Argentina: ¿una nueva víctima del narcotráfico?

ARGENTINAAl comenzar el siglo XXI, en México se hablaba insistentemente del proceso de colombianización de México, que consistía en que el país se iría transformando en un rehén del narcotráfico y todas las secuelas que deja el mismo en la sociedad.

Hoy en el 2013, en Argentina se habla de la “mexicanización de Argentina”, ya que el auge de la economía criminal encabezada por el narcotráfico ha tenido una expansión sin precedentes y esto ha puesto al Estado, antes preocupado por otros tipos de amenazas, en un verdadero estado de emergencia.

En este mes de noviembre, la Asamblea Plenaria de Obispos de la Iglesia Católica difundió un documento titulado “El drama de la droga y el narcotráfico”, en el que reclamó “medidas urgentes” para “erradicar estas mafias” y advirtió sobre el “riesgo de pasar a una situación de difícil retorno”.

En el documento de la iglesia argentina se destaca el valor de los redactores al definir como parte sustancial del problema a “la complicidad y la corrupción” de dirigentes políticos y funcionarios judiciales, algo que está en el centro del auge y  expansión de este poder paralelo.

En el marco internacional, el Informe de las Naciones Unidas ratificó que el crecimiento del narcotráfico en ese país del cono sur ha crecido de manera alarmante y se ubicó al país como el tercer puerto proveedor mundial de cocaína, detrás de Brasil y Colombia.

Ésta es la primera vez que el organismo especializado de las Naciones Unidas realiza un estudio del origen de los cargamentos decomisados en el mundo y es allí donde Argentina está entre los más mencionados como punto de partida de la droga, luego de ser estudiado los países miembros sobre los embarques secuestrados en sus territorios, las estadísticas se construyeron a partir del análisis de las capturas de drogas entre 2011 y 2012.

El análisis de las incautaciones durante 2011 muestra también una alerta de la ONU sobre la falta de información oficial, ya que la cifra de 4,4 toneladas de cocaína incautada durante 2011 corresponde a decomisos en los que no participaron fuerzas de seguridad federales.

En este informe de la ONU, Holanda es la única nación que aparece como eje de tránsito de todas las clases de drogas, ya que figura en el cuarto lugar en marihuana, sexto en heroína y décimo en cocaína.

El origen argentino de los cargamentos de cocaína no implica la producción local de la droga, sino el punto de embarque, problema que está en aumento, como lo demuestra la situación de disputas territoriales en la ciudad de Rosario uno de los puertos más importantes del país sobre el río Paraná.

Esta situación que se da en la ciudad de Rosario ha derivado en un centenar de muertos y ello ha llevado a manifestaciones de la sociedad civil ante el auge de la inseguridad, lo cual ha sido capturado de manera dramática en un video que está alojado en Youtube titulado: Rosario “Big-Bang”, el auge de las inversiones y su contraparte de la violencia, las dos caras de la economía criminal.

En el mismo informe se calculó que la producción de cocaína en América Latina se estima entre 776 y 1,051 toneladas y se especificaron las grandes  ganancias de los intermediarios radicados en la Argentina, donde el precio es de 7,000 dólares, mientras que en los países de destino europeo ronda los 50,000 dólares en promedio.

En la provincia de Salta, al norte de Argentina y región limítrofe con Bolivia la situación estaría aparentemente fuera de control, lo cual fue definido por un juez local, Dr. Miguel Medina, en este mes de noviembre como una lucha “…Acá en el norte del país estamos en el mínimo de las posibilidades. No podemos más porque nuestra estructura es escasa y nuestra capacidad de alojamiento de detenidos es peor todavía”.

Los diferentes factores de poder comienzan a definirse o desmarcarse de este tema que pone en riesgo a todo el país, así fue como la Corte Suprema de Justicia de la Nación se sumó al pronunciamiento de la Iglesia sobre el avance del narcotráfico y le reclamó al Gobierno medidas concretas para combatir el ingreso de drogas por el norte del país.

En una definición que abarcó a los siete integrantes del máximo tribunal de justicia se resolvió al pedir en forma “urgente” la solución de los problemas planteados por jueces federales de Tucumán, Salta y Jujuy, provincias que han entrado en crisis a partir de la emergencia del narcotráfico.

