Llueve sobre mojado

La frase la escuché hace muchos ayeres de voz de alguno de mis antepasados para referirse a momentos de zozobra, incertidumbre o tragedia. México pasa por uno de ellos, lo digo así porque no solamente les duele a los damnificados nos debería doler a todos su mala fortuna, ser empáticos y ponernos en sus zapatos; aquí en Puerto Vallarta nos fue de maravilla, solamente un poco de lluvia, que terminó de destrozar lo destrozado, nuestras sufridas avenidas. Algunos árboles viejos que no resistieron la embestida del viento y llegadas tarde a nuestros centros de trabajo. La Secretaría de Educación Pública (SEP) reporta a nivel nacional 225 mil escuelas de educación básica y media superior dañadas, 43 mil planteles, esto significa casi  20 por ciento de escuelas  afectadas en los estados de Guerrero, Hidalgo, Sinaloa, Chihuahua, Veracruz, Tamaulipas, Puebla, Zacatecas, Colima y Oaxaca  por las depresiones Ingrid y Manuel.

Es realmente una tragedia nacional, más de 123 personas fallecidas, cerca de 50 heridos, 68 desaparecidos y 59 mil desplazados,  reportan las instituciones abocadas a prestar ayuda en los lugares de la desdicha. Sin embargo todavía no se realiza el último conteo de daños y pérdidas humanas. Los mexicanos respondemos de inmediato ante este tipo de tragedias con la solidaridad necesaria, van toneladas de alimentos no perecederos, valdría la pena pedir a las autoridades federales y estatales información sobre dispositivos preventivos aplicados en esta época de huracanes, no solamente en ésta sino en todas, la sociedad merece saber cómo se le protege con obras dirigidas a preservar la vida, sobre todo la humana para no lamentar decesos, desapariciones y pérdidas materiales. Con esto podría presumirse ante el mundo que somos una sociedad suficientemente civilizada y protegemos la vida en general, y en especial la humana.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) lo anunció. México está en recesión; esto confirmado por el Sistema de Indicadores Cíclicos (SIC). No es demasiado profunda, aunque se tiene buen tino para las calamidades nacionales y ésta podría profundizarse. Se podría confiar en una recuperación hacia el cuarto trimestre del año. El INEGI de Eduardo Sojo muestra datos con variables confiables, mientras que el titular de Hacienda, Luis Videgaray les informó a los diputados que la definición técnica de recesión no permite ver en este plano a nuestra economía. Le doy más crédito a la metodología aplicada por el SIC por su mayor número de indicadores, incluyendo el comportamiento del PIB, visto así el panorama no es nada halagüeño.

El desastre de Manuel e Ingrid como la posible recesión en la que se encuentra nuestra economía son asuntos diferentes con un objetivo claro, hacer que llueva sobre mojado para los connacionales más vulnerables, desafortunadamente la mayoría de la población. Son pesadillas que se vienen a sumar a las que ya padecemos desde tiempo atrás, es momento de unión para sortear esto tan lamentable, como ver nuevamente las instalaciones del CUC-UdG completamente inundadas, es hora de solidarizarse con la sociedad golpeada y de informarse cómo está nuestra estructura económica. Dejar de calcular a partir de rumores e involucrarse de lleno en mejorar nuestro país, solamente así podrá ser lo que anhelamos.

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Egresado de la UNAM, maestro universitario desde 1979, fue investigador del ICS, conferencista, articulista, inició su trabajo periodístico en la Revista Proceso, jefe de corrección primera plana de diario El Nacional, reportero y columnista; galardonado en varias universidades del país,  21 años trabajó en el sector público y conformó el SNIM en la Coordinación de Productos Básicos de la Presidencia de la República,  se integró a la Univa en 1989 como catedrático investigador, cofundador del IDEO-UNIVA actualmente es coordinador de Comunicación y Publicaciones  y del  Consejo Político Universitario de esta Casa de Estudios en Puerto Vallarta.