Otoniel en su tinta

OTONIELA CONFESIÓN DE PARTE… Uno se impresiona cuando lee las declaraciones del regidor del PT, Otoniel Barragán, quien clama a los cuatro vientos que “Ni Enrique Alfaro ni El Mochilas cumplieron”. De inmediato uno da vuelo a la imaginación: qué gusto da encontrar un regidor que abiertamente reconoce que se equivocó al apoyar a dos políticos que ya instalados en el poder no cumplieron con sus promeses de campaña. Sin embargo la decepción se impone cuando uno lee completa la declaración del regidor del sombrero que a principios de este año fue proclamado como El Mejor Regidor de México, distinción que le costó 17 mil pesos porque los organizadores del premio no viven del aplauso. La realidad es que cuando Otoniel denuncia que ni Alfaro ni El Mochilas le cumplieron se está refiriendo a las promesas que ambos personajes le hicieron para que se sumara a la campaña del Movimiento Ciudadano. Fieles seguidores del “prometer hasta meter, y después de metido chingue a su madre lo prometido”, El Mochilas y Alfaro le bajaron el cielo y las estrellas al señor Otoniel, quien seguramente aportó miles de votos a la campaña mochilista toda vez que está demostrada su enorme rentabilidad política, dicho esto último con todo el sarcasmo posible debido a que el dirigente petista tiene más dedos de la mano que seguidores en una elección.

 

VERDADES QUE OFENDEN. Ingenuo y rupestre como suele ser, Otoniel Barragán lava en público la ropa sucia de la campaña del MC y reconoce que el PT se sumó a la alianza del MC “porque hubo un convenio tanto con Enrique Alfaro como con el presidente municipal de que nos iban a dar dos direcciones y 50 espacios”. Ante el incumplimiento de ese convenio, el regidor Barragán confiesa que está haciendo un oficio porque hasta la fecha no ha recibido ninguna dirección y además quiere saber con certeza cuántos espacios tiene en la administración municipal, “porque ellos dicen que tengo muchos pero sólo son entre 10 y 15”. ¡Qué bárbaro! El tipo se queja de que sólo le han permitido incrustar a 10 o 15 de sus recomendados en la nómina municipal, exige que le respeten su cuota de 50 así que todavía pretende meter a la nómina a 35 sombrerudos, que seguramente serán familiares y compadres, porque ni siquiera metiendo a todo el Comité Directivo del PT Vallarta se lograrían llenar esas 50 plazas que exige el regidor petista. Hasta el día de hoy se sabía que Ramón Guerrero había prometido 10 espacios a cada regidor una vez que se consiguiera el triunfo, por eso el Beto de la Info metió a peluqueras y lavanderas a la nómina del ayuntamiento, lo cual implica la contratación de por lo menos 100 empleados municipales que no son necesarios ya que están ahí en pago de compromisos políticos. Ahora que Nacho Guzmán prometió bajar la nómina en un 10% ya sabe de dónde recortar sin que eso signifique un alto costo económico para el municipio.

 

BOLITAS PARA ROBAR. Por desgracia las planillas ciudadanas han resultado igual de mediocres que las planillas del PAN y del PRI, repletas de ciudadanos con una escasa preparación académica que redunda en un lamentable desempeño en su función edilicia. La planilla encabezada por El Mochilas no fue diferente, por el contrario, es una calca de las planillas del PRI y del PAN, repletas de regidores de muy bajo perfil que sólo se dedican a levantar el dedo cada que el presidente se los exige. No hace falta una encuesta profesional para comprobar que el actual ayuntamiento de Puerto Vallarta es uno de los más mediocres que ha tenido el municipio, donde sólo sobresalen unos cuantos por su productividad, como es el caso de Susana Carreño y Humberto Muñoz, del resto poco se sabe, salvo por sus aspectos negativos, como es el caso del nefasto Luis Murguía que sólo es conocido por sus escándalos personales, o del propio regidor Otoniel de vez en cuando se convierte en figura gracias a declaraciones como las que hoy comentamos. El regidor arroba Humberto Gómez Arévalo se ha convertido en la mascota de la regidora Carreño y ha perdido efectividad, de ahí en fuera poco se sabe del resto de ediles, tanto del MC como el PRI y del PV, regidores que se han dedicado campechanamente a cobrar su quincena sin el menor rubor.

 

UN TIPO CANDIDOTE. En realidad da pena ajena el regidor Otoniel Barragán, quien carece de malicia para desempeñarse con efectividad dentro de la política, por eso ingenuamente se exhibe cuando comparte con la prensa sus pretensiones. Sin la menor vergüenza reconoce que no quita el dedo del renglón y confía en que El Mochilas y Alfaro le cumplan el convenio, porque seguramente en su oficina se mantienen unos 20 petistas en espera de una chambita en la presidencia municipal. Para su desgracia El Mochilas sólo le dice que no hay dinero. “Ni siquiera le estoy pidiendo puestos que necesiten mucho perfil”, presume el indignado regidor, quien lamenta que “a veces nos vamos con la idea de que necesitamos licenciaturas en muchas cosas”. Lo que seguramente quiere Otoniel es chamba de asesores para sus más cercanos colaboradores, quienes seguramente deben ser expertos en ordeña de vacas y pastoreo de ganado, para lo cual efectivamente no se necesita ninguna licenciatura. Por supuesto que no se requiere una licenciatura para muchas cosas, ni siquiera para ser regidor, porque en caso contrario ni el Beto, ni El Pitas ni el Otoniel serían regidores. La buena noticia es que este ayuntamiento ya lleva un año en el poder, la mala es que todavía les quedan dos años para seguir haciendo de las suyas. Pobre Vallarta, tan cerca de Nayarit y tan lejos de Dios.

 

POSDATA. El regidor Otoniel ya tiene una ferviente admiradora que bien podría se bautizada como Otonielita. Se trata de Ariadne Meza Montejano, directora del Instituto Municipal de la Mujer, quien el pasado 8 de noviembre recibió en la Ciudad de México el prestigiado galardón Tlatoani de parte del Instituto Mexicano de Evaluación a la mejor directora del país. Por supuesto que la orgullosa funcionaria municipal tuvo que pagar 17 mil pesos que el IMDE exige a sus galardonados por concepto de “gastos administrativos y de logística”.

 

VOX POPULI. Pese al enorme fraude que estos premios representan, la homenajeada presume que su premio le fue otorgado tras haber sido observada y evaluada por diferentes personas del municipio. Impresiona la candidez de estos funcionarios públicos que por culpa de su enorme ego se tragan el anzuelo de estos estafadores y pagan una importante cantidad de dinero a cambio de una corcholata que no tiene el mínimo valor material o intelectual. Por lo pronto nuestro primer Tlatoani ya puede fundar su asociación de Tlatoanis de Puerto Vallarta A.C., porque al paso que vamos para cuando termine el trienio habrá no menos de 50 estafados con este galardón Patito.