En ésta Navidad, desde hace 2013 años, seguimos festejando a nivel mundial, el nacimiento de una gran criatura extraordinaria, que a pesar de tantos adelantos modernos, muchísimos eventos de suma importancia que han trascendido en la forma de vida del ser humano, de que el globo terráqueo ha sufrido increíbles cambios geográficos en los cuales se han exterminado poblaciones completas, de haber sufrido terribles guerras mundiales, con gobernantes ejemplares sin faltar esos poderosos con una crueldad inaudita, sí, aquellos que perdieron la noción entre el bien y el mal, por sentirse inmortales… sin embargo, como se dice que no hay mejor cura que el mismo tiempo, todo ha pasado a la historia y… ¡Poco a poco, al olvido!; pero con el nacimiento de ése ser divino, sucede algo milagroso, pues año con año, en todo el enigmático Planeta Tierra… ¡Lo seguimos recordando!

La palabra Navidad, significa la fiesta que conmemora el nacimiento de Jesucristo; y es verdaderamente increíble que hasta los que dicen ser ateos, por conveniencia o no, de una forma u otra… ¡Festejan la famosa navidad!

Dependiendo la nación, ideología, situación geográfica, clima, etcétera, sus fiestas tienen grandes variaciones, pero, sea como sea, el hecho es que se le sigue recordando…

¡A través de los siglos!

Según el evangelio, narra lo siguiente: “Sucedió que por aquellos días salió un edicto de César Augusto, ordenando que se empadronase todo el mundo.

Este primer empadronamiento tuvo lugar siendo gobernador de  Siria, Cirino. Iban todos a empadronarse, cada uno a su ciudad. Subió también José, desde Galilea, de la ciudad de Nazaret,  a Judea,  a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y familia de David, para empadronarse con María, su esposa que  estaba encinta. Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se cumplieron los días de alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento”.

“Había en la misma comarca unos pastores, que dormían al raso y vigilaban por turno durante la noche su rebaño. Se les presentó el Ángel del Señor, y la gloria del Señor los envolvió en su luz; y se llenaron de temor. El Ángel les dijo: “No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo; os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es Cristo Señor, y esto os servirá de señal; encontrareis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre”. Y de pronto se juntó con el Ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios diciendo: ” Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace”.

Jesús representa la generación número cuarenta y dos, del padre Abraham;  le correspondía el nombre Emmanuel, que significa: “Dios con nosotros”; sin embargo cuando  nació se le llamó Jesús, que en hebreo es Yehosua, que quiere decir: ” Yahveh, salva “.

Por eso, que mejor momento que ésta preciosa Navidad, para renacer a un mundo nuevo, ya que en esta vida estamos expuestos diariamente a esas pruebas “fáciles”, en las cuales nuestra conciencia nos advierte a tiempo de los peligros a los que nos exponemos, pero…, si cedemos a esas “facilidades”, con el tiempo se vuelven… ¡ Cargas muy ” difíciles ” de llevar !.

A renacer nuevamente sin desear lo que tiene el prójimo, ya que no a todos nos conviene todo, y en realidad, no todo el mundo es feliz con lo mismo.

A renacer de nuevo sin llegar a ser insaciables de todo placer; evitando abalanzarte  sobre la comida, porque todos los excesos son malos, traen consigo fuertes malestares y enfermedades, recuerda que: “De tragones, están llenos los panteones”.

¡A renacer en ti mismo!, llenando de amor, sabiduría, paz y alegría,  tu hermoso corazón, para que con bondad y ternura transmitas a tu increíble familia la felicidad de la unión.

Recuerda lo que decían nuestros ancestros, descendientes de esa bella y recia raza de bronce: “Solos somos fuertes pero unidos invencibles”.

Da gracias a Dios por lo mucho o poco que todavía tienes, recuerda que naciste desnudo y así te retirarás de éste enigmático planeta, sin embargo, si sabes amar incondicionalmente, estoy segura de que no necesitas morir, para renacer con abundante energía positiva, tan necesaria en ésta época llena de egoísmo.

Que en ésta Navidad… ¡Renazcas nuevamente para el bien de ti mismo, tu familia, amigos, comunidad y toda la humanidad!

 

Cariñosamente A. I.