Proyectemos nuestro futuro

TRIGOEste artículo es la continuación de la semana pasada, donde esbocé algunas estrategias mercadotécnicas que serán muy útiles para el incremento de la actividad turística en Puerto Vallarta, actividad que por cierto es la que genera el 100% de las economías familiares en nuestra ciudad; desde luego no me refiero solo a la hotelería sino a todo género de actividades turísticas: restaurantes, agencias de viajes, taxis, guías de turista, prestadores de servicio, transportistas, excursiones turísticas, paseos en bote, deportes acuáticos y el sin numero de actividades que conforman la oferta turística.

He sustentado en varias ocasiones que depender de una monoeconomía siempre es peligroso y que convendría diversificar las actividades en Puerto Vallarta y sus zonas de influencia, primero para generar más empleos y puestos de trabajo bien remunerados y segundo para compartir los riesgos anuales de la mejor manera.

Propongo hoy dos alternativas que daría a la ciudad mayor solvencia y estabilidad sin descuidar, sin desalentar todo aquello que mejore el flujo y la calidad de los visitantes. Esta propuesta está basada en la existencia de la actividad turística, son dos fichas que se acomodan en el rompecabezas económico ya existente. La promesa alternativa que propongo:

 

INDUSTRALIZACIÓN

 

Hoy por hoy en Puerto Vallarta existe una capacidad instalada de atraer e instalar turistas. Hoy por hoy existe un gran consumo de artículos que son propios  de nuestra actividad y que ninguno se produce en Puerto Vallarta.

Solo por enunciar algunos: empaques desechables, vasos de plástico, suvenirs, camisetas estampadas, jugos, concentrados de bebidas no alcohólicas, muebles, sombreros, uniformes, artesanías populares, pareos, ropa de playa, botana empacadas, postres y ates de frutas, ropa de cama para hoteles, cremas protectoras de sol,  solo por mencionar unos  cuantos artículos que se mencionan frecuentemente derivado de la presencia de los visitantes.

La mayor parte de ellos se producen increíblemente en Cancún, Estado de México, Querétaro y Puebla  y desde allá los traemos a nuestro destino.

Es fabricación fácil, industria blanca no contaminante que bien podría hacerse aquí mismo, creando empleos y diversificando nuestra fuente de negocios y muchos de ellos con posibilidad de mano de obra para grupos especiales.

Es un poco la idea del auto consumo, el producir aquí lo que aquí se consume, requiere de apoyos fiscales y de una planeación específica para esta actividad.

Aquí quizá podríamos hacer extensiva esta idea al desarrollo tecnológico, la creación de programas contables y administrativos para hoteles y restaurantes, programas fiscales, digitalización, mercadotecnia digital y tantos desarrollos de tecnología que es propio de la época y que  se generan por la actividad turística.

La segunda alternativa que hoy propongo es:

 

AGRICULTURA

 

La zona de Vallarta es una zona con vocación agrícola, zona que llega por el Sur  hasta Tomatlán pasando por el Tuito y muchas otras regiones y hacia el Este la zona de Ixtapa y el corredor de Ixtapa- Las Palmas, también las áreas aledañas a la Riviera del Rio Ameca hacia ambos estados Jalisco y Nayarit. Es una zona que tiene agua en abundancia y tierras de buena calidad, que lamentablemente se han venido desperdiciando y muchas veces dividiendo sin ningún criterio urbano ni siquiera con fundamento legal. Es triste ver las tierras ociosas o peor divididas en lotes sin plan urbano, sin sustento legal, sin la garantía de servicios públicos mínimos.

Son tierras y climas muy propios para producir una gran variedad de alimentos y que están desperdiciados por falta de atención, por la actitud especulativa o por falta de apoyos y hasta quizá de orientación. Sin duda por la carencia de un plan estratégico para la ciudad.

Por otro lado hay una gran instalación hotelera y restaurantera (no hablo ahora del consumo familiar) que consume una enorme cantidad de alimentos que se procesan para atender las necesidades de sus clientes: productos cárnicos, lácteos, vegetales, leguminosas que podrían ser producidos regionalmente y que hoy se trasladan, a veces, desde lugares muy lejanos.

He hecho consultas privadas con especialistas agrícolas, agrónomos y se sabe que más del 85% de los consumos de alimentos agrícolas que se consumen en los hoteles y restaurantes vallartenses son susceptibles de sembrarse y cosecharse con éxito en esta zona.

Ni que decir de los productos ganaderos y avícolas, porque no engordar aquí el ganado, porque no producir aquí pollos y huevo orgánico, porque no crear con tecnología moderna granjas de puercos, y tantos productos más que traemos desde puertos tan lejanos como Sonora, Guanajuato, Chihuahua, Culiacán y  muchos del extranjero.

Tenemos aquí el consumo asegurado, está resuelto el problema básico de todas las empresas; que son las ventas, el encontrar los mercados y los compradores. Aquí están, por ejemplo solo los hoteles consumen 3.5 millones de lechuga bola mensual y la traemos de más de 500 km de distancia, cuando podrían ser producidos aquí mismo, cuantas toneladas de pollo, de jitomate, puerco, huevo y muchos de los artículos que a diario, todos los días, consume la hotelería y la restaurantería de Puerto Vallarta y Riviera Nayarit y los acarreamos de larga distancia, con grandes consumos de energéticos para su traslado, con gran contaminación por los gases producidos por las automotores, con desgaste de carreteras y con enormes riesgos de pérdida de vidas por accidentes.

Aquí están los consumidores día a día, concentrados en el caso de los hoteles, no son muchos y si es muy grande su consumo.

Estamos en época de alianzas, de sumar-sumar, por qué no pensar en alianzas de producción y cooperativas de consumo; las conveniencias sin obviar, productos más frescos, menores almacenamiento, costos más bajos de traslado y sobre todo la iniciación de una nueva actividad agrícola que genera nuevos puestos de trabajo y una nueva sinergia de la economía.

Este puede ser un gran proyecto de ganar-ganar y de darle a la región mayor estabilidad y posibilidades de mejorar la calidad de vida de los vallartenses.

Lo más difícil está dado. Existe el consumo, los compradores ahí están ya comprando a diario grandes cantidades de alimentos para procesarlos para las comidas de sus huéspedes y de sus clientes en los restaurantes y las tierras de calidad con posibilidades  de agua también ahí están. ¿Qué falta?

La creación de un plan estratégico ahora para la producción y el consumo, normatividad y legislación, planes claros y seguros de apoyo, facilidades crediticias y muchas ganas, muchas ganas para buscar las alianzas y actitud de transformar, de aprovechar lo que tenemos, de crear riqueza y repartirla equitativamente.

Por hoy fue todo. Muchas gracias. Hasta el próximo viernes.