XXVII Feria Internacional del Libro

LIBROS 1Hoy, por muchas razones, tengo que referirme a la alegría que me ha dado el sentirme en contacto con un libro. Uno de esos que más que objeto es un amigo, más que una novela es un pasaje de la vida real, más que un puño de papel es una caricia al alma.

Te cuento.

 

UNA CASA CON ALMA

 

Tuve la fortuna de recibir una invitación a comer a la casa de unos amigos. Resultó ser más que una comida un oasis en uno de esos días ajetreados, aterricé a las ocho de la mañana y tomé otro vuelo a las ocho de la noche, en el inter, muchas cosas sucedieron.

La casa es hermosa como muchas de las de esta zona…pero esta casa no es solo bonita, no solo tiene una maravillosa vista, ni un increíble jardín tropical de todos colores y de todas formas, entre el verde de las plantas y los rojos de las flores vi cuatro esculturas en piedra y otras cuantas más en bronce todas ellas obras de artistas jaliscienses. La decoración muy ecléctica, cargada de recuerdos personales y de buen gusto, más unas pinturas salidas del pincel de un hijo del dueño de la casa, del patrón. Los pisos y los muebles rechinando de limpios, los ventanales, no podías distinguir si tenían vidrios… alguien los había frotado tanto con algún artículo de limpieza y allá, más abajo estaba el bosque como pocas veces se ve, tranquilo y sosegado, como sin ganas de moverse. Me dije a mí mismo: qué bonito lugar, que bonito lugar para vivir.

Pero no fue lo bonito que me cautivó, desde que cruce el umbral de la puerta, sentí la magia del lugar. El me mostró el jardín y sus plantas, el lugar me encantó. Nos sentamos en la estancia a charlar y el momento y la conversación y el espacio me hechizaron. De pronto sentí que no estaba en una casa cualquiera, estaba en una casa que canta, que da masajes al espíritu, una casa con alma, el alma de sus dueños. Una casa que sonríe como su dueño y también con la generosidad la simpatía y el encanto de la señora, pero tiene también la finura, la agudeza, la experiencia del hombre, del hombre que se entusiasma por repartir lo que tiene,  lo que la vida le ha dado.

De ahí nos movimos al corazón de la casa, una enorme biblioteca, perfectamente ordenada y catalogada; un espacio para los libros más antiguos, otro para los de filosofía, un espacio más dedicado a la historia de México, y un otro para los libros de arte y cultura. Más allá un espacio muy diferente que solo guardaba colecciones de revistas de distinto índole tales como las de Artes de México, México Desconocido, National Geographic, una colección vieja de aquella revista que se llamaba LIFE. Este cuarto era capaz de enamorar al más irreverente al mayor enemigo de la cultura y al más valemadrista…los libros hacen amigos.

Como te das cuenta no solo me invitaron a comer (riquísimo) me invitaron a convivir a disfrutar, a conversar  y a tener un bonito espacio de relajación y tranquilidad. Me invitaron a compartir esta  casa con alma.

 

DÍA DEL LIBRO

 

Recordé hoy también que el 23 de abril de hace muchos años festejamos el día del libro. Recuerdo mucho aquella frase que publicó mi amigo David Izazaga, que propuso: “vamos a celebrarlo leyendo un libro”.

Te cuento una historia que me apasiona, conozco a una muchacha de más o menos 27 años que se dedica a la educación de los niños. Su vocación la ha llevado a estudiar en México y en el extranjero lo que ella le apasiona. Trabaja con niños y niñas (mexicanas y mexicanos) de 4º año de primaria, les enseña como todos los maestros de geografía, ciencias sociales, matemáticas, historia etc., etc., solo que ella además se ha propuesto inducir a esos pequeñines al gusto por la cultura y las bellas artes (gusto que ella misma heredó de su madre). Empezó por el principio, despertar en los niños el hábito de la lectura, el hobby de tomar libros y leerlos. Buen principio, ya que se había encontrado que los pequeñines sabían todo sobre la televisión, la música y sus correspondientes CD´s, los videojuegos y hasta las computadoras, pero los libros muy poco los conocían. Empieza con los padres y les solicita que el fin de semana lleve a sus hijos a escoger un libro y comprarlo en la librería. Fue con la sugerencia-mandato. Invitó a los padres a exponer ante los niños sus vivencias con los libros y a leer ahí mismo en el grupo. Implantó una pequeña biblioteca en el salón y fueron los niños conociendo poco a poco, con la paciencia y el ejemplo de la maestra, el deleite de leer un cuento, una fantasía, una fábula, un relato, una historia, una crónica, un reportaje, una novela. Hoy esos niños pequeños de cuarto año de primaria son capaces de leer mínimo un libro al mes y exponer frente a sus compañeritos una síntesis del contenido ¡Qué maravilla!

Esa maestra, Dios la guarde con ese empeño, dio a sus niños la posibilidad enorme de adentrarse en un mundo nuevo, el mundo de la lectura, que además que estimula el intelecto, te llena el alma de cosas buenas y te pone en contacto con ese mundo que nada le puede competir. La lectura a esos niños los llevará a ser adultos felices. Enhorabuena.

 

LA FIL

 

Quizá todo esto me vino a la mente porque todavía hay tiempo de asistir en Guadalajara a la XXVII edición de la  Feria Internacional del Libro. Un evento maravilloso al que todos debemos de asistir. Un hombre que se propuso hacer la feria del libro más importante del mundo y ya casi lo logra. La Feria del Libro de la Universidad de Guadalajara fundada por Raúl Padilla, se considera por todos la segunda feria más importante del mundo. Hay que ir.

Por hoy fue todo. Muchas gracias. Hasta el próximo viernes.