Ciudad

Desbordada, la fe guadalupana

PER 1Miles de devotos vallatenses desfilaron por la calle Juárez durante cuatro horas

Se desbordó de nuevo en fervor guadalupano con las miles de personas que formaron literalmente un río de gente sobre la calle de Juárez para participar en la peregrinación de favorecidos, para llegar hasta la parroquia de Guadalupe para manifestar su devoción y fe a la Morenita del Tepeyac.

Durante alrededor de cuatro horas prevaleció el fluir de los vallartenses que fueron a refrendar una de las tradiciones religiosas con más arraigo en Puerto Vallarta.

En la culminación del docenario de las peregrinaciones guadalupanas, una de las tradiciones vallartenses con mayor arraigo bajo los cánticos de “en el cielo una hermosa mañana” “la guadalupana”… en su andar hacia el altar de la Morenita, una tradición que se remonta desde el otrora puerto de Las Peñas, hoy Puerto Vallarta.

La devoción a la Virgen de Guadalupe en Puerto Vallarta data desde la fundación del pueblo, incluso la fecha oficial de ese acontecimiento quedó asentado precisamente un 12 de diciembre, cuando en 1851 don Guadalupe Sánchez Torres, considerado oficialmente el patriarca fundador del caserío que llamó Las Peñas de Santa María de Guadalupe.

Y al cumplirse 482 años de la aparición de la guadalupana en el cerro del Tepeyac, también los vallartenses conmemoran 162 años de la fundación de Las Peñas.

Se vivió de nuevo esta devoción a la Morenita del Tepeyac, santa patrona de los vallartenses desde que a principios del siglo pasado que se fundó la Congregación Guadalupana, y para 1915 se designaron como patronos de la vicaría a la Santísima Virgen de Guadalupe y a San José.

Consignándose en las investigaciones del fallecido cronista de la ciudad, don Carlos Munguía Fregoso, el 12 de octubre de 1921, como el día en que llegó el presbítero Alejo Martínez, de Mascota, para llevar a cabo la erección de la Parroquia de Las Peñas, por decreto del obispo de Tepic, don Manuel Azpeitia y Palomar.

Tal y como relata el cronista de la ciudad, en su obra Recuerdos y Sucesos de Vallarta: “Se convocó a los vecinos para elegir al santo patrono de la nueva parroquia, nombrándose por mayoría al señor San José y como titular del templo, por tradición a Nuestra Señora de Guadalupe, para que su imagen fuese colocada en el altar mayor”.

Un altar mayor en cuyos pies se colocaron las ofrendas, este año en su mayoría austeras, sin que la crisis económica de este destino merme el fervor de los vallartenses hacia la guadalupana, eso sí, este años carros alegóricos con menos ornato que en tiempos de bonanza, así como la vestimenta de los peregrinos y las ofrendas reflejaron la situación económica, lo que no mermó fue esa fe y devoción a la guadalupana.