Se impone el Club de Toby

ELISASiguen el “dale, dale, dale, no pierdas el tino” con Elisa Ayón cual piñata de pre-posada.

Parecería que alguien trata de no dejar crecer el mito de que las mujeres en política, son más honradas que “los demás”.

Porque según el difundido discurso de la regidora tapatía, todas y todos: hacen lo que se debe hacer… agarran, pero reparten, porque si no reparten son “huuuuleeeeroooosssss”.

Es decir, el derecho de las mujeres a ser votadas al parejo de los varones, no se basa en suposiciones de supuestas mayores honestidades o más recortadas uñas, sino en algo así de fatal y respetable como la igualdad.

Ahora hasta la ONU, llama la atención porque en México apenas el 7 por ciento de las presidencias municipales está en manos de mujeres. Todo un aplastante 93% lo tiene “El Club de Toby”, cuya primera norma escrita es: Prohibida la entrada a mujeres. Así es el asunto, hoy, hoy, hoy en México.

Gobernadora no hay una sola. La asociación de gobernadores si es un Club de Toby rotundo, radical, extremo: Mujeres, absténganse. Como que se aprovechan de que Beatriz Paredes se encuentre en el destierro en Brasilia.

En la Suprema Corte se les colaron tres mujeres; pero el contrapeso de ocho magistrados tiene las cosas, “como debe ser”.

En el gabinete de Peña Nieto tampoco funciona lo de “mitad y mitad”. Los hombres tienen el 87%. De los botones de muestra, Rosario Robles tiene la secretaría más apaleada.

Dicen que lleva un año buscando pobres a quienes ayudar y que en cuanto los encuentre, se llevará otro año estudiando porque están tan fregados y otro más en cómo podrá ayudarlos, sin empobrecerlos más.

Como que Rosario les quiere recordar a las ex guerrilleras que en Sudamérica ya son presidentas y a como dé lugar quieren que “se ponga en su lugar”. ¿O no?

Total que eso de “las cuotas de género” viene resultando una vacilada. Cuando las postulan, luego resulta que eran “juanitas” si logran superar el gran obstáculo de que las mujeres votantes no voten contra ellas.

Pero ¿qué puede esperarse de un país donde por el mismo trabajo, a las mujeres les pagan menos, nada más porque “siempre ha sido así”?

Y en conciencia digan una cosa: ¿Elisa Ayón hizo cosas peores a Herbert Taylor y Emilio González Márquez?

Ah… y luego dicen que no hay discriminación.