¿Presupuesto participativo?

COMO MIRANDO A TLAJOMULCO. Por décadas los políticos mexicanos que se creyeron innovadores voltearon al sur del continente para encontrar referentes novedosos en la gestión pública, encontrando en países como Brasil temas atractivos para importar al país. Incluso hoy Petrobras, el gigante petrolero carioca, es el referente que impulsó la reforma energética recientemente aprobada en México, lo cual ratifica por mucho que ese país sudamericano puede servir de inspiración para los políticos mexicanos. Fue en Brasil, concretamente en Porto Alegre, donde desde 1989 se aplica con gran éxito el llamado Presupuesto Participativo, que fue copiado con muy buenos resultados por otras 70 ciudades de Brasil y un gran número de municipios en el extranjero. A su llegada al poder el Partido de los Trabajadores se encontró con enormes desigualdades sociales y recursos económicos muy limitados, lo que impedía hacer frente a todas las necesidades de la población, así que la solución fue organizar a la sociedad civil para que participara de manera estrecha en la elaboración del presupuesto de egresos. Desde entonces, mediante una efectiva estructura ciudadana que empieza desde cada cuadra y cada barrio, los ciudadanos de Porto Alegre deciden en conjunto con sus autoridades en qué se gastará cada peso del presupuesto, determinando con claridad cuáles obras se realizarán. Por desgracia a los asesores de Ramón Guerrero Martínez no les alcanzó la mirada hasta Brasil y se conformaron con darse una vuelta por Tlajomulco para inspirarse en su rústico Presupuesto Participativo.

 

NI LA BURLA PERDONAN. Desde el año pasado el alcalde Ramón Guerrero presumió entre sus novedosos programas sociales el del llamado Presupuesto Participativo, que no es otra cosa más que una consulta simple que se le hace a cada ciudadano que acude a pagar el impuesto predial, a quien se le entrega un modesto cuestionario en el cual el contribuyente puede anotar sus prioridades en materia de obra pública. Pese a lo intrascendente de esa iniciativa, este año de nueva cuenta el ayuntamiento promueve su cantaleta del Presupuesto Participativo, sin importarle que incurra en una simulación que más bien es una burla para el ciudadano común, porque es evidente que su opinión nunca será tomada en cuenta. En estos primeros días del 2014 la consulta del presupuesto participativo arroja que los ciudadanos piden el inmediato arreglo de las calles, que están hechas un desastre a raíz de las lluvias del pasado fin de año. Y eso es todo, en eso consiste para El Mochilas el famoso Presupuesto Participativo. No hay forma de que las opiniones de los ciudadanos incidan directamente en el ejercicio presupuestal de este año por dos razones fundamentales, la primera es que el presupuesto de egresos se establece y aprueba a finales del año anterior por lo que legalmente no es válido alterarlo, salvo casos excepcionales que deberán ser aprobados por la mayoría del pleno.

 

QUE TANTO ES TANTITO. Lo que llama la atención es la facilidad con la que el llamado gobierno ciudadano impone criterios para distorsionar conceptos que son muy fijos en materia de gestión pública. Otro ejemplo lo tenemos en la llamada Contraloría Ciudadana, que en gestión pública avanzada implica todo un concepto en el cual la sociedad civil cuenta con un contralor al interior del gobierno que vela por sus intereses. En este caso para el alcalde Mochilas la Contraloría Ciudadana consistió en pedir una terna a algunas asociaciones civiles para de ahí elegir al contralor municipal, pero coincidentemente el elegido fue un contador incondicional de Oscar Pérez, el poderoso secretario particular del alcalde. En cuanto al famoso contralor ciudadano, hasta el día de hoy no se sabe nada, salvo que cobra religiosamente cada quincena sin que se destaque por hacer cosas a favor de la ciudadanía. En lo que se refiere al Presupuesto Participativo, sería una herramienta muy efectiva para el alcalde en estos tiempos en lo que el dinero no alcanza para el pago de los aguinaldos de los trabajadores. Por primera vez en los últimos 20 años los empleados municipales no recibieron en tiempo y forma sus aguinaldos y por lo menos mil empleados municipales siguen hasta el día de hoy sin cobrar ese beneficio laboral. Los afortunados que sí lo recibieron tuvieron que ser pacientes ya que les fue cubierto en dos bonificaciones, pero algunos todavía no reciben la segunda quincena de diciembre.

 

LA CEREZA DEL PASTEL. Entre los conceptos novedosos de gestión pública aplicada que el Mochilas presumió en su campaña destaca la consulta popular que prometió aplicar a la mitad de su mandato para que el pueblo decida si se mantiene en el cargo o si se ve obligado a declinar. Aunque la mitad de este gobierno se cumplirá el próximo 31 de marzo, es evidente que bajo ninguna condición el alcalde cumplirá esa promesa, principalmente porque no hace falta recurrir a ninguna consulta pública para tener claro que al día de hoy los niveles de aprobación que tiene el alcalde son muy bajos. La falta de recursos económicos y la fractura al interior del equipo gobernante ha dado como resultado que el gobierno actual tenga altos niveles de aprobación entre el grueso de la sociedad vallartense. La falta de dinero en el área de seguridad pública ha generado un incremento en los índices criminales que afectan a la sociedad vallartense, lo cual ha provocado mayores niveles de desaprobación hacia el gobierno del Mochilas, por lo tanto convocar a una consulta pública para el revocamiento de mandato municipal sería un auténtico suicidio que El Mochilas no piensa cometer. Será apenas una más de las muchas promesas de campaña incumplidas, así que no vale la pena esperar grandes cosas en torno a este asunto.

 

POSDATA. En términos prácticos este 2014 debería ser el mejor año de la gestión mochilista por ser el segundo año del trienio, sin embargo el año comienza con un grave déficit económico y difícilmente se repondrá en los próximos meses. El proceso electoral de Nayarit contaminará el municipio y lo imbuirá en la espiral política de Bahía de Banderas, anticipando la efervescencia política que debiera estar reservada para el 2015. Lejos de preocuparse por componer el rumbo de su gestión, El Mochilas dedicará el resto de su mandato a tratar de imponer un sucesor.

 

VOX POPULI. Por lo tanto la constante para este año será la misma, la consolidación de un trienio perdido por culpa de la división de los grupos locales. Ramón Guerrero es y será un accidente de la política local gracias a los pleitos internos del panismo vallartense. El año entrante El Mochilas será apenas un recuerdo en la memoria de algunos vallartenses, pero aquí se quedarán a dar la cara algunos de los que lo ayudaron a llegar al poder, como Ignacio Guzmán García, quien hoy es un referente de todo lo que no se debe hacer en política.