Dichosos son los que tienen tiempo para compartir la soledad con ellos mismos, siempre y cuando sea para recapacitar, poner la vida en orden, analizar en forma ecuánime y tranquila el pasado, para que sirva de gran experiencia y así… ¡Poder vivir un futuro mejor!

 

Pobres de aquellos que utilizan la soledad para auto flagelarse, sentir lástima de ellos mismos y convertirse voluntariamente en víctimas.

 

Un anacoreta, al igual que un ermitaño, es la persona que vive en un lugar solitario, dedicado a la oración y penitencia.

 

Si nos ponemos a leer la biblia, leemos cómo el mismo Jesús, se retiraba solo, caminando por el desierto, para ponerse en contacto consigo mismo y con Dios Padre… ¡Antes de hablar con sus seguidores!

 

Los momentos de ayuno y soledad, contribuyen en forma notable, para obtener una mente libre de negatividad y maravillosas ideas positivas, con resultados… ¡En realidad increíbles!

 

Si eres conferenciante, maestro, religioso, inventor, compositor, escritor, pintor, etcétera,  podrás observar que las personas que trascienden a la inmortalidad, debido a sus palabras, obras, inventos, etcétera, antes de exponer sus trabajos, se retiraron de la algarabía mundana a la soledad, con la única compañía de ellos mismos y su creador.

 

Cuando les menciono que en ocasiones es indispensable el hacer un alto en la vida para empezar a conocerse uno mismo, ¡es verdaderamente imposible hacerlo en compañía!

 

En ésta paradisíaca Bahía de Banderas, tenemos infinidad de lugares con indescriptibles aromas, colores y sabores, que nos invitan al silencio profundo, la meditación rehabilitante y la soledad armoniosa…

 

Porque al sentir el contacto con la misma Madre Naturaleza, podremos fácilmente hacer un viaje a nuestro interior, que si lo sabemos aprovechar en forma positiva… ¡Lograremos una verdadera limpieza del alma!

 

Primeramente sacando todo lo que nos molesta y enferma; eliminando la podredumbre con olor fétido que nos asquea porque está escondida en lo más recóndito de nuestro ser.

 

Seguimos en silencio, recogiendo todas la piedras y rocas, que por nuestra apatía se han ido solidificando y haciendo cada vez más pesadas y difíciles de remover, debido a la acumulación de los años…

 

Los odios y rencores que hemos dejado en el aparente olvido, pero… ¡Sin el perdón debido!, y eso, en nuestro inconsciente, nos irá corroyendo y produciendo terribles enfermedades silenciosas, tanto de cuerpo como del alma.

 

¿A quién le gusta llegar a una casa sucia, con mucho olor desagradable y  basura tirada por doquier ?…   ¿Quién prefiere entrar a un cuarto obscuro, donde se tiene el peligro de tropezar, teniendo la oportunidad de prender la luz y alejar el riesgo inminente?

 

Que en ésta época tan maravillosa, tengas la increíble oportunidad de disfrutar un tiempo de soledad para: perdonarte, conocer tu realidad, limpiar tu interior… sugerir a que los que te aman, a que conozcan los beneficios de la soledad, para que con una familia sana y unida, puedan disfrutar con gran alegría y mucho amor…

 

¡Estas bondadosas festividades!