Fraude a la ley

En materia laboral el fraude a la ley consiste en usar figuras jurídicas de índole distinta a la laboral para disminuir o eliminar derechos a los trabajadores.

Este es el caso de las empresas llamadas “pagadoras” que son utilizadas, en algunos casos, para transferir toda la plantilla laboral de una empresa a dicha pagadora.

La intención es ocultar todo rastro de personal en la empresa fraudulenta y aparentar que dicho personal pertenece a la pagadora quien absorbe todas las responsabilidades liberando a la empresa fraudulenta de toda obligación con sus reales trabajadores.

En los casos de los ayuntamientos también se elimina el derecho de los trabajadores a que les sean admitidas sus demandas ante las autoridades correspondientes.

También se usa otro tipo de figura jurídica que nada tiene que ver con lo laboral y que consiste en usar una figura mercantil denominada “fideicomiso” con el solo objeto de pagarles a los trabajadores y ocultar los recibos de pago que normalmente otorgarían estos ayuntamientos.

De esta manera, también, se elimina, el derecho de los trabajadores a que les admitan sus demandas en los tribunales burocráticos.

Todas ellas, y más que hay, son utilizadas para burlar los derechos de los trabajadores y negarles la protección que les otorgan las normas laborales y de seguridad social.

A este respecto son los sindicatos los organismos apropiados para impedir estos abusos cuyo nombre técnico es: fraude a la ley.

De permitirse ello equivaldría a dejar en la calle, de un plumazo, a miles de trabajadores.

Por otro lado, de igual forma, los trabajadores tienen el derecho de negarse a firmar cualquier documento que atente en contra de sus intereses.

La Ley Federal de Trabajo castiga severamente tales medidas y las sanciona como delitos por lo que, incluso, el Ministerio Público podría tener intervención.

Desde luego que, también pueden tener intervención todas las organizaciones sociales, principalmente los partidos políticos de oposición, para salir en defensa de aquellos a quienes se pretende engañar.

Nadie, ni nada puede estar por encima del artículo 123 constitucional, los convenios internacionales celebrados con la Organización Internacional del Trabajo, OIT,  y  la Ley Federal del Trabajo.

RECUERDA OLVIDAR EL ODIO.