El Excelentísimo Paco

PACOCuentan que a Paco Ramírez Acuña ya le gustó cobrar de Excelentísimo Señor Embajador.

Cuentan que por lo mismo, algún amigo -que hasta él tiene- anda abogando ante Peña Nieto un nuevo nombramiento de embajador para Paco, aunque oficialmente traiga la etiqueta del PAN.

¿Embajador dónde? Donde lo pongan. Que si lo mandan a la China… a la China va.

Cuentan que entonces Paco quedó tan picado en vestirse de pingüino que hasta su arraigada afición por el rencor y la venganza, pasaron a segundo término. Vivir, vestir y beber como la gente bien, son gustos difíciles de dejar. Y al parecer, ahora Paco los extraña. Sobre todo porque eran de gorra y entre reyes, princesas, príncipes y “señorías” que es como allá les dicen a quienes aquí sólo son: pinches diputados.

¿Quiere decir que Paco no regresará a ajustar cuentas con quienes feamente le traicionaron, empezando por un Calderón que hasta le vio la cara, haciendo como que le pagaba el favor, para luego exhibirle ante medio México?

Y así como Calderón hubo otros muchos que entre el dinero y él, prefirieron el maldito dinero, comportándose como lo que eran y son, sin disimulo. Todos ellos fueron repudiados por Paco, antes que descubriera las maravillas de la diplomacia mexicana.

Todos ellos se sentían sin arrepentimiento -para no parecerse a Judas-, pero si con temor a que Paco en un chico rato, regresara con la espada vengadora desenvainada.

Ahora ya duermen tranquilos. La primera preocupación de Paco no es la dulce venganza, sino ligar embajada, luego de haber entregado las comodidades de Madrid.

Pero cuidado. Hay algunos que consiguen embajadas, porque su activismo político en México, resulta molesto y el nombramiento es la forma de quitarse el mosquito de la oreja. Si Paco no consigue en tiempo prudente, la siguiente embajada, bien se le pude ocurrir empezar a hacer ruido en México, molestando donde inquieta y metiendo ruido donde necesitan silencio.

Y conste que no sería la primera vez que Paco se levantara de la lona, no tanto a buscar justicia, sino venganza.

Eso cuentan, pues.