Tierra de nadie

ROBERTOUNA ESTAMPA NATURAL. A punto estuvo del infarto cuando al llegar a su casa un grupo de encapuchados lo esperaba. Con toda la tranquilidad del mundo, mostrando sus armas largas, los desconocidos le exigieron el dinero que portaba y lo obligaron a entrar en su casa para que les diera las joyas y otras cosas de valor que tuviera en su poder. Después los criminales se marcharon despreocupadamente. Ocurrió en Puerto Vallarta en días pasados, en una colonia popular del municipio, pero el modus fue parecido al que otro grupo criminal utilizó el mediodía del lunes pasado en pleno corazón de Fluvial Vallarta, donde un joven empresario fue obligado a subir a un vehículo cuando salía de su casa. A punta de pistola el afectado fue secuestrado en las afueras de su casa, al tiempo que otros delincuentes se daban el lujo de robar también el vehículo de la víctima, sin que la policía municipal haya podido hacer algo al respecto. Es la realidad que vive la sociedad vallartense de hoy, lo mismo en las apartadas colonias populares del puerto que en los más modernos fraccionamientos, no hay quién se oponga cuando los grupos criminales deciden operar, así ha sido desde que el primer jefe policiaco del Mochilas fue sacado de la DSPM a punta de granadazos. Lo más irónico es que sólo lo sacaron de la policía, porque de la nómina no hay cómo sacar al Robertito.

 

EL TAMAÑO DEL MIEDO. ¿Por qué el presidente anda tan protegido? –me preguntó un ciudadano común que el mes pasado se sorprendió al descubrir al alcalde Ramón Guerrero cenándose unos tacos de cabeza en un puesto de la calle Arboledas. Mientras el munícipe degustaba unos de lengua y otros de maciza con su grupo de amigos, varias camionetas blindadas bloqueaban el acceso al lugar, en una estampa extraña para una ciudad como la nuestra. Pero el blindaje es del tamaño del miedo. Fue Javier Bravo Carbajal quien inauguró la era de las camionetas blindadas para el transporte del presidente municipal y algunos de sus funcionarios consentidos. Por lo menos dos vehículos blindados fueron adquiridos en el gobierno de Javier Bravo, quien siempre se mantuvo bajo la sospecha de estar vinculado con grupos criminales a través de algunas de sus amistades peligrosas. Con Salvador González Reséndiz no hubo sospechas, pero el alcalde siguió utilizando un vehículo blindado para su transporte personal. Lo mismo hizo El Mochilas, quien a raíz del atentado contra su primer jefe policiaco redobló su sistema de seguridad hasta niveles nunca antes vistos.

 

CON SUS PROPIAS UÑAS. El problema es que presidente municipal sólo hay uno, el resto de habitantes del municipio está obligado a vivir con la zozobra, esperanzado a no ser nunca víctima de la inseguridad. Lo único claro y cierto es que el presidente municipal Ramón Guerrero no manda en algunos terrenos de la administración municipal. El atentado contra Roberto Rodríguez Preciado fue ordenado a raíz de algunas decisiones tomadas por el nuevo gobierno mochilero. Previo a su toma de posesión, el grupo del Mochilas entregó una lista de policías que debían ser dados de baja en los últimos días del gobierno de salvador González Reséndiz, quien intentó hacer el trabajo sucio para que el nuevo gobierno no se raspara. Bastó con un “levantón” al entonces responsable de recursos humanos de la policía municipal para que se olvidaran del despido de esos policías bajo sospecha que evidentemente gozan de la protección de algunos grupos criminales. Para su desgracia Robertito insistió en pisar algunos callos y eso dio paso al espectacular atentado en su contra, que lo convenció de que no podía mantenerse al frente de la policía municipal. Desde entonces El Mochilas no ha logrado contar con un buen jefe de la policía municipal, y eso que ya lleva tres en su primer año de gobierno.

 

ASÍ QUÉ CHISTE. Ganar el poder mediante la compra de miles de votos a cambio de Mochivales no tiene mucha ciencia, ejercer el poder reduciéndose a determinadas áreas de la administración pública tampoco lo tiene. Hoy Puerto Vallarta enfrenta la peor crisis económica y de seguridad de los últimos 40 años sin que el gobierno municipal pueda o quiera mover un dedo para hacerle frente. Con un puñado de patrullas destartaladas recorriendo unas cuantas calles del municipio, las avenidas y colonias de la ciudad son tierra de nadie, tanto de noche como de día. Por suerte para muchos la plaza está, como se dice coloquialmente, bien controlada, porque de lo contrario sería un auténtico campo de batalla con infinidad de víctimas colaterales. Hay que agradecer a los criminales, no al ayuntamiento, que el escenario no sea peor. El problema es que la incidencia criminal está igual en todas sus áreas, lo mismo en delitos de alto impacto que en delitos del fuero común. La compra de productos robados, así como de productos piratas, son una variante exitosa de la actividad criminal de algunos grupos que operan a plena luz del día ante la incapacidad del gobierno municipal para enfrentarlos. Como nunca antes, algunos giros comerciales son autorizados directamente por grupos criminales, quienes abiertamente cobran cuotas y derecho de piso a sus propietarios. Mientras tanto, El Mochilas administra el tiempo y acciona su cuenta regresiva para abandonar la presidencia de Puerto Vallarta. No tenía ni la menor idea del embrollo en que se metía.

 

POSDATA. Con la venta del Atlas a TV Azteca terminan 97 años de una hermosa tradición futbolera. Por desgracia los dueños de la A.C. fueron incapaces de administrar adecuadamente al equipo y terminaron devorados por una deuda de 333 millones de pesos que los obligó a hacer una barata de agosto en pleno noviembre. A cambio de 500 millones de pesos Ricardo Salinas Pliego se apodera del último equipo mexicano que era un auténtico club de futbol, a partir de hoy todo el negocio está en manos de empresarios y televisoras.

 

VOX POPULI. Un solo dato ilustra la mediocridad de los dueños del Atlas que decidieron vender el equipo esta semana: luego de pagar 333 millones de deudas y 96 millones por concepto de ISR, cada uno de los 124 socios se llevará a la bolsa 570 mil pesos. Muy bajo el valor de su miseria, TV Azteca hizo el negocio de su vida al pagar poco más de 40 MDD por uno de los equipos más prestigiados del balompié nacional. Fin de una era, fin de mi fidelidad a ese equipo.