Ahora sí se acaba el mundo

No me refiero a lo de Siria y a las predicciones apocalípticas al respecto. Menos me refiero –brincos diera- a que por fin, el Atlas consiguiera su segundo campeonato en la liga oficial, a la que hoy llaman “Agio-mex” o algún equivalente.

Lo deduzco de un hecho inusitado, con claros tintes de Nostradamus: Jorge Vergara, por fin reconoció que ha cometido enorme errores en las Chivas.

Que la soberbia, arrogancia, ignorancia espléndida de nuevo rico, agarre hoy el giro de la sinceridad y arrepentimiento, tan lejano a la “filosofía chiva” que el mismo Vergara presumiera, es para ponerse a pensar sobre el futuro inmediato de la humanidad.

Ya estuvieran los maestrines de la CNTE iniciando los plantones y las enérgicas protestas por estas señales del fin del mundo que no tienen vuelta.

Digo, hasta para ellos puede quedar claro que si se acaba el mundo, aunque sea por culpa de Vergara, ya qué sentido tiene mantener la seguridad de una chamba heredable, del sorprendente premio mexicano a la ignorancia y el agandalle y del respeto a la memoria de Pascual Ortiz, al legado de Epifanio Ruelas y a las conquistas de Chucho El Roto. Nada de eso, “por lo cual luchamos” tendrá sentido, si Lázaro toca la trompeta y se viene el fin del mundo, motivado por esta sorprendente confesión de ignorancia y error, de parte de Jorge Vergara, el que ponía alineaciones, calificaba de ignorantes a entrenadores y en el pizarrón instruía a quien se dejaba, sobre cómo plantear los partidos.

¿Será que la terca realidad, por fin convenció a Vergara de su esférica ignorancia en algo tan complicado como es mantener futbolistas? O, como es hipótesis bien sabida, el sorpresivo cambio sólo son señales del fin del mundo, mucho más fundamentadas que las vaciladas de los mayas que ni calendario tenían, porque a las chicas guapas, en lugar de ponerlas en calendario las echaban al pozo para disfrute de los buzos. Ah, porque los mayas, en su inconmensurable sabiduría, también habían inventado a los hombres rana y el buceo cachondo.

Porque lo dicho por Vergara, respecto a que se había equivocado, pero que el domingo vio jugar a las chivas futbol ante el Toluca, prueba terminante de que sigue sabiendo más de hockey sobre pasto que de futbol. O que de plano ya se hizo chiva de corazón, disfrutando los empates “haigan sido como haigan sido”.

Personas de mi confianza que estuvieron en el vacío estadio, por obligación de trabajo, me dicen que aquello fue entre malo y peorcito. Sólo le faltó el oportuno señalamiento de la penal, a favor de las chivas, de cuando funciona la lógica de que el campeonato se juega con árbitros mexicanos y de que sin chivas son campeonatos piojito.

¿Qué vio o escuchó Vergara que lo movió al arrepentimiento y a la promesa de la reparación de los daños causados? Algo que nadie más que él vio o escuchó. Y ahí es donde la hipótesis de que lo secreteó Nostradamus, cobra más fuerza.

¿Vergara sencillo, sincero, pidiendo perdón? ¿A qué elefante se subió?

Pero conste que Vergara no dijo sobre alejarse de las Chivas, para dejar de fastidiarlas con sus ignorancias y errores. Por lo contrario, la amenaza fue que les “va a dar más, mucho más” y eso difícilmente lo resistirán, andando como andan por la calle de la amargura chiva.

Y por supuesto que los jugadores chivas, están como los alumnos de los maestrillos del CNTE, sintiendo como amenaza cada vez que dicen que regresarán a las escuelas y volverán a ponerse junto al pizarrón: amenaza de Vergara y de los maestrillos de que chivas y alumnos perderán la gran oportunidad que tienen de aprender, lejos de ellos y de sus nefastas influencias.

Pero de todos modos, de no ser un truco para vender pomos, la confesión de Vergara, al estilo de “Chivas Anónimas”, es tan sorprendente como anuncio del fin del mundo, incluyendo a Mérida esta vez.