¡Hasta las últimas consecuencias!

NI LA BURLA PERDONA. El alcalde de Puerto Vallarta, Ramón Guerrero Martínez, pide a la Fiscalía General del Estado llegar hasta las últimas consecuencias en el caso del joven al que un violento sujeto le arrancó los ojos en el interior de los separos de la policía municipal. Ni siquiera en el corazón de la Dirección de Seguridad Pública Municipal un ciudadano vallartense acusado de robo recibió protección para garantizar su seguridad personal. Media hora después de que le fueran extirpados los ojos de manera violencia el detenido de nombre Jonathan Franco Martínez fue auxiliado por policías municipales, quienes seguramente se enteraron del violento incidente a través de la prensa local. Hoy la noticia está en prácticamente todos los diarios del país, dándole a Puerto Vallarta una promoción que ningún destino turístico quisiera. Ante