Consejos de una abuelita modernaGente PV

Impotencia

02En algunas situaciones difíciles de la vida, es probable sentir un gran vacío dentro de nuestro ser; como que todos nuestros esfuerzos y trabajo que hemos realizado parecen… ¡inútiles!…

 

Creemos en la buena fe de las personas, gracias a los principios y educación de antaño, donde tanto en casa, como en escuelas, nos inculcaban verdaderos valores cívicos y morales… ¡Aprendimos a tratar a nuestros semejantes, como nos gustaría ser tratados!

 

Confiamos en la palabra de honor, pero los pocos que quedamos, nos impresionamos al palpar que en la actualidad muchas personas… ¡No tienen ni la menor idea de su significado!

 

Mi madre, por cuestiones de salud, fue desahuciada por los médicos desde muy temprana edad (ella aceptó el diagnóstico…, ¡más no el pronóstico!), sólo pudo cursar en una escuela laica, hasta tercero de primaria y ¡Jamás tuvo faltas de ortografía!… ¡No contaba con los dedos!… ¡Tenía una hermosa escritura manuscrita!

 

Actualmente, con tanta irresponsabilidad de algunos maestros… ¡Existimos profesionistas con grandes faltas de ortografía y si no tenemos una sumadora en la mano… ¡No sabemos contar mentalmente!… ¡Y los viejos sentimos una gran impotencia, al percibir que de nada sirven tantos años de estudio!

 

Antes de la famosa globalización, por lo regular, la mayoría de las mujeres mexicanas eran admiradas mundialmente por su candor y pudor… ¡Ahora nos embarga la impotencia, al vivir entre tanto libertinaje!

 

El matrimonio, la base de la sociedad… ¡Era para toda la vida!… Las familias estaban compuestas por tres generaciones… La impotencia que siento en ésta nueva forma de vida, en mi maravilloso, pero muy castigado país, es que el egoísmo está ganando terreno a pasos agigantados y tanto los ancianos, como los niños… ¡Parecen estorbar!

 

Impotencia al sentir que en mi México querido quieran eliminar del vocabulario: “Palabra de honor”, respeto… candor… pudor… matrimonio… justicia… valores cívicos y morales…

 

Impotencia de ver  muchas personas, hambrientas de poder; con tanta avaricia, que dentro de  su egoísmo… ¡No les importa pisotear su propia dignidad!, con tal de hacerse ricos, a costa del arduo trabajo honrado, de quienes depositaron en ellos,  su confianza…

 

Nuestros padres y abuelos, cerraban los “tratos”, (convenios familiares, sociales, comerciales), con un apretón de manos, viéndose a los ojos, y sin necesidad de firmas, papeles, contratos… se decía que el mexicano era… ¡Hombre de ley!… ¡La palabra de honor era más que suficiente!…

 

Con esos principios fui educada, así adquirí el lugar donde vivo; creí que sería mi vida en éste divino lugar, lleno de tranquilidad, paz y esperanza; pero… cuando quise invertir el producto, del arduo trabajo de toda mi vida, pensé que en lugar de guardarlo en un banco, si lo pusiera en movimiento, no sólo yo me beneficiaría, sino que podría ayudar a mis semejantes.

 

Siento una gran impotencia al palpar que un grupo de buitres, se quieran aprovechar de mi ignorancia… Siento  impotencia ante la injusticia… Impotencia ante tanta crueldad e infamia cometida…

 

Sin embargo, al ver que todavía en un grupo minoritario de ésta bendita tierra existe la verdadera bondad, generosidad y altruismo, llena mi frágil alma de una fuerza inaudita, que me impulsa a seguir adelante.

 

Por eso: “No hagas cosas buenas que parezcan malas… ¡Porque haces dudar al crédulo!, y mucho menos hagas… “Cosas malas que parezcan buenas”… Porque es posible que te libres de la justicia humana, pero de la divina… ¡Jamás!

 

Por más riquezas y poder que puedas acumular, recuerda que algún día tendrás que abandonar éste enigmático Planeta Tierra…

 

Y es cuando sentirás una verdadera impotencia, al cerciorarte que no tendrás tiempo para reparar… ¡Todo el daño causado!

 

Cariñosamente A.I.