Hace poco más de un año, en la puerta del Juzgado Federal N° 2 de Jujuy, a cargo del Dr. Carlos Olivera Pastor, apareció misteriosamente una caja que contenía la cabeza de un hombre. No la calavera, como se había dicho inicialmente, sino la cabeza con piel, dentadura y cabello. Era septiembre de 2011 y, sólo en el primer semestre de ese año, el juzgado en cuestión llevaba más de 400 casos vinculados con tráfico de drogas.

El presidente de la Corte, Lorenzetti, ha convocaba al diálogo directo entre el Máximo Tribunal y la Casa Rosada en la problemática del narcotráfico, dada la magnitud del problema ya que “pasan caravanas de 100 vehículos, con armas, y nadie los puede parar, la Gendarmería ha retrocedido, los jueces no tienen elementos, faltan jueces, hay juzgados vacantes, falta crear juzgados”.

En Argentina, al igual que en México, el narcotráfico se monta sobre el problema central de la sociedad: la pobreza, por ello es que ha encontrado en las villas de emergencia, entre los más pobres e indigentes, el caldo de cultivo apropiado para seguir creciendo de manera extraordinaria, no sólo en el tráfico sino en el consumo.

Un relevamiento realizado por el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) mostró, entre otras cosas, que para el 64.2% de los habitantes de villas y asentamientos en 2011 eran visibles en sus barrios los vendedores de estupefacientes, si lo son para los ciudadanos también deberían serlo para las policías. Este sondeo fue realizado en la Capital Federal (Buenos Aires), en el conurbano bonaerense y en veinte ciudades del interior.

La cifra, de por sí escalofriante toda vez que demuestra que la droga se comercializa de la misma manera que cualquier alimento o insumo básico, adquiere una dimensión imposible de ignorar si se tiene en cuenta que en 2010 ese mismo relevamiento había indicado que el porcentaje de habitantes de las villas que reconocía la existencia de vendedores de droga en sus barrios era del 48.5%.

El relevamiento de la UCA demostró, además, que en los núcleos residenciales de clase media, a diferencia de lo observado en los asentamientos, se mantuvo constante el porcentaje de personas que indicaron la presencia de narcos en sus barrios, casi sin diferencia entre el 21.8% medido en 2011 y el 21.2 % registrado en 2010.

Los barrios marginales de Rosario y de otras ciudades de la provincia de Santa Fé son también escenario del crecimiento exponencial del narcotráfico, al punto de que el propio gobierno provincial terminó por admitir que no había avances en la lucha contra ese mal y pidió la colaboración del gobierno nacional.

A fines de 2012, estadísticas elaboradas por dos fiscalías de juicio oral de la provincia de Córdoba demostraron que en esa entidad los delincuentes roban para comprar drogas, y en barrios de la capital cordobesa, como el de Maldonado, funcionaban más de veinte puestos de venta de droga en sólo cuatro manzanas, donde más de la mitad de los 85 homicidios que hubo en los primeros diez meses de 2012 respondieron a ajustes de cuentas entre bandas vinculadas con el narcotráfico.

El plan Escudo Norte, un nuevo programa de radarización y control de tránsito aéreo lanzado en 2010, se pensó que permitiría neutralizar aunque fuera en parte el ingreso de drogas en las provincias norteñas de frontera, desde Salta y Jujuy hasta Misiones, pero éstos siguen siendo una gran puerta de entrada para el narcotráfico, ya que los delincuentes no vacilan en mostrar sus códigos mafiosos a la hora de amenazar a quienes osen investigar.

En el 2010, salió un libro de Francesco Forgione titulado “Mafia export: como la Ndrangheta, la Cosa Nostra y la Camorra han colonizado el mundo” de Editorial Anagrama, donde planteaba que para el 2015 se cerraría este ciclo y habría una presencia de control mundial del narcotráfico; los hechos hablan por sí mismos. El tema crece y con él los problemas; los caminos varios, pero hasta ahora los resultados no son percibidos en la sociedad mundial.