Imprecisiones

CNTESi le preguntamos a un integrante, la CNTE qué es lo que realmente exige, la respuesta sería, “no estoy de acuerdo con la Reforma Educativa”, además, estoy seguro que agregaría vamos a realizar más bloqueos y paros escalonados. Pregunto, nuevamente, a usted le gustaría que sus hijos le contestaran estamos en paro, en lugar de escuchar “estudiamos lo suficiente y me gusta leer libros”; disculpe las imprecisiones, es que nuestro país está en una debacle de conciencia y no atinamos a verlo como un hecho irreversible o sea que no puede ser de otra manera, es y es no hay de otra. La Reforma promulgada lo es aunque a muchos “profesores” no les guste.

Realmente en lo que no estoy de acuerdo y sé que muchos padres de familia tampoco es el utilizar la presión y la violencia como forma de hacerse oír, eso no puede ser admitido, dónde queda la inteligencia. Estoy seguro que el docente más encumbrado en la política al estilo nacional no le gustaría una escuela para sus hijos que estuviera en contratantes paros, fueran sus maestros expertos en realizar atrocidades y más aún, atentar contra la vida humana al herir a policías que lo único que hacen es cumplir con su trabajo al prevenir más destrucción de calles, monumentos o instalaciones comerciales, oficinas privadas o públicas. No sé cuánto se ha tratado este tema, en verdad me apena la situación por la que atraviesa nuestra educación, siempre utilizada como rehén y jamás vista como una alternativa viable y estratégica para crecer en todos los sentidos.

Debe quedar claro; no estoy en contra de que la gente proteste, de ninguna manera, en lo que no coincido es en la forma, en otros términos que se dañe a terceros, infrinja la ley y atente contra la vida. El ejemplo que los niños obtienen al ver estas atrocidades y señalar el televisor “ese es mi maestro”, el padre de ese menor se incomodará o tal vez llegue a celebrar la violencia del mentor cuando avienta piedras contra edificios, rompe teléfonos públicos, asalta comercios y provoca el enojo lógico de automovilistas, molestia a peatones derivado de la protesta.

Estoy seguro que en los cuarenta años durante los cuales el Estado ha tratado de hacerles espacio a las mayorías no hubo momentos más difíciles como los actuales. Hoy no sobran los recursos económicos y si la voluntad política, el Estado se abre al diálogo con reglas específicas y democráticas no populistas a las que muchos dirigentes sindicales están acostumbrados. Encauzar la protesta por los canales idóneos es la clave, no la represión a la provocación, eso es lo injustificable. Hace falta crear una cultura cívica, de respeto pleno a las instituciones y lo que emana de ellas que son las normas sociales morales y éticas que las generaciones actuales parecen haber olvidado. No debe existir el ajuste de cuentas, quedaron esos tiempos muy lejos de lo actual, la sensatez debe prevalecer, la sociedad del desperdicio intelectual debe frenarse o continuarán los plantones acompañado del desequilibrio social.

[spacer style=”1″ icon=”none”]

Egresado de la UNAM, maestro universitario desde 1979, fue investigador del ICS, conferencista, articulista, inició su trabajo periodístico en la Revista Proceso, jefe de corrección primera plana de diario El Nacional, reportero y columnista; galardonado en varias universidades del país,  21 años trabajó en el sector público y conformó el SNIM en la Coordinación de Productos Básicos de la Presidencia de la República,  se integró a la Univa en 1989 como catedrático investigador, cofundador del IDEO-UNIVA actualmente es coordinador de Comunicación y Publicaciones  y del  Consejo Político Universitario de esta Casa de Estudios en Puerto Vallarta.