El chantaje funciona

FANDANGO PARA TODOS. Tras amenazar con cerrar el Teatro Vallarta y dejar al municipio sin un sitio digno en dónde presentar obras artísticas de gran valía, el empresario Manuel Díaz Preciado consiguió que la mayoría de los regidores de Puerto Vallarta aceptaran dar el aval mediante el cual una empresa privada se beneficiará con la entrega de 6.3 millones de pesos para el financiamiento de 41 presentaciones del espectáculo denominado Fandango. No se recuerda un caso similar en el cual gracias a la generosidad de un diputado del PRI el gobierno federal haya etiquetado a través del Conaculta recursos millonarios para beneficio de una empresa particular. Carente de infraestructura cultural, Puerto Vallarta hoy ve la forma en que finalmente el gobierno federal otorga recursos al municipio bajo la condición de que inmediatamente sean canalizados a una empresa particular. El origen de todo evidentemente se centra en el diputado federal Rafael González Reséndiz, quien de manera increíble gestionó los recursos condicionándolos a que sean entregados a una empresa particular, situación que contradice cualquier normatividad en materia de recursos federales.

 

CON EL PETATE DEL MUERTO. Bajo la amenaza de que el municipio de Puerto Vallarta será castigado si no acepta bajar los 6.3 millones de pesos presupuestados por el Conaculta los regidores vallartenses dieron su bracito a torcer, especialmente aquellos que desde el principio se manifestaron en contra de concretar esos recursos en beneficio de los empresarios operadores del Teatro Vallarta, entre ellos Susana Carreño y el síndico Roberto Ascencio. En contraste desde siempre ha habido regidores, como el priista Adrián Méndez González, abiertamente interesados en que se concrete la entrega del dinero al grupo empresarial encabezado por Manuel Díaz. Evidentemente que el Archi obedece a los intereses de Rafael González Reséndiz, quien tristemente ha mostrado mayor interés por favorecer a los empresarios de la cultura que al propio municipio, porque inexplicablemente gestionó 6.3 millones de pesos para ser entregados a una empresa particular. Lamentablemente los regidores vallartenses desconocen la normatividad del gobierno federal y se tragaron el cuento de que el municipio será castigado en caso de que no acepte el chantaje de los dueños del Teatro Vallarta. La realidad es que si ese dinero no se baja en tiempo y forma para los objetivos pretendidos por el diputado federal González Reséndiz lo único que pasará es que el recurso se reintegrará al presupuesto del gobierno federal y se destinará a otros proyectos.

 

BOLITAS PARA ROBAR. Tras haber derrochado 120 millones de pesos en una orgía de egos personales y derroches materiales, los empresarios del Teatro Vallarta pretenden que el gobierno en sus tres niveles les inyecte recursos para prolongar su agonía. En esta ocasión es un hecho que finalmente conseguirán los 6.3 millones de pesos que generosamente les regaló Rafael González Reséndiz con cargo al presupuesto público, sin embargo se trata de una aspirina para enfrentar el cáncer que padece el proyecto del teatro desde su fundación, cuando un grupo de empresarios se dio gusto alimentando sus egos personales utilizando el teatro para el fortalecimiento de sus vanidades. Hoy, en la resaca de esa borrachera que les duró tres años, los empresarios se niegan a seguir metiendo dinero bueno al malo y exigen que sea el gobierno quien pague los platos rotos. Incluso Manuel Díaz hizo la oferta para que el municipio adquiera el 50% del Teatro Vallarta, con la esperanza de que El Mochilas abra la cartera y le entregue un cheque por 60 millones de pesos, como si el horno no estuviera para bollos. Ojalá que los regidores se tomaran la molestia de documentarse un poco, porque de hacerlo tendrían claro que ningún gobierno está obligado a servir de pantalla para que un particular se beneficie mediante la triangulación de recursos federales. Si el municipio acepta bajar ese dinero será el propio municipio el responsable de administrarlo, so pena de incurrir en un desvío de recursos públicos si no se aplica en apego a la legalidad.

 

CASOS PARA OLVIDAR. El caso del Teatro Vallarta es un ejemplo de la forma en que políticos y empresarios pueden amafiarse para beneficiarse con recursos públicos. Bastará con que el Conaculta se entere de que esos 6.3 millones de pesos pretenden ser entregados a un particular para que en automático sean cancelados, porque evidentemente estamos ante un desvío de recursos públicos. El mismo Conaculta cuenta con mecanismos muy claros para el financiamiento de proyectos culturales de particulares, por lo que queda claro que en el caso del Teatro Vallarta estamos ante un engaño, un perverso juego de palabras avalado por el diputado Rafael González Reséndiz, quien engañó al gobierno federal al hacerle creer que esos 6.3 millones de pesos serían para impulsar proyectos culturales del ayuntamiento de Puerto Vallarta. Lo que nunca se dijo en la Cámara de Diputados, y mucho menos en las oficinas del Conaculta, es que ese recurso millonario sería entregado de manera íntegra e incondicional a un grupo privado para que lo ejerza como le venga en gana. Con ello lo que gana el grupo del Teatro Vallarta es el financiamiento de 41 funciones del espectáculo Fandango que podrán comercializar a su antojo sin rendir cuentas a nadie. Es lamentable que la mejor gestión realizada por Rafael González Reséndiz en su primer año de trabajo como legislador federal haya sido para beneficiar a un grupo empresarial, mismo que por supuesto recibió abundantes concesiones del gobierno municipal encabezado por salvador González Reséndiz.

 

POSDATA. En el caso de que el Síndico Roberto Ascencio acepte firmar el documento para bajar esos recursos federales, el dinero deberá ser entregado directamente al ayuntamiento de Puerto Vallarta, con lo cual estará abierta la puerta para que el municipio lo ejerza de una manera responsable. No habría forma de que los empresarios se quejaran ante el Conaculta de no haber recibido los 6.3 millones de pesos, porque esa dependencia no está facultada para repartir dinero a particulares salvo en las condiciones anteriormente mencionadas.

 

VOX POPULI. Como siempre ocurre, el líder de la CTM Rafael Yerena Zambrano es el primero en proclamar a los cuatro vientos que Gustavo González Villaseñor es su propuesta para encabezar el nuevo CDM del PRI Vallarta. De esa forma Yerena se asegura de que el diputado local lleve su sello en la frente a la hora de asumir el liderazgo tricolor. Si el año pasado Yerena se enfrentó a Aristóteles Sandoval al momento de definir al candidato de Puerto Vallarta, ahoya don Rafa es el primero en decir “sí señor” a todos los deseos del gobernador. Por lo pronto, se analiza la posibilidad de que Gustavo González Villaseñor asuma la dirigencia del PRI el próximo 5 de diciembre.