Visión educativa innovadora

La gestión educativa orienta y promueve el mejoramiento de las instituciones abocadas a esta función, de las personas y de la sociedad en su conjunto; sus objetivos van dirigidos a mejorar los ámbitos académico, administrativo y financiero. Para tal efecto me propongo en esta colaboración, exponer parte de su desenvolvimiento en América Latina, entonces los escenarios en los cuales se desenvuelven estrategias para la gestión educativa muestran cambios significativos, desde los años cincuenta y de ahí en cada década se testifican. En estos  momentos es de suma importancia para los encargados de pugnar por la calidad educativa y conformación de programas a partir de planificación y diseño de alternativas para su desarrollo óptimo. Nuestro país transita hacia nuevos y prolíficos ámbitos educativos, con enormes designaciones presupuestarias históricas.

 

 

 

La función de la educación no libera a la mente y al espíritu solamente las conduce hacia escenarios más humanos de consenso, con el mínimo de disensos. En nuestro Continente para los cincuenta y sesentas del siglo pasado, la educación fue normativa; de ahí me permito  afirmar que surgen los planes con esa característica. Es interesante recordar y revisar a fondo la historia de nuestro continente para comprender las propuestas de diseño de planes educativos de algunas naciones orientadas a reformular sus propuestas, ante esto las crisis económicas durante este periodo desarticula el tejido conformado de los cincuentas hasta los ochentas. La oferta educativa del Estado para su sociedad, en cada país de la Región hay interés en transformar estos ámbitos, sus especialistas llevan hacia ese punto, en todos los escenarios se trabaja con bases interrelacionadas e ingredientes históricos básicos; los impactos de las crisis económicas por supuesto deterioran a los proyectos a todos los planes diseñados con antelación, por tal se hace necesario modernizar permanentemente las estructuras organizacionales con recursos suficientes con el objetivo de abatir incertidumbres.

 

 

 

Como lo expresé solamente pretendo realizar un ejercicio descriptivo-expositivo mínimo de lo que ha escrito en demasía, la gestión educativa en nuestro continente, desde ensayos hasta tratados completos y reportes de organizaciones internacionales interesadas en ofrecer indicadores interesantes, forzosa antesala para comprender en totalidad dónde se está en este asunto estratégico. No pretendo abordar  asuntos históricos porque desarticularía mi intensión. Apreciable lector en estos momentos decisivos para América Latina en demasiados escenarios, la gestión educativa demanda presencia y continuidad razonable de sus acciones. Su tránsito en revisiones constantes hace necesario retomar puntos determinantes para su sano desenvolvimiento desde la perspectiva de los encargados de llevar a buen fin los proyectos de gestión, cito puntos específicos conjuntados en fuentes específicas:

 

  •  La comunicación
  •  El trabajo en equipo
  •  La adaptación al cambio
  •  La toma de decisiones
  •  La gestión de conflictos
  •  La ilusión por la innovación
  •  El control emocional
  •  El ejercicio de la tolerancia y equidad
  •  El ejercicio sereno de la autoridad
  •  La visión prospectiva
  •  La flexibilidad ideológica
  •  La responsabilidad con los compromisos
  •  La capacidad de autocrítica personal y colectiva

 

 

 

El tránsito de las instituciones educativas en general y muy en particular las abocadas al ámbito profesional hacia su conformación y desarrollo tienen que observar estos puntos de acuerdo a sus condiciones sociales específicas. La Revisión de cada proyecto por país se ha realizado y las conclusiones son similares de cara al siglo XXI. En los estudios e investigaciones, a profundidad, que he realizado sobre el tema me llevan a la conclusión de que las crisis financieras han determinado en gran medida retrocesos en la aplicación de planes y gestión, se atienden otros programas sociales, no menos importantes, y se deja de lado el educativo tal vez porque se siente mayor confianza y menos riesgo de respuestas extremas. De tal suerte vienen programas en cascada, pensamiento estratégico, calidad educativa, enseñanza de excelencia, conceptualizaciones en los años ochenta que llegan a los noventa, en el siglo pasado. Todo esto respondió a la necesidad de emerger una planificación educativa y controlar cualquier inconformidad hasta llegar a la mejora continua para llevarla al centro de las instituciones. Esto se identifica en las investigaciones expuestas en diferentes países y de acuerdo a las circunstancias propias.  

 

 

 

Se llega a la globalización, nuevos esquemas de participación, reordenamiento de los escenarios, aquí me permito vislumbrar algunos comportamientos interesantes; primero es la consideración de que las mejoras a la gestión educativa no es suficiente, menos cuando ésta se presenta aislada, otro criterio es la aplicación de cambios de calidad que vengan a transformar estructuras, descentralizar la educación del Estado, disminuir el poder de éste para trabajar con cierta autonomía. En algunas naciones dio resultado, no en su totalidad. Faltaron, desde mi punto de vista, sensibilización, claridad de metas y lo fundamental voluntad para realizar el mejor ejercicio de poder sin imposiciones externas. Lo cual considero es difícil para ciertos países de la región donde la ausencia de flexibilidad política o ideológica impide avances significativos. Con lo global trae nuevas formas de atender a la gestión educativa, desde las redes y con modelos pedagógicos de alta tecnología, muchas de las veces rebasan la idiosincrasia de los encargados de llevar adelante la transformación educativa que demanda su sociedad.

 

 

 

Todos los elementos orientados hacia una gestión transformadora se convierten en promotores por el mejoramiento para la institución educativa de que se trate y en el sitio geográfico que se encuentre. Me permitiré citar unos condicionantes de la dirección escolar en  cinco países; esto para mostrarle los datos para su comprensión  análisis y dejar claro que los rasgos del siguiente cuadro puede aplicarse a las diferentes naciones las cuales tienen propuestas desde su propia realidad y tejido social. Esta conclusión está formulada  desde las nuevas alternativas, competencias del nuevo siglo.