El Chavo del 8

LA VOZ DE LA EXPERIENCIA. Ignacio Guzmán García le pone un 8 de calificación al gobierno de Ramón Guerrero Martínez, quien ayer domingo rindió su primer informe de gobierno en la unidad deportiva La Lija. Y no le puso 10 sólo por dos pendientes que arrastra el gobierno mochilero: los laudos laborales pendientes de resolver y el pasivo que representa la deuda a proveedores. De ahí en fuera, según Nacho, todo marcha bien. Y vaya que Guzmán García sabe de lo que habla, porque ha sido parte fundamental de los cuatro gobiernos panistas que ha tenido Puerto Vallarta desde 1995, y no me vayan a decir que el gobierno en movimiento no es una administración panista, por más naranja que me la quieran poner. Aunque en el fondo existe el dilema entre quienes responden a su formación panista y quienes prefieren una militancia en el Movimiento Ciudadano, al final se han impuesto los panistas, quienes bajo las instrucciones de Abraham González Uyeda han hecho de Puerto Vallarta su agencia de colocaciones personal. Dentro de la nómina, pero fuera del poder, sobreviven otros personajes que no forman parte de la toma de decisiones, grupo evidentemente encabezado por Susana Carreño Mendoza.

NI VIENDO ATINA. Para Ignacio Guzmán García, los laudos laborales que arrastra este gobierno son consecuencia de decisiones erradas de los anteriores tres gobiernos priistas. Para no ir más lejos, recientemente, dice Nacho, el ayuntamiento mochilero se vio obligado a reinstalar a 10 empleados que fueron despedidos durante el gobierno de Gustavo González Villaseñor. ¡Diez años para que un trabajador vea resuelto su conflicto laboral! Eso habla principalmente del mediocre aparato de justicia laboral que tenemos en Jalisco, donde un litigio puede llevarse fácilmente nueve años y al final irremediablemente tendrá un resultado favorable para el trabajador, como ha ocurrido con el ayuntamiento de Puerto Vallarta, donde uno a uno se han ido resolviendo pleitos a favor de los empleados despedidos. Hasta donde se tiene memoria, el problema empezó precisamente a raíz de la llegada de los panistas al poder, quienes le tomaron un profundo amor a la nómina, de tal forma que al término de sus gobiernos la mayoría de funcionarios se negaba a renunciar a sus cargos, obligando al nuevo gobierno priista a incrementar la nómina mediante la figura de los trabajadores eventuales, que en el gobierno de Gustavo González llegó al orden de los 600.

CON LA MISMA PIEDRA. Cuando el PRI era el único partido gobernante, cada tres años se realizaba el relevo de manera ejemplar: grupos priistas se iban completos a la banca mientras grupos completos asumían los cargos públicos. Cada tres años se garantizaba una renovación de funcionarios casi total debido a esa costumbre que tenían los priistas de abandonar sus cargos en cuanto se iba su jefe, sin pedir indemnización, mucho menos pretender recurrir a la ley laboral para mantenerse en el puesto. Esa costumbre se rompió con los panistas, porque al término de cada gobierno sólo se iban los altos mandos, mientras que decenas de funcionarios medios se aferraban a sus puestos. El problema se vio en su exacta dimensión al término del sexenio de Emilio González Márquez, quien prácticamente dio línea para que todos los funcionarios medios de su gobierno se aferraran a sus cargos, complicando al máximo la transición gubernamental. “Sólo se van los funcionarios de primer nivel, el resto es gente que tiene necesidad de trabajar” –dijo González Márquez al avalar la decisión de miles de panistas de aferrarse al cargo pese a ser empleados de confianza.

EL PECADO DE NACHO. Tras haber sido una leyenda en los tres gobiernos panistas que tuvo Puerto Vallarta, Ignacio Guzmán García se olvidó de la dignidad y aceptó la Oficialía Mayor Administrativa que le ofreció El Mochilas por su apoyo para conseguir la alcaldía. Tras aspirar a la tesorería municipal, Nacho debió conformarse con la Oficialía Administrativa con tal de mantenerse en la nómina, pero olvidarse de la dignidad fue lo de menos, lo grave es que se olvidó de la legalidad e incurrió en el mismo problema que hoy critica a los anteriores alcaldes del PRI. Sin el menor respeto por la dignidad y los derechos laborales de los empleados municipales, Ignacio Guzmán acató a ojos cerrados las órdenes del Mochilas y despidió a decenas de trabajadores que de inmediato recurrieron a los tribunales para presentar sus demandas por despido injustificado. En la mayoría de los casos los despidos procedían por tratarse de trabajadores eventuales cuyos contratos habían terminado con el gobierno anterior, sin embargo Ignacio Guzmán se negó a pagarles sus finiquitos correspondientes por concepto de vacaciones y aguinaldo proporcional, algo que era obligado pagar. Ese abuso de parte de Ignacio Guzmán abrió la puerta para decenas de juicios laborales que inevitablemente perderá al gobierno vallartense, contribuyendo a hacer mayor el problema de los laudos laborales. Evidentemente Nacho Guzmán le apuesta a que le toque a las próximas administraciones enfrentar esos laudos, como a ésta le corresponde pagar por los despidos de gobiernos anteriores.

POSDATA. Y a propósito de Ignacio Guzmán, el otrora defensor de la democracia mexicana se ha convertido en un enemigo de la transparencia y el acceso a la información pública. Y es que ahora Nachito, con tal de complicar el trabajo de quienes gustan de analizar la nómina del municipio, ha decidido publicar las nóminas del gobierno municipal sin un Gran Total, lo cual complica terriblemente el establecer con facilidad a cuánto asciende la nómina del ayuntamiento. Tradicionalmente las nóminas publicadas en el portal del ayuntamiento contenían el gran total al final de cada documento, pero ahora sólo se incluye un total por cada departamento o dirección, sin que al final aparezca la suma total de los sueldos pagados en cada quincena. Quien quiera hoy conocer el monto exacto de la nómina de Puerto Vallarta deberá hacer infinidad de sumas dependencia por dependencia para tener un monto global, algo que evidentemente no es casual sino que obedece a la decisión de este gobierno de hacer menos transparente el manejo de su nómina para evitar al máximo las críticas.

VOX POPULI. Ignacio Guzmán está en lo suyo al defender su trabajo, porque a estas alturas de su vida difícilmente podrá aspirar a conseguir otro empleo bien remunerado, sin embargo luce generoso al otorgarle un 8 al primer año de gobierno de Ramón Guerrero Martínez, quien difícilmente puede aspirar al 6 debido a sus lamentables tropiezos en este primer año de gobierno que ha sido prácticamente tiempo perdido. Lo peor es que dentro de siete meses, allá por el mes de abril, El Mochilas deberá convocar a una consulta ciudadana para que los vallartenses decidan si permanece en el cargo o presenta su dimisión. ¿O acaso ésta también será una promesa de campaña incumplida?