La reversa también es cambio

FOLLOW THE LEADER. Acorde con la moda impuesta por Susana Carreño y el Beto de la Info, el alcalde Ramón Guerrero Martínez demostró que la reversa también es cambio y ya bien entrada la noche del pasado miércoles anunció su disposición de dar marcha atrás en el famoso y polémico Fideicomiso que desde hace unas semanas se hace cargo del pago de salarios de los trabajadores municipales. Aunque nadie sabe con certeza en qué consiste la famosa figura del fideicomiso, a los trabajadores municipales les queda claro que no se trata de algo bueno, principalmente porque involucra la figura de una pagadora, esas empresas fantasmales que está de moda debido a que muchos empresarios las están usando para evadir su responsabilidad contractual con sus trabajadores. El caso es que los empleados sindicales del ayuntamiento iniciaron una movilización para tratar de revertir la entrada en vigor del mencionado fideicomiso, lucha a la que de inmediato se sumó la regidora Susana Carreño, quien reconoció que se equivocó al haber votado a favor de la implementación de ese fideicomiso. Ya convencida de que el desprestigio de haber apoyado las iniciativas del Mochilas le durará el resto de su vida, Susana Carreño busca aceleradamente corregir las burradas de las que ha sido cómplice en esta administración, como la de haber votado a favor de la imposición de un nuevo reglamento orgánico del municipio que concede poderes casi monárquicos al presidente municipal.

TOPE EN LO QUE TOPE. Ante el embate de Susana Carreño y un grupito de regidores irredentos, el alcalde Mochilas señaló que no habría marcha atrás en la aplicación del fideicomiso, por lo cual inició su tour 2013 por las dependencias municipales para explicar de viva voz a los trabajadores las bondades del mentado fideicomiso. Al término de su segundo día de diálogo con los trabajadores el alcalde tuvo claro que por más que lo intentara, no convencería al grueso de los trabajadores, quienes el mismo miércoles entregaron una lista de 500 firmas recolectadas entre la base sindicalizada para demandar la revocación del fideicomiso. En un momento de claridad política el alcalde tuvo claro que la batalla estaba perdida aún antes de comenzar, sobre todo porque en tribunales era altamente probable que el fideicomiso fuera revertido, así que finalmente tomó la decisión de dar marcha atrás, tras haber tenido claro seguramente que de nueva cuenta sus brillantes asesores lo embarcaron en una aventura destinada a fracasar, porque el asunto del fideicomiso es a todas luces improcedente. Por desgracia el Mochilas pretendió capitalizar políticamente su decisión de cancelar el fideicomiso para inyectarle oxígeno al dirigente sindical Gilberto Lorenzo, quien entre el asma que padece y la chamba de secretario que tiene en El Tuito de plano nunca se puso al frente de los trabajadores municipales.

AYUDA A TU PRÓJIMO. Al tiempo que se distribuía el documento mediante el cual el alcalde Mochilas daba  por un hecho la revocación del fideicomiso, otros dos documentos privados fueron filtrados a la prensa con la intención de fortalecer al agonizante dirigente sindical. Se trata de dos cartitas personales, la primera firmada por Gilberto Lorenzo en la cual le solicita al alcalde que dé marcha atrás en el fideicomiso. La otra está firmada por el Mochilas y sirve para darle a conocer a Gilberto que en atención a su sentida demanda está de acuerdo en revocar el fideicomiso. Esta carta presidencial está firmada el 8 de octubre, justamente el día en que el Mochilas inició su gira por diversas dependencias del ayuntamiento para tratar de convencer a los empleados de las bondades del fideicomiso, lo cual evidencia la falsedad de ambos documentos, redactados a toro pasado con la intención de limpiarle la cara al desaseado Gilberto Lorenzo, a quien Susana Carreño ya le mandó hacer un ataúd a la medida. Ante la posibilidad de que la Carreño consiga la imposición de un nuevo dirigente sindical verdaderamente aguerrido, el alcalde decidió dar marcha atrás al Fideicomiso con la clara intención de fortalecer en su puesto al tal Lorenzo, quien realmente ha vivido, no días, sino años extras al frente del sindicado. Y es que Gilberto fue elegido por Manuel Galindo para que le cuidara el sindicado unos dos años, pero al final el sujeto resultó más gandalla y de plano se negó a regresarle el sindicato a Manuelito.

EL DESTAPE. La turbulencia generada por la entrada en vigor del fideicomiso y la nula actuación del dirigente sindical en la defensa de sus agremiados provocó el destape de la cloaca sobre la cual ha estado sentado este mediocre personajillo, quien hizo del sindicato de empleados municipales una auténtica agencia de colocaciones para sus más allegados. Para conseguir traicionar a Manuel Galindo el citado Gilberto Lorenzo se dedicó a corromper al grueso de la mesa directiva del sindicato, integrado por un puñado de hombres y mujeres que por años se mantuvo al cobijo de Manuel Galindo. Mediante generosa concesiones laborales y sindicales, como el otorgamiento de plazas a familiares directos y la falsificación de antigüedad laboral, Gilberto Lorenzo consiguió el apoyo de un puñado de galindistas, lo cual permitió consumar la traición en contra de Manuel Galindo, a quien le arrebataron el control del sindicato que éste formó allá por 1989. Hoy Gilberto Lorenzo deberá responder a estas acusaciones por parte de la base trabajadora que ha sufrido el favoritismo del dirigente sindical. Sin embargo lo más decente que Gilberto puede hacer es tramitar su jugosa jubilación y retirarse a trabajar de tiempo completo en su natal Cabo Corrientes, donde en un descuido y hasta presidente municipal podría llegar a ser. Digo, si ya fue regidor en El Tuito y actualmente es Secretario del ayuntamiento, a güevo le toca ser alcalde, El Tuito lo aguanta todo, se parece mucho a Ayutla.

POSDATA. Al margen de la revocación del fideicomiso, la situación laboral de los trabajadores municipales sigue siendo un auténtico mazacote jurídico, especialmente a raíz de su incorporación al IMSS. No queda claro en qué condiciones se dio esa medida, si sólo para atender el aspecto médico o si implica la totalidad de las prestaciones del IMSS. Por ejemplo, es bien sabido que los trabajadores municipales gozan de un doble beneficio de jubilación gracias a la generosidad de Rafael Yerena, quien durante su interinato autorizó que el municipio de manera directa jubilara a sus trabajadores luego de una vida laboral de tan solo 20 años de servicio. Esto provocará que muy pronto el ayuntamiento destine la mitad de su nómina para el pago de sus trabajadores jubilados.

VOX POPULI. Además de esta jubilación directa, los empleados municipales de Puerto Vallarta gozan del régimen de pensiones que encabeza el gobierno de Jalisco a través de Pensiones del Estado, prestación que en estos momentos no está vigente debido a que el entonces alcalde Javier Bravo literalmente desapareció más de 120 millones de pesos de las pensiones de los trabajadores. Con su reciente incorporación al IMSS, los burócratas municipales tendrán derecho a un tercer régimen de pensiones, el del fondo para el retiro que se deriva de las cuotas pagadas al IMSS. Todo ese entramado deberá clarificar el alcalde Mochilas a la mayor brevedad posible si quiere seguir contando con el apoyo de sus trabajadores.