PAN, un salto al pasado

PARECE QUE FUE AYER. En la peor crisis política de su historia, el PAN de Puerto Vallarta intenta reinventarse buscando sus fortalezas al interior de él mismo, incapaz de acomodarse al nuevo escenario político que le toca vivir. Con la elección de Olivia Pérez de González, celebrada el domingo pasado, el panismo vallartense regresó 20 años en su reloj político y se prepara para empezar de cero, sin entender que las condiciones políticas del país y del municipio son totalmente diferentes. Víctima de una terrible amnesia los panistas de Puerto Vallarta se toman una sopa de su propio chocolate y colocan al partido en la retaguardia municipal, repitiendo lo mismo de hace dos décadas. En un impresionante Deja vu político, el PAN vallartense tiene una membresía inferior a los 400 miembros y presume en su presidencia a una dama que nunca tuvo mayor talento político que el de haber sido una cercana colaboradora de don Guillermo Ruiz Vázquez. Mientras Humberto Jiménez Rosales e Ismael Macías Garibay se fajaban en serio en el cabildo vallartense encabezado por el priista Efrén Calderón Arias, doña Olivia simplemente fluía, congruente con su perfil de ama de casa caritativa. Hoy, ante el desfonde del panismo a causa del retorno del PRI y el fortalecimiento de Movimiento Ciudadano, el PAN cierra filas y recurre al mismo esquema que en el siglo pasado lo llevó al poder.

 

PURAS MALAS NOTICIAS. El problema para el PAN es que el contexto político local ha cambiado radicalmente. Hasta antes del 2012 la sociedad vallartense se había caracterizado por un fiero bipartidismo que ni siquiera el PRD pudo romper. Por décadas, todo era PRI y el voto de castigo contra ese partido se manifestaba exclusivamente a través del PAN. Incluso en tiempos en que el PAN no existía como organismo político en Puerto Vallarta los vallartenses emitían un voto por el PAN aunque no hubiera candidato registrado por ese partido. Fue un auténtico partido cachavotos que a partir de 1989 capitalizó los errores de los gobiernos priistas para crecer de manera impresionante hasta ganar la alcaldía en 1995, aunque para eso fue necesario entregar el partido a un poderoso empresario que apenas tres años atrás había intentado ser vicepresidente municipal por el PRI. Hablamos de Fernando González Corona, quien al ser rechazado por el PRI acudió a tocar las puertas del PAN para ser candidato a diputado federal en las elecciones de 1994, mismas que perdió ante el priista Rodolfo González Macías. Pero sacó tantos votos que al año siguiente ganó la elección municipal con cerca de 10 mil votos de ventaja sobre el candidato del PRI Sergio Arat Sánchez Cervantes.

 

LA FÓRMULA GANADORA. Hoy, sin tomarse la molestia de analizar el contexto externo, el panismo vallartense, y entiéndase por esto las cúpulas que lo controlan, decidió jugar a lo seguro, con una presidenta de partido meramente decorativa, que permitirá que sea Eva Contreras de González Corona quien establezca las directrices a seguir. Y es que el síndrome de la derrota no ha sido superado por Eva Contreras, quien a 10 años de su derrota ante Gustavo González Villaseñor no quita el dedo del renglón en su afán por controlar el municipio, ya sea de manera personal o mediante la figura de un tercero que en este momento es Juan José Cuevas García. Responsable de la debacle panista en el 2003, Eva Contreras se ha tomado muy en serio su obligación histórica de reinstalar al PAN en la alcaldía de Puerto Vallarta, por desgracia sus afanes han sido vanos, especialmente el año pasado cuando luchó hasta el final por hacer de Ramón Guerrero el candidato del PAN.

 

EL VIEJO DILEMA. Durante más de una década los viejos panistas repitieron hasta el cansancio una advertencia: no debemos perder el partido en aras de ganar el poder. Pero ganaron el poder y perdieron el partido, hoy no tienen el poder y el partido está deshecho, de ahí su afán por reinventarse utilizando los mismos esquemas del pasado. En 1995 el panismo vallartense fue capaz de ganar gracias a la postulación de un candidato millonario que no escatimó en dinero para hacer una campaña altamente competitiva. Ante la crisis del ayuntamiento encabezado por el cetemista Rafael Yerena Zambrano, que no tenía ni para la gasolina de los camiones recolectores de basura, Fernando González Corona alquiló enormes camiones que durante la campaña se dedicaron recoger la basura en las colonias populares, lo cual le generó una gran cantidad de votos. Sin embargo en política el dinero no lo es todo, como se demostró en el 2003, cuando Fernando González Corona fue incapaz de hacer ganar a su esposa, por más millones de pesos que le invirtió a la campaña. Y es que ante el carisma de Gustavo González Villaseñor la magia del Rey Midas del tiempo compartido simplemente no funcionó. Hoy Eva y Fernando González Corona han elegido a Juan José Cuevas García para que los represente en la contienda del 2015, no tienen al mejor candidato posible, simplemente han elegido al menos peor. Las posibilidades de triunfo del PAN dependerán de lo que hagan PRI y PRD.

 

POSDATA. Dos ejecutados en menos de 24 horas, por lo menos tres secuestros en un fin de semana. La plaza se calienta por arriba y por abajo, en cambio el alcalde Ramón Guerrero se muestra tibio, muy tibio.

 

VOX POPULI. Lo bueno es que El Mochilas no pierde el optimismo que siempre lo caracterizó cuando militaba en el PAN. El lunes pasado aprovechó la gira del agua del gobernador Aristóteles Sandoval para pedirle un apoyo de 300 millones de pesos para la rehabilitación de la Av. México. Lo malo es que el alcalde no le especificó al gobernador si quería ese dinero en morralla o en billetes de alta denominación, lo cual podría retrasar la entrega de los recursos. Ya ve cómo son de quisquillosos los burócratas en eso de cumplir con las formalidades en todo trámite a realizar.