Calderón contra Peña

Nada más saltan chispas. Cuando Díaz Ordaz y Echeverría chocaron. Cuando Echeverría y López Portillo, lo mismo. Cuando Zedillo metió a la cárcel al hermano de Carlos Salinas. Y en tono mucho más menor, cuando Vicente de Martha se dijo de cosas con Calderón.

Por cierto, cuando Martha le lanzaba dardos a Calderón, el entonces Secretario de Gobernación, es decir Paco Ramírez Acuña “El Efímero”, recordó aquello de: “El que se va, se calla”. Martha jamás logró que Vicente se callara aunque cayera y cayera.

Ahora Calderón es quien se fue y tampoco se calla. Como que trae ganas de nalgadas. Le busca y le busca el pleito con Peña, hasta con pretexto del futbol: “Recibí a la Selección Nacional como campeona del Mundial Sub 17… medalla de oro en los Olímpicos ¿qué pasó?”.

Peor cuando Peña dijo que la economía mexicana no crecía porque la de Estados Unidos no despegaba de nuevo. De inmediato Calderón tomó del peleonero y salió con su: “Sigue fuerte crecimiento en Estados Unidos: la economía estadounidense se expandió a una tasa anual de 2. 8% en el 3er. trimestre”. Así como “echando mano a los fierros, como queriendo pelear”.

Y ahora diciendo que los narcos están metiéndose a las instituciones. Palabras mayores.

Desterrado ya está Calderón. Pero todavía no empieza a sentir el rigor de quien pone en lista negra algún presidente de México. Se la anda buscando.

Pero mientras tanto ya empiezan a sacarles los trapos a sus cercanas y cercanos. La famosa Sota, la “pinche Sota” que dijera Josefina, está siendo investigada por tráfico de influencias y peculado desde Los Pinos, mientras “Cocoa” Calderón cae en el cuatro y por eso ya andan pidiendo su desafuero. Pero todavía falta la principal: la corrupción en PEMEX, de los tiempos de Calderón y lo que hacía Cordero en Hacienda que empieza a salir la luz. Dicen que lo de PEMEX dejará chiquito el escándalo de la alianza innombrable de Calderón y la maestra Gordillo.

Mucho habrá de cuidarse Calderón, respecto a lo que diga: sobrio o en su estado usual. Por acá tiene sus intereses y negocios. Quienes lo “cilindrean” deberán comprender que en Boston se bebe buen escocés, pero un reducido cubículo no es para las inmensidades de las fortunas de un ex presidente tropical.

Dijeran en Harvard: Calderón le anda buscando ruido al chicharrón.

¿Qué sigue? ¿Las Islas Fiji?