Después de la lluvia

El fin de año en Vallarta, llegó con altibajos y claroscuros.  La lluvia y el mal tiempo nos hicieron recordar lo vulnerable de nuestro sector, y los turistas que deambulaban desconcertados, evidenciaron la ausencia de espacios donde la gente pueda acudir cuando el sol se niega a salir.

Vallarta necesita reconfigurar su oferta y revisar  los contenidos de su entretenimiento. La lluvia evidenció la carencia de contenido cultural y la presencia monotemática del antro como eje de toda diversión.

En el aspecto político, las asociaciones de vecinos, empresarios y propietarios de fincas, no dejaron disfrutar de lleno las vacaciones de los servidores públicos y lograron concertar reuniones con los tres niveles de gobierno, para tratar asuntos de gran importancia para la ciudad.  El sueño de la modesta utopía de  Krauze de hacer valer lo que Madero en 1910 y Vasconcelos en 1929 habían imaginado como ideal, empezaba a tomar rumbo en Vallarta.

Dejar libre el destino del país en las manos de los ciudadanos. Evidentemente esta utopía nunca será del todo posible.

No obstante, las condiciones están dadas en nuestra ciudad para que se dé el primer paso. Los vallartenses han empezado a tomar conciencia de la necesidad de mover los hilos de otra manera y no dejar que los de arriba nos manejen como títeres.

Lo permitimos durante mucho tiempo y los resultados no fueron ni medianamente los esperados. La crisis nos hizo reaccionar y la urgencia de tomar cartas en el asunto nos unió.

El trabajo apenas empieza y habrá que ajustar las piezas del rompecabezas con precisión y hacer movidas de ajedrez con maestría, para no echar abajo las primeras pláticas de las negociaciones.

Los claroscuros en las visiones de cómo construir ese nuevo ente operativo entre las asociaciones y la autoridad,  pueden abrir la puerta para que el fin no se concrete.

Se necesitan delinear metas muy claras con la aprobación del conjunto, para establecer ese eje rector para el centro de Puerto Vallarta.

Por otra parte, la mala pasada que nos jugó el clima en el fin de año, también nos hizo recordar que además del sol y playa, la naturaleza es otro de nuestros activos más valiosos.

Después de la lluvia, volvimos a ver una sierra verde siempre viva, una vegetación prodigiosa y a ríos reabastecer sus cauces. La ausencia de sol, también enfría las aguas para deleite de la jorobada, la reina de los mares de la bahía durante cuatro meses al año.

A pesar de su gran tamaño, la ballena y sus ballenatos no están exentos de peligros por  lanchas que se les acercan demasiado y las dañan con la propela.

El primer festival de la ballena en Vallarta tiene el propósito de generar conciencia sobre el avistamiento regulado de ballenas.

Ballenarte contempla conferencias, exposiciones y muchas actividades más de forma gratuita. Arranca el miércoles 8 de enero a las 5.30 pm en el Muelle de los Muertos con un carnaval de embarcaciones y juegos pirotécnicos. Cierra con una cena a beneficio de la conservación de ballenas, el sábado 11 de enero a las 7pm en la Plaza Lázaro Cárdenas.

Boletos a 200 pesos, disponibles entre otras locaciones en Belmar Hotel Galería Insurgentes 161. Además de las asociaciones, el vallartense debe involucrarse más en las causas que nos dignifiquen como personas responsables con nuestra comunidad.

O usted ¿cómo la ve?