El nuevo PRI de Gustavo

UN PARTIDO EN MOVIMIENTO. Aunque oficialmente todavía no ha asumido la presidencia del CDM del PRI Vallarta, el diputado Gustavo González Villaseñor ya anda en plena campaña recorriendo las colonias populares del municipio. Es un auténtico Déjà vu lo que estamos viendo con Gustavo González, quien asume la presidencia de su partido por cuarta vez mostrando las mismas ganas de la primera vez. 25 años después de haber asumido la presidencia del CDM del PRI Vallarta por primera vez, Gustavo González emprende el reto de regresar a su partido a la presidencia municipal el año entrante, como lo hiciera en el 2003 cuando encabezó por tercera vez al tricolor. Son las vueltas de la vida, con unos kilos de más y varios nietos en casa, Gustavo empieza como de cero, porque tras su gestión como alcalde quedó muy desgastado de su imagen, principalmente luego de que un puñado de empresarios lo sometiera a un juicio político que finalmente resultó improcedente. En esa danza lo acompañaron algunos como César Abarca, quien por haber sido regidor con Gustavo también fue sometido a juicio político. Hoy, diputado local por segunda vez, Gustavo no es sólo el mejor hombre para unificar al priismo vallartense, es en realidad el único capaz de darle forma a una masa de grillos impetuosos que no encuentran la forma de encauzar sus fuerzas para traducirla en una victoria electoral el año entrante.

 

GOOD NEWS, BAD NEWS. Por desgracia el retorno de Gustavo a la presidencia del PRI representa buenas noticias para el priismo vallartense pero no buenas noticias para la sociedad vallartense, que todavía no se repone de la devastación generada luego de los trienios de Javier Bravo y Chava González, cuando el patrimonio municipal fue literalmente saqueado generando una crisis que fácilmente tardará 20 años en ser resuelta. Con una amnesia total, los priistas se reagrupan para recuperar la presidencia municipal el año entrante con Gustavo como comandante en jefe, pero al día de hoy ninguno, ni siquiera el propio Gustavo, ha ofrecido una disculpa por los latrocinios cometidos por los dos últimos gobiernos priistas, cuando el municipio se fue a la bancarrota total por culpa de malas decisiones. Peor todavía, lejos de asumir errores y castigar culpables, el priismo vallartense cierra filas en torno a los ladrones y les concede trato privilegiado, gracias a lo cual el ex alcalde Javier Bravo sigue siendo considerado como un gran activo político, cuando por lo menos debiera estar sometido a un proceso penal por los abusos cometidos durante su administración, especialmente en lo referente al crédito de los 450 millones de pesos de los cuales por lo menos 100 millones fueron canalizados a la compra de luminarias que hoy están destinadas a la basura debido a la renovación total del sistema luminario público.

 

BOLITAS PARA ROBAR. La unidad que Gustavo le garantiza al PRI es total, absoluta, al grado de que en la primera fila de los asistentes a la sesión de consejo político donde se resolvió la candidatura única de Gustavo para presidir al nuevo PRI destacaron personajes como Heriberto Sánchez Ruiz y Miguel Ángel Yerena Ruiz. El primero fue corresponsable de la derrota del PRI en el 2000 cuando perdió la contienda interna y se negó a apoyar al candidato del PRI, siendo candidato del PRD en el 2006 y en su calidad de regidor plurinominal aprobó el polémico crédito de los 450 millones de pesos que hoy tienen a Puerto Vallarta en la crisis financiera total. Por su parte Miguel Ángel Yerena Ruiz renunció al PRI en el 2012 y le quitó 6 mil votos que habrían sido más que suficientes para que el Archi derrotara sobradamente al Mochilas. Hoy, gracias a la memoria selectiva de los priistas, ambos personajes están listos para regresar a su partido de origen, sin que ello implique buenas noticias para la sociedad vallartense. Todo en aras de sumar fuerzas para que el año entrante el PRI recupere la presidencia municipal y los grupos políticos se repartan generosamente las migajas de lo que queda en el palacio municipal.

 

ASÍ NO TIENE CASO. Gustavo González Villaseñor es el menos culpable de los daños que el priismo local le ha infringido a la sociedad vallartense, principalmente porque al término de su gestión entregó cuentas muy aceptables ya que no dejó un solo peso como deuda pública y en cambio gestionó una cantidad histórica de obra pública. Incapaz de meter orden en su propio grupo político, Gustavo jugó su sucesión con dos precandidatos y en el pecado llevó la penitencia. Incapaz de frenar el ímpetu de Juan Carlos Castro Almaguer, Gustavo debilitó las posibilidades de Andrés González Palomera y cuando intentó reagrupar a su familia ya era demasiado tarde para vencer a un Javier Bravo que de la mano de Rafael Yerena se impuso en la contienda interna del 2006. Hoy Gustavo pretende enmendar ese error y desde ahora anuncia que su trabajo al frente del PRI está encaminado a tender las redes para que finalmente Andrés González Palomera sea el candidato del PRI y posterior presidente municipal. Los primeros actos de Gustavo, con Andrés a su lado partiendo roscas de reyes, demuestran que en efecto tiene toda la intención de trabajar para la candidatura del representante del gobernador en Puerto Vallarta, sin embargo sabe muy bien que la circunstancia cuenta, y llegado el momento Gustavo también será considerado un precandidato con rentabilidad para lo que pudiera ofrecerse.

 

POSDATA. Por desgracia lo único claro en estos años es que sin importar el partido del que emanen, los alcaldes pueden ser tan corruptos y mediocres como el que más. Pese a los avances en materia de fiscalización y transparencia, la alcaldía de Puerto Vallarta sigue siendo un botín que se reparte a placer el grupo gobernante en turno, aunque a unos les ha tocado la pechuga y a otros simplemente la morralla, como es el caso del grupo actual que se conforma con agenciarse un porcentaje de la obra pública ejercida, ante la incapacidad de meterle mano al cajón como se hiciera en el pasado.

 

VOX POPULI. Si Gustavo González Villaseñor realmente quiere limpiar su imagen y convencer a la sociedad vallartense de que los priistas han aprendido la lección, por lo menos requiere ofrecer una disculpa por el grave daño que sus compinches le han generado al municipio. Se entiende la urgencia de los priistas de perdonar a traidores como Heriberto Sánchez y Tito Yerena, pero lo menos que podrían hacer es no presumirlos en público como si fueran los grandes demócratas. También es momento de que Rafael Yerena y Javier Bravo den un paso al costado para que permitan la oxigenación del Partido y al menos se logre la apariencia de una auténtica modernización. De lo contrario, los otros seguirán embaucando al electorado con el cuentito de que son un auténtico movimiento ciudadano, cuando en el fondo son el mismo panismo mocho y trasnochado de siempre pintado de naranja.