Hazte limosnero

LIMOSNALa necesidad es aquel impulso irresistible que hace que las causas vayan en cierto sentido. El fundamento de la necesidad es la carencia. El hombre, existencial y vivencialmente es un ser necesitado porque carece de muchas cosas  que lo incitan de manera inquebrantable a satisfacer su propia escasez.

Esa insuficiencia es otra causa de la angustia existencial del ser humano que al verse privado de lo que requiere busca, desesperadamente, los satisfactores adecuados. Esa angustia se hace insoportable cuando no encuentra la forma de hacerlo lo que le produce un serio desorden de personalidad, o bien, daña los derechos de los demás en su afán de compensar lo que precisa.

De ahí la razón de que la sociedad, por su propio bien,  debe estar interesada en crear oportunidades que provean a esos requerimientos tan potencialmente graves como peligrosos. En ese mismo sentido la naturaleza concurre en la ayuda para aliviar la penuria humana.

Desgraciadamente, muchas comunidades no solamente se abstienen de colaborar en ese orden sino, también, en un afán de lucro desmedido les crean más necesidades a los individuos, lo cual aumenta esa angustia con sus consecuencias ya sabidas. Cargan de cadenas a aquel que ya soporta sobre sus espaldas el dolor de no tener.

Esclavizan más al que ya es esclavo a través de una logística de consumo desmedido de bienes, haciéndole creer que los necesita cuando son meramente superfluos. La propaganda publicitaria inteligente se dirige a la mente del posible comprador para generarle una nueva necesidad artificial cuya ansia de satisfacción lo hace mayormente infeliz al no poder llenarla.

Los recursos que utilizan son tan ingeniosos como infinitos. Un ejemplo de un truco caza bobos es el recién inventado “buen fin”, los ya bien conocidos como la cena navideña y los méndigos regalos que dizque trae el borrachísimo de santa Claus; el día de la madre y todos los días que inventan para que la perrada compre lo que no requiere.

Eso crea personas infelices, frustradas, con tendencias suicidas y un sinfín de patologías sociales. Y todo por la avaricia, por la codicia, de muchas empresas que tan sólo les importa las ganancias económicas bajo el pretexto de que están produciendo y distribuyendo riquezas.

Lo que todos debemos de hacer es convertirnos en limosneros, esto es, ayudar a aquel que tiene alguna o muchas necesidades, en la medida de nuestras posibilidades y de la naturaleza de esa necesidad de quien la sufre. Si todos nos hiciéramos limosneros mucho contribuiríamos al bienestar y a la paz social, solucionando muchos problemas.

De nada sirve creer en Dios, asistir a las universidades, a las iglesias o mentarle la madre al gobierno, sino le tendemos la mano al que quiere, exasperadamente, salir del pozo.

Hagan la prueba, al menos, un día de ser limosneros. Un día de cumplir con la ley, un día sin decir mentiras, un día de pagar las deudas, un día de sonreír, un día de verdaderamente trabajar o estudiar, en fin, un día de simplemente ayudar a los demás y verán los cambios que se producirán a su alrededor y en ustedes mismos.