La hora final del PAN

SEPARADOS OLIVIA Y RICARDO (DERECHA)NI VIENDO ATINAN. En el peor escenario de su larga vida, el panismo vallartense se prepara para elegir a su próximo dirigente del CDM el domingo entrante, sin embargo cualquiera de los tres aspirantes que gane el cargo no representa nada bueno para ese partido que, 18 años después de haber ganado la alcaldía de Vallarta por primera vez, sigue manteniendo una membresía apenas cercana a los 400 miembros. Entre 1995 y 2003 el panismo vallartense mantuvo el control de la presidencia municipal con resultados francamente mediocres, al grado de que en el 2003 el priista Gustavo González Villaseñor les arrebató de manera contundente la alcaldía, y lo hubiera hecho desde 1997 si el PRI de Rafael Yerena Zambrano le hubiese permitido ser candidato del partido. Lamentablemente los tres trienios gobernados por el PAN han sido para el olvido, porque difícilmente los vallartenses recuerdan algo importante que haya ocurrido en esos 9 años de supremacía blanquiazul, salvo las burradas del último alcalde panista, Pedro Ruiz Higuera, quien abonó el terreno para el regreso del PRI. Lejos de adaptarse a los nuevos tiempos, el panismo local se aferró a su ADN y en el 2012 se negó a postular la candidatura del Mochilas, quien de acuerdo con todas las encuestas era el candidato más rentable. En su lugar impusieron a Humberto Muñoz Vargas, quien le dio al partido algo que nunca antes había conseguido: el tercer lugar en las preferencias electorales de los vallartenses.

 

EL MENOS PEOR. Ante su debacle política total, los viejos grupos panistas se reagrupan con miras a recuperar la presidencia municipal en el 2015, para su desgracia el escenario local, estatal y nacional les es totalmente adverso. Con el PRI en la gubernatura y Los Pinos, el panismo vallartense carece de refuerzos extraordinarios para aspirar a un pronto resurgimiento. Sin base social, que emigró casi en masa hacia el Movimiento Ciudadano que encabeza Ramón Guerrero Martínez, el panismo vallartense se reduce a sus cúpulas, cúpulas viejas y cúpulas nuevas. Reflejo de lo anterior es el inesperado y misterioso retorno de Olivia Pérez de González, una venerable dama que vivió sus momentos de gloria cuando su entonces maestro político y jefe laboral Guillermo Ruiz Higuera la hizo regidora plurinominal. Retirada por más de una década de toda actividad política, doña Olivia regresó de pronto a los escenarios manifestando su intención de encabezar al nuevo PAN. Enfrente tiene a Ricardo Ponce Ibarría, quien hace del apellido su mejor herramienta para conseguir ganar la convención municipal, presumiblemente impulsado por Humberto Muñoz Vargas. En contraste, algunos analistas dan por hecho que el promotor de la candidatura de Olivia Pérez es Juan José Cuevas García. Y en medio de los dos, Néstor Tello, que parece intentar el papel de fiel de la balanza ante una eventual segunda ronda.

 

CADA QUIEN LO SUYO. Irónicamente el precandidato panista que más prometía en la contienda ni siquiera se registró, tal vez porque no reunió los datos de registro o tal vez porque optó por negociar con Ricardo Ponce su futuro político. El joven Carlos Murguía Cibrián ha demostrado un olfato político más propio de los políticos del PRI, tal vez por eso está enfocado por completo a su objetivo principal, la diputación local por el 05 distrito en el 2015. Consciente de su situación, Murguía no pierde el tiempo soñando con la candidatura a la alcaldía y opta por una candidatura que a ningún panista local parece importarle, creyendo tal vez que gracias a la figura del repechaje tendrá altas posibilidades de llegar al Congreso del estado aunque pierda la elección, como lo hiciera el Pery Cuevas. Por eso olfateó el escenario y de inmediato arrojó la toalla, negándole al panismo local un liderazgo fresco que le urge por sobre todas las cosas. En lugar de eso dejó el tufo de una candidatura arcaica como la de Olivia Pérez y una candidatura de membrete con un Ricki Ponce controlado completamente por Humberto Muñoz Vargas.

 

EL 100% DE NADA. En este escenario de desolación pareciera haber unos cuantos elementos para el optimismo. En primer lugar está el retorno a la arena política de los González Corona y Contreras, quienes en los últimos años al menos formalmente se habían mantenido lejos del PAN, con algunos extraños coqueteos hacia los gobiernos del PRI, como cuando Eva Contreras participó en una marcha pública a favor de las acciones del gobierno de Salvador González Reséndiz. Hoy hay sobrados elementos para dar por hecho que tanto Eva como su esposo Fernando están interviniendo en la vida interna del PAN, pese a haber proclamado a los cuatro vientos su renuncia a la militancia. El momento alcanza niveles irónicos si recordamos que fue Fernando González Corona quien le arrebató al PRI la alcaldía de Puerto Vallarta y fue su esposa Eva quien la devolvió nueve años después. Mentalizada para ser la primera alcaldesa del puerto, no será nada extraño que Eva Contreras intente de nueva cuenta ser candidata a la alcaldía en el 2015. El otro factor que pudiera representar una buena noticia para el panismo local es el escaso interés que Ramón Guerrero Martínez ha mostrado por echar raíces en el Partido Movimiento Ciudadano, que el pasado fin de semana celebró una reunión nacional en la que designó al alcalde de Tlajomulco, Ismael del Toro, como coordinador nacional de autoridades municipales emanadas de ese partido. En el acto encabezado por Dante Delgado Rannauro no estuvo presente el alcalde de Puerto Vallarta ni sus regidores, lo cual no deja de ser extraño dada la importancia nacional que representa el municipio de Puerto Vallarta. La realidad es que El Mochilas no ha descartado la posibilidad de regresar al PAN próximamente y para ello mantiene el control de decenas de miembros activos del PAN, algunos de ellos cobrando actualmente en la nómina municipal.

 

POSDATA. Por lo tanto, el futuro del panismo local no depende de quien el próximo domingo sea su nuevo dirigente, sino de lo que resuelva el año entrante Ramón Guerrero. Si decide olvidarse del PAN, la batalla en el 2015 será entre el PRI y el MC, con un PAN relegado a simple fábrica de regidores plurinominales. Si el Mochilas vuelva al PAN, entonces el MC desaparecerá y el PAN recuperará de facto el 50% de su base social. En ese escenario la batalla del 15 será como en los viejos tiempos, panistas contra priistas.

 

VOX POPULI. Así de plano no se puede. Para librar sus compromisos laborales el ayuntamiento de Puerto Vallarta deberá destinar por lo menos 100 millones de pesos para el pago de aguinaldo y las dos quincenas de diciembre a sus cerca de tres mil trabajadores. Con esa nómina no hay gobierno local que pueda salir adelante. Es obligado que se concrete un recorte de nómina a fondo y se renegocien las condiciones laborales de los burócratas. De lo contrario llegará el día en que el municipio sólo tendrá dinero para el gasto corriente.