Consejos de una abuelita modernaGente PV

Evitemos guerras

01Si en tus manos está el evitar una guerra… ¿Qué harías? ¿Cómo te comportarías? ¿En realidad efectuarías todo lo posible para mantener la paz? ¿Serías capaz de sacrificarte positivamente venciendo temores y perdonando ofensas a tus semejantes? O… ¿Indiferente te sentarías sólo a esperar resultados, para criticar posteriormente?

Posiblemente te estés preguntando… ¿Qué tiene que ver mi punto de vista, orgullo o egolatría con una guerra? La respuesta es muy sencilla: antes de querer arreglar la situación mundial,  nos tenemos que preocupar por nuestro estado interior, porque si no logramos estar bien con nosotros mismos, difícilmente lo estaremos con nuestros semejantes.

Desde que existe la humanidad hay indicios de guerra y aunque el reconocerle nos proporcione dolor, bien sabemos que esto no es cosa del otro mundo, sin embargo, también ha habido momentos  bellísimos  e inolvidables de paz y armonía entre pueblos y naciones.

Una de las principales causas de terribles guerras consiste en la falta de respeto. Si, el no respetar los bienes ajenos obtenidos de un trabajo honrado, fruto del esfuerzo productivo del ser humano. Así, como el no respetar la integridad y dignidad de nuestros semejantes, ¡también provoca un malestar interno en los afectados!, que tarde o temprano estalla, y por lo regular no se obtiene ningún beneficio, más bien produce un gran vacío tanto físico como psicológico y si por  “x” motivo no le dan la oportunidad defenderse, para sacar la verdad a la luz, ¡sobreviene la auto destrucción!, como buscando un escape… ¡A tantas arbitrariedades, abusos y errores cometidos!

Antes de querer enmendar los errores ajenos, es de suma importancia primeramente librar nuestra batalla. ¿Sabías que dentro de ti mismo tienes la opción entre elegir la guerra o la paz interior?

En el mundo actual no se deja de hablar del famoso estrés, los traumas psicológicos, la impotencia; del dinero y poder; del Sida, drogas, pornografía, sexo desenfrenado; tráfico de órganos, seres  humanos, menores, en fin… ¡las guerras…!

Creo, que no sucedería si cada uno de nosotros intentamos exterminarlas cabalmente, ganando ese tiempo de batallas que surgen dentro de nosotros mismos; pero para lograr vencer nuestros peores enemigos que son el miedo, la inseguridad, la ignorancia, la flojera, las pasiones, etcétera, lo menos indicado es tratar de combatirles con drogas, alcohol, degeneración o con indiferencia fingiendo que nada ocurre en nuestra familia o entorno… ¡O simplemente darnos por vencidos!

Dentro de la milicia mundial existen tres grupos de integrantes: al primer grupo pertenecen aquellos soldados que sin importar cansancio, desvelos o hambre, continúan luchando hasta el fin, porque su meta es vencer a como dé lugar, sin rendirse ante nada hasta ver sus sueños realizados; a ese grupo pertenecen los triunfadores… ¡Siempre seguros de sí mismos!

Al siguiente  grupo, pertenecen  los militantes que toman sus  armas y luchan hasta el cansancio, para después desfallecer y sentarse a descansar, perdiendo así todo el terreno que habían ganado; esos militantes son parecidos a aquellas personas soñadoras que luchan para lograr algo, y cuando ya casi tienen sus anhelos alcanzados, se vanaglorian de sus hazañas; es entonces cuando se derrumban esos castillos que forjaron en el aire y en cuanto vuelven a la realidad es porque… ¡Otra persona triunfadora, ha ocupado su lugar!

El último grupo, es aquel que por miedo, impotencia, ignorancia o cobardía, se atemorizó y paralizó al enfrentarse con la espantosa y terrible verdad de la guerra, se deja atrapar quedando prisionero a merced del triunfador; a ese grupo pertenecen seres humanos que no son capaces de afrontar la vida y realidad de las cosas; tratando de rehuir, refugiándose en el alcohol, drogas o vicios; claudicando y quedando esclavizados por el resto de su existencia, pues sólo un grupo minoritario es… ¡Capaz de escapar y recobrar su libertad!

Y ahora pregunto: ¿A qué grupo pertenecen o quieren pertenecer? No me contesten, mejor comuníquense con los seres más importantes de su vida… ¡Ustedes mismos! Porque si se fallan… ¡Seguramente lo harán con los demás! Recuerden siempre que: “La guerra la hacen los tontos en beneficio de los listos”, y… ¡Nuestro México querido, necesita de seres honestos e inteligentes, para enfrentar nuestra realidad!

Cariñosamente: A.I.