Cuna de Vicente Guerrero, un lago de aguas negras

El panteón municipal se anegó y salieron cuerpos de difuntos; el nivel del agua sube por más lluvias
Habitantes y autoridades sabían que algún día se inundarían, pero construyeron en los linderos de la laguna

[spacer style=”1″ icon=”none”]

En Tixtla

En este poblado que vio nacer a Vicente Guerrero, el segundo Presidente de México, todos sabían que algún día se inundaría.

En el lugar flotan ferétros vacíos del panteón municipal y las fosas sépticas contaminan desde hace diez días el agua que cubre al pueblo.

Entre restos humanos y pudredumbre, que alertan a la población de inminentes brotes infecciosos, pues la gente se mete a las aguas pestilentes para acceder a sus casas, Óscar Grande García, de 17 años, asegura:

“Tenemos que ir a nuestras casas. Yo, por ejemplo, tengo que sacar una herramienta para seguir trabajando, arreglo bicicletas. Las infecciones ya se están dando. Mucha gente ya tiene hongos en los pies, por ejemplo los chavos de las lanchas. Vienen de Acapulco y todo el día se la pasan en el agua”.

En septiembre de 2007 la laguna se desbordó y afectó en forma similar a mil 200 viviendas de las colonias Niños Héroes, Barrio Santa Cecilia, Canta Ranas, El Santuario y Campo Santo. Son las mismas que esta vez quedaron cubiertas por el agua contaminada.

“Sí, encontramos mucho animal muerto. Caballos, vacas, de todo. Metieron un trascabo y sacaron muchos animales”, señala Jesús Hernández, uno de los lancheros de la zona entrevistados.

“Sabíamos que algo podía pasar, porque mucha gente se instaló en las orillas de la laguna, pensaron que estaba seca y por eso se fue construyendo en esa zona con la anuencia de la autoridad.

“Los ganaderos mandan taponear los resumideros naturales para que el pasto tenga humedad para sus animales”, asegura Sirenia Navarrete, jefa de una de las familias afectadas, quien aseguró que se vieron cuerpos flotando, tanto del ganado que pastea por esa zona como de restos humanos que brotaron del panteón.

“Nosotros tenemos la culpa por meternos en un área en donde la naturaleza no permite, es la mera verdad”, señala un profesor de 50 años que prefiere no dar su nombre.

Y es que acusa a los ayuntamientos por autorizar la urbanización en las orillas de la laguna negra.

Desde 1957 se tiene ubicada a esta zona como foco de inundación, advierte un archivo histórico de Guerrero.

Adolfo Navarrete, otros de los afectados, con resignación confía en el plazo que dio el gobierno estatal para resolver este añejo problema.

“Nos dice el gobernador que en ocho días se soluciona esto”.

Desde: La Razón.