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La Catrina

descarga“No sé qué tienen las flores llorona,
las flores del camposanto,
Que cuando las mueve el viento, llorona,
parece que están llorando.”


La Llorona, canción tradicional mexicana

 

 

Allá al final del camino estira su mano muy complaciente, a un lado su creador José Posada, al otro su padrino de bautizo y el que dio los primeros elementos para darle vida el viejo truculento Diego Rivera, es La Catrina. Tal vez la que motivó el primer momento literario de la escritura rusa Selma Lagerlöf, ella le agregó carruaje y una vestimenta menos suntuosa, aunque igual de tétrica como la peor pesadilla inventada por la muerte, la que encontramos al concluir el camino, irremediablemente triste y generosa ahí estará.

 

Merecido homenaje en el Distrito Federal  al creador de La Catrina José Guadalupe Posada a un siglo de su muerte, ahí estuvo figura cadavérica y doce esqueletos de la serie Calaveras del Montón.  Posada caricaturizaba a cualquier personaje de la sociedad, como políticos, deportistas, artistas y obreros. Salió una nueva sociedad del pensamiento de importantes muralistas, pintores que buscaron representar de forma a las damas de principios del siglo pasado a la clase social pudiente, esto fue motivo de persecución por su aparente ofensa a la sociedad de gran abolengo. Después se le catalogó como la muerte elegante y cada día de los Muertos se celebra en toda la República mexicana. El pueblo menesteroso se burla de la muerte, en ocasiones se le describe como bendición ante la falta de satisfactores, represión y olvido en que se encuentran atrapados ante la indiferencia de las autoridades del sector público o de los mismos empresarios que no presentan alternativas para mejorar sus niveles de la vida.

 

Mujer al fin al cabo, ella no hace mal a nadie, solamente hace cambiar de residencia a los seres infortunados o que le perdieron sentido a vivir. Está presente en mercados, residencias suntuosas, se muestra de múltiples formas: feliz, hermosa, coqueta, ella llama mi atención cuando leo lo seductora que es cuando nos arrastra al otro mundo contra nuestra voluntad, en la película de Macario donde la vida es una vela extinguiéndose. Así la pensó Diego Rivera, cuyo nombre verdadero fue Diego María de la Concepción Juan Nepomuceno Estanislao de la Rivera y Barrientos Acosta Rodríguez, tan largo como La Catrina que imaginó y consumó con lápices y pinceles José Guadalupe Posada para presentar al mundo también al Catrín son su Catrina. Juegos de clases sociales en momentos en los cuales se conformaba la estructura sociopolítica de nuestro país.

 

La sociedad tiene cierto temor a la muerte, la sabe presente desde que nace, sin embargo solamente la acepta para dar solución a sus desventuras, derrotados la ven como opción y llegan a ella mediante el  suicidio; ella, la muerte, nos vuelve ciegos para encontrar alternativas, parece que estamos vendados de nuestros ojos y no encontramos otra mano más que la de La Catrina. Miedos internos inconscientes nos llevan al fracaso sin esperanza de salir de él. Hoy nuestro pasado no puede tejerse en medio de los temores, el mensaje de ésta tétrica dama, con toda su elegante figura y acompañada de su Catrín es arriésgate, la vida es muy corta apenas un destello para perderla por estupideces. Gracias a nuestros pintores y muralistas, ellos sí supieron darle el toque a la mujer elegante con la picardía necesaria, la cual no demerita, sino por el contrario, abre caminos nuevos para todo aquel que ame la vida hasta que se termine.