Consejos de una abuelita modernaGente PV

Un lugar mágico

01Si traes contigo siempre la llave de tu hogar, sientes cierta seguridad, porque por más cansado que te estés, sabes que al llegar a tu destino, tendrás una cama para dormir y reposar ese cuerpo adolorido… ¡Al lado de  tus seres queridos!

Si tienes un techo que te protegerá de las inclemencias del tiempo, y ciertas comodidades a las que ya estás acostumbrado, tal vez una televisión, o cualesquier tipo de aparatos electrónicos, que te ayudará a pasar momentos agradables… ¡Eso quiere decir que eres de los afortunados que cuentan con el servicio eléctrico!

Muchas veces, el ser humano, no se percata de todas las cosas maravillosas que tiene a su alcance: una linda familia, un trabajo estable, unos verdaderos amigos… y en lugar de disfrutar lo que la vida le ofrece en ese momento, se la pasa quejando por su mala suerte, o envidiando al que tiene más, o deseando todas las cosas de sus semejantes…

Cuando trabajaba en un Jardín de Niños, las becas se otorgaban a ángeles de muy escasos recursos económicos, y para elegirlos, visitábamos su hogar. Era increíblemente maravilloso, encontrar verdaderos matrimonios, que a pesar de sus carencias… ¡Eran completamente felices!

En una ocasión tuve la dicha de ser invitada a un suburbio; al llegar, me recibieron con una franca sonrisa, el padre, la madre, tres hermosos ángeles terrenales quienes estaban jugando felices al lado de sus abuelitos. El padre con orgullo me mostró la casa que entre él y su papá, habían construido, diciéndome… ¡Bienvenida a su casa!

¡Era un lugar mágico!, estaba rodeada de cactus y sábila. Con un agradable olor a frijoles con epazote, tortillas y leña, pues un horno de barro se encontraba al lado de la casa; como el terreno era muy árido, para evitar que el viento se adueñara de las láminas de cartón, la pared de la entrada era muy baja en comparación con la trasera, a tal grado que tuve que entrar agachada, cosa que provocó hermosas risas a los niños.

 

Era un cuarto grande con tres camas matrimoniales al fondo; del lado derecho, un ropero con dos puertas laterales y cajones centrales; en el centro, una mesa alargada con dos bancas y dos cajones de madera pintados del mismo color verde mexicano y adornadas con grandes flores color rosa; del lado izquierdo, un mueble hechizo con cajones de madera pintados, que hacían juego con el comedor; en ese mueble estaban bien acomodados todos los utensilios de cocina.

 

Dos pequeñas ventanas con cortinas de manta que combinaban con las respectivas colchas que terminaban con un tejido a mano. El piso era de tierra, pero tan bien aplanada que parecía que hasta había sido trapeado, y entre las dos camas, se podía distinguir una cuerda con una gran manta que separaba la cama tercera (en ese momento, la cortina estaba abierta dando mayor amplitud).

 

A pesar de no tener electricidad, tenían prendido un radio de pilas con una alegre canción infantil; las paredes estaban adornadas con fotografías de novios (padres e hijo y nuera), de los tres niños, juguetes, quinqués y una linda guitarra. Se respiraba un verdadero calor de hogar, que aunque con muchas carencias, estaba lleno de dicha y felicidad.

Cuántas veces las personas a pesar de traer la llave de su casa en la mano, se detienen frente a esas mansiones llenas de lujos, comodidades y vanidades, deseando poseerlas, pero sin tomar en cuenta, que en realidad, en la mayoría de ellas no se les puede llamar hogar, ya que ni a sus mismos hijos pequeños se les permite entrar a jugar en determinados cuartos… ¡Porque pueden quebrar los costosos adornos de la casa “aparador”!…

Posiblemente digas:… ¡Sería feliz si tuviera una mansión como esa!…  Al ver salir a la hermosa mujer ataviada con lujosa ropa en un automóvil del año, pienses:… ¡Sería muy feliz si mi mujer fuera esta!…

Pero al observar a esos ángeles terrenales cómo se despiden tristemente de su madre… creo que recapacitarías diciendo:

“Soy feliz en mi maravillosa casa de adobe, al lado de mi sonriente esposa, mis generosos padres y sobre todo mis hijos, disfrutando plenamente nuestro hogar… ¡Un lugar mágico lleno de alegría y felicidad, a pesar de nuestras carencias!…”

Si alguna vez en tu vida has perdido tu valioso tiempo en llenar de envidias… (algunos se excusan diciendo que de la buena, pero ninguna forma de envidia… ¡Puede ser buena! ), rencores, disgustos a esa maravillosa mente que posees, en algo que… ¡Sólo te dejará sinsabores y un corazón vacío!… Mejor procura por tu propio bien, no codiciar esos bienes ajenos, ya que lo único que lograrás, será el alejarte cada día más de tus seres queridos; de aquellos que te aceptan en las buenas y en las malas; de los que se sienten felices por tus pequeños logros, pero sobre todo, de los que te esperan con mucho amor… ¡En un lugar mágico!, al  finalizar… ¡Tu arduo trabajo diario!

 

Cariñosamente A. I.