hasta los gobernantes siguieran usando términos rancios de épocas de regímenes ya superados.

Si el Señor Presidente dijo que eso de hablar de “provincias” en México era de ignorancia ofensiva, rayando en lo ilegal, entonces los chilangos se dijeron ¿y ahora cómo les vamos a decir “al resto”? Ni modo que a todos les dijeran “los de Cuautitlán “. Fue por lo que resolvieron que la ciudad capital, que el Distrito Federal, que la Ciudad de México ya no estaba en “el interior de la República”; la pusieron en el “exterior “ -¿en Washington, D.C. o en el meritito Nueva York?- y a lo que sobró nos dicen “el interior de la República”. Ni a los de Monterrey que viven en Texas los excluyen de ser “del interior”.

Con estas muestras de ignorancia y falta hasta de sentido común, ya no digamos de propiedad y precisión en el lenguaje ¿cómo pretenden que los muchachos tomen en serio lo de aprender a expresarse correctamente? Dijera Bebeto: mesmamente no.