El show de la barandilla

EL OPERATIVO. Cada fin de semana el Departamento de Tránsito de Puerto Vallarta monta un aparatoso espectáculo mediático que solamente tiene una finalidad recaudatoria, como lo demuestra el hecho de que los índices de accidentes en los que interviene el alcohol se mantienen al alza. Sin embargo para el gobierno municipal lo único que cuenta es detener al mayor número de conductores ebrios para aplicarles su respectiva multa, y, sobre todo, lo más importante del negocio es asegurar el máximo posible de vehículos para que sean trasladados a los corralones de la ciudad mediante un jugoso contubernio con propietarios de grúas locales que sin piedad hincan el diente a los conductores detenidos en el Operativo Antialcohol, mejor conocido como Alcoholímetro. Mientras en la Ciudad de México el operativo ha demostrado su efectividad mediante una baja constante en el número de accidentes automovilísticos con presencia de alcohol, en Puerto Vallarta ocurre lo contrario: cada mes es mayor el número de conductores borrachos detenidos en el alcoholímetro sin que ello incida en el descenso de accidentes en las principales calles de la ciudad.

 

UN BUEN PROYECTO. Nadie discute las bondades del operativo antialcohol, salvo los borrachos que cada fin de semana son atrapados en el retén de Tránsito Municipal, por lo mismo el operativo debe perfeccionarse para convertirse en una herramienta para abatir el número de accidentes provocados por el consumo de alcohol. Por desgracia ese no es el objetivo principal de este operativo municipal, sino el de aplicar el máximo de infracciones y asegurar la mayor cantidad posible de vehículos para beneficiar a las mafias de gruyeros que operan en la ciudad en alianza con las autoridades municipales. Si se tratara de un programa preventivo no se daría trato de criminales a los borrachos que cada fin de semana caen en el operativo, mismos que son exhibidos y ridiculizados en la prensa local como si fueran peligrosos criminales. En cambio los verdaderos criminales gozan de total impunidad porque ninguna autoridad se atreve a detenerlos por más infracciones al reglamento de Tránsito que cometan. Ante la imposibilidad de proceder contra los verdaderos criminales, los responsables de Tránsito Municipal se regodean maltratando borrachitos que sólo tienen el recurso de la labia al momento de su detención. Con una saña digna de mejores causas, los incautos conductores ebrios que tienen la mala suerte de caer en el operativo son exhibidos como vulgares infractores de la ley, a quienes se les aplica todo el rigor del reglamento como escarmiento para el resto de la población.

 

LA OBLIGACIÓN DE MEJORAR. Si el propósito del Alcohólimetro fuera preventivo y no punitivo el Departamento de Tránsito desplegaría una campaña de difusión para advertir a propios y extraños que en caso de conducir en estado de ebriedad serán detenidos y remitidos a la barandilla municipal, donde inevitablemente pasarán de 24 a 76 horas arrestados dependiendo del estado de embriaguez en que se encuentren. En esta campaña jugarían un papel fundamental los responsables de los antros que estarán obligados a advertir a sus clientes el riesgo que correrán en caso de empeñarse en conducir en estado de ebriedad. Muchos antros cuentan con el servicio de ballet parking, lo que les permite detectar con certeza que clientes se retiran del lugar conduciendo en estado de ebriedad. Esta situación nos llevaría a poner de moda la figura del Conductor Designado, la cual fue promocionada con éxito en años pasados y consistía en que uno del grupo debía mantenerse sobrio para ser el conductor una vez que salgan del antro. Ya en el operativo, aquellos que tengan la suerte de ser detenidos deberán recibir un trato digno, con estricto apego a la ley que prohíbe exhibir nombres y rostros de personas sujetas a un proceso penal o administrativo que apenas inicia.

 

LAS PEQUEÑAS DIFERENCIAS. Una de las diferencias más importantes en el alcoholímetro de Puerto Vallarta y el del DF radica en que mientras en Vallarta los detenidos pueden fácilmente librar el arresto con tan solo el pago de mil pesos como anticipo de la multa, en la Ciudad de México el arresto es inconmutable, como lo han sufrido en carne propia personajes públicos como el periodista de espectáculos Fabián Lavalle y el senador del PVEM Jorge Emilio González Martínez, quienes tuvieron que pasar de 20 a 36 horas en el lugar conocido como El Torito. En Vallarta en cambio el conductor detenido ebrio tiene la opción de pagar en ese momento la multa correspondiente, que es de 9,600 pesos pero que con el 50% de descuento por pronto pago se reduce a 4,800 pesos. Si el infractor o sus acompañantes no trajeran esa cantidad, se podrá hacer un pago inicial de por lo menos mil pesos, lo cual permitirá que el detenido quede en inmediata libertad, aunque su vehículo será irremediablemente remitido a un corralón de la ciudad con un costo mínimo de 1,200 pesos por el arrastre. En caso de que el detenido sólo pague un anticipo de la multa, posteriormente deberá acudir a liquidar el resto y enseguida se le extenderá la liberación de su vehículo, lo cual ocurrirá previo pago de los honorarios del servicio de grúa. En caso de que el detenido sea acompañado por una persona que no presente signos de ebriedad, a criterio del juez podrá ser liberado el auto para que lo conduzca esta persona, previo pago de un “banderazo” de $450 al conductor de la grúa que ya tenga asignado el arrastre del vehículo.

 

POSDATA. Este fin de semana el alcoholímetro fue instalado en el crucero de Las Juntas, donde se aplicaron 34 pruebas de alcoholemia, lo que permitió la detención de 31 hombres y 3 mujeres. En el lugar se pagaron 21 folios y solamente 6 conductores fueron remitidos a los separos de Las Juntas, con un saldo de 23 vehículos detenidos. Esto implica una derrama económica de por lo menos 138 mil pesos, en el supuesto de que todos los detenidos hayan pagado sólo el 50% de la multa, más el arrastre de la grúa. Con estos números tan boyantes no se entiende el hecho de que Tránsito Municipal apenas cuenta con tres o cuatro patrullas, porque con estos ingresos fácilmente se podrían comprar tres patrullas por mes.

 

VOX POPULI. Lo anterior exhibe por completo la intención recaudatoria del operativo, no su objetivo de concientizar a los conductores. Por lo tanto es obligatorio imponer el arresto inconmutable a quienes cometan la irresponsabilidad de conducir en estado de ebriedad, con ello se estará mandando un mensaje verdaderamente contundente y será posible reducir los índices de accidentes provocados por el consumo de alcohol.