Bienvenida poco cordial

Puerto Vallarta parece estar pleno de vida con los miles de turistas que han llegado a celebrar fin de año en nuestra ciudad.  Ante las inclemencias del tiempo poco podemos hacer, pero aún así la ciudad luce alegre y los turistas tratan de sacar la mayor ventaja de su estadía.  Se consuelan diciendo que en sus lugares de origen la situación es mucho peor.

 

Lo que si nos corresponde atender, es el tipo de bienvenida que brindamos al visitante y el aeropuerto de Puerto Vallarta no está ofreciendo su mejor cara.  Desde hace muchos años tenemos el problema de los tiempos compartidos aposentados en el interior de la llegada internacional.   Funcionan como agencia de viajes camufladas, que a base de confusas explicaciones atrapan a inocentes viajeros que caen presas de un temible OPC que no los dejará en paz hasta que vayan a un desayuno.  Pero allí todo se vale, mientras que a hoteles y restaurantes  les caen todo tipo de revisiones por parte de PROFECO, SEMADES, Secretaría del Trabajo, SECTUR, que verifican que los establecimientos  tengan todo en orden, ofrezcan lo que prometen y cada servicio cuento con una descripción de lo que implica y el costo del mismo.   Resulta gratificante saber que México se preocupa por garantizar una cierta calidad para el consumidor, pero hay muchos prietitos en el arroz por corregir.

 

Ayer fui al aeropuerto a recoger a unos familiares.  Dejé el auto en el estacionamiento ya insuficiente desde que cambiaron la logística de acomodo para privilegiar al transporte de autobuses y combis y al que normalmente me ha tocado verlo casi vacío.

Mi sobrina y su marido llegaron con todo bien cargando a sus dos pequeñas.  Al ir a pagar el estacionamiento la máquina del área de llegadas nacionales no servía.

 

Mismo panorama que la semana  anterior que había ido a recoger a una hermana, igual que hacía dos meses que había ido a recoger a una amiga.  Me dirigí hacia la otra máquina que se encuentra por el área de llegadas internacionales.   Había una larga cola.  Un automovilista dijo, es ridículo, desde hace como 6 meses esa máquina no sirve.  De pronto, la única máquina en servicio se atoró.  Un americano que pagó con tarjeta de crédito propició el problema.   Inocentemente aseguraba tener saldo en esa tarjeta.   Solicitó ayuda y después de varios minutos llegó una señorita a decir que lo sentía mucho, pero que el pago con tarjetas tampoco servía.

 

La cola siguió creciendo y la siguiente señorita pagó con un billete que no quería aceptar la máquina porque era muy nuevo, sacó otro que tampoco porque era muy viejo.   Finalmente llegué a mi destino con mi cuñado que me acompañaba y pudimos pagar los 26 pesos del importe.  Afuera estaba la familia esperando nuestra milagrosa aparición después de 20 minutos.  Luego de caminar con maletas, bebés  y carriolas, entre carros y taxis, cruzando calles con intenso tráfico, llegamos al absurdo estacionamiento.  Un lugar donde caminas aterrorizado mientras los vehículos entran y salen de reversa.  Todo es caótico y peligroso porque el estacionamiento simplemente es muy pequeño.

 

Y las autoridades que regulan los servicios donde están.  La maquinita ¿por qué no la componen?  ¿Cómo es que protección civil permitió un estacionamiento tan mal diseñado al que para llegar casi tienes que arriesgar la vida?  Es la carta de presentación de Vallarta y la bienvenida no parece ser la más cordial.  O usted ¿Cómo la ve?