Cosas que parecen malas

Y VA DE NUEZ. Algo pasa en el entorno del alcalde, Ramón Guerrero Martínez, porque a pesar de las reiteradas críticas de sus propios regidores de plano no muestra ninguna intención de rectificar. Apenas la semana pasada un grupo de cuatro regidores presentó una denuncia penal en contra de funcionarios de la pasada y presente administración por presuntos fraudes como abuso de autoridad y ocultación de información pública, y el alcalde, lejos de responder a los reclamos de transparencia, les receta otra cucharada del mismo chocolate. En sesión extraordinaria de ayuntamiento el Mochilas pidió a sus regidores que aprobaran un paquete de obras al vapor porque el plazo para presentar la solicitud de recursos al gobierno federal vencía el mismo miércoles, día de la citada sesión. Aunque se ha publicitado como la autorización de un paquete de obras por 300 millones de pesos para realizar obras de infraestructura que mitiguen las inundaciones en varios puntos del municipio, en realidad lo que se aprobó fue la presentación del proyecto al gobierno federal para que en caso de ser aprobado se destinen recursos para estas obras. Por lo tanto, lo que en realidad quería el Mochilas era que sus regidores aprobaran que un par de empresas constructoras de Baja California Sur se encargaran del trámite ante el gobierno federal, obviamente con el compromiso de que en caso de que bajaran los recursos fueran ellas mismas las que hicieran las obras.

ALIANZAS SOSPECHOSAS. Desde antes de conseguir la alcaldía de Puerto Vallarta el Mochilas presumió sus nexos con políticos de alto calado, como el actual gobernador de Baja California Sur. Por lo mismo no es extraño que hoy el alcalde pretenda asignar a dos empresas bajacalifornianas un paquete de obras por 300 millones de pesos. Lo bueno es que se trata de pura saliva, porque apenas se va a presentar el proyecto ejecutivo al gobierno federal, y si tomamos en cuenta la poca efectividad del equipo mochilista para bajar recursos federales entonces es poco probable que se concrete este ambicioso proyecto. Sin embargo los regidores antimochilistas no se fueron con la finta y reclamaron la falta de información en torno al proyecto. En respuesta, el alcalde les recetó un choro patriotero y les dijo que en estos momentos Puerto Vallarta requiere del apoyo de sus regidores, no es momento para sentimentalismos les dijo, lo importante es trabajar por Puerto Vallarta. Así, tras un receso en la sesión de ayuntamiento, el alcalde logró que sus regidores de oposición, que por supuesto no son los del PRI, avalaran la iniciativa con el compromiso, ja, ja, já, de que las empresas californianas que generosamente buscarán los recursos federales no serán las encargadas de ejecutar las obras millonarias.

UN AÑO Y CONTANDO. Transcurrido el primer año de este gobierno municipal, preocupa el hecho de que por ningún lado se vean intenciones de rectificar. No hay el mínimo sentido de autocrítica, sólo la firme decisión del presidente de seguir haciendo lo que le viene en gana, sin importar si ello va en contra de la norma o de la lógica. Permitir que dos empresas ajenas a la entidad se encarguen de gestionar recursos ante el gobierno federal es reconocer en automático la incapacidad de un enorme pelotón de asesores que cada quincena recibe enormes recursos por concepto de sueldos y honorarios. Es una pena que pese a ese enorme gasto el ayuntamiento vallartense todavía tiene que recurrir a empresas extrañas para que hagan este tipo de gestoría de alto nivel. Por supuesto que nada es gratis, es evidente que si estas empresas están interesadas en conseguir dinero para Vallarta es porque saldrán altamente beneficiadas en caso de conseguir el dinero. En este contexto lo que más ofende es la ingenuidad del presidente, que es víctima del síndrome que afecta a los políticos fuereños, quienes ven a los vallartenses como dicen que Dios ve a los conejos: orejones y pendejos.

EL MIEDO NO ANDA EN BURRO. Pese a todo, al día de hoy el Mochilas no la tiene tan perdida, porque de todo su cabildo solamente cuatro regidores se han atrevido abiertamente a enfrentarlo: Susana Carreño, Humberto Muñoz Vargas, Humberto Gómez Arévalo y Tito Yerena Ruiz. Fueron los únicos que se atrevieron a firmar la denuncia penal en contra de Salvador González Reséndiz y algunos funcionarios de la presente administración por presunto abuso de autoridad mediante el ocultamiento de datos. Ni siquiera el síndico Roberto Ascencio se ha atrevido a firmar tal denuncia, mucho menos los dos regidores del PRI que prácticamente son invitados de palo en cada sesión de ayuntamiento. Y es que el miedo no anda en burro, como dice Beto el de la Info, “el Mochilas tiene sangre de Hitler, ya una vez me corrió a toda mi gente porque no le di mi voto, pero no importa que me los vuelva a correr, ya no le voy a dar mi voto de manera incondicional”. Todo este espectáculo a menos de 6 meses para que se cumpla el plazo fatal que el mismo Mochilas se impuso en la campaña, cuando prometió que a mitad de su gobierno se sometería a una consulta popular para que el pueblo decidiera si seguía en el cargo o lo deja. A la luz de la realidad es más que evidente que no cumplirá esa promesa, porque los primeros en votar en su contra serían los propios mochilistas que lo llevaron al poder.

POSDATA. Lo que parecía una broma de mal gusto finalmente se confirmó: Olivia Pérez de González buscará la presidencia del CDM del PAN Vallarta. ¿Y quién chingados es Olivia Pérez dirán algunos? La respuesta es simple: doña Olivia, famosa por su peinado encopetado al estilo Marge Simpson, fue durante muchos años la secretaria del notario Guillermo Ruiz Vázquez, patriarca por décadas del panismo vallartense. Gracias a esa cercanía con don Guillermo la señora Olivia fue regidora de oposición en la primera camada de ediles panistas plurinominales durante el trienio 89-92, al lado de Ismael Macías Garibay y Humberto Jiménez Rosales.

VOX POPULI. En la pasada reunión del panismo vallartense donde se presentaron los tres aspirantes a la presidencia del CDM, Ricardo Ponce, Carlos Murguía y la propia Olivia Pérez, destacó la presencia de la ex senadora Eva Contreras de González Corona, quien demostró que hay heridas que no cierran al reclamarle a Humberto Muñoz que la hubiera dejado sola durante su campaña del 2003 para la alcaldía de Puerto Vallarta. La última aparición política de Eva Contreras fue cuando participó en una marcha a favor del alcalde priista Salvador González Reséndiz. Hoy su retorno al PAN perece confirmar los rumores de que Fernando González Corona también está moviendo sus hilos para influir en los próximos procesos electorales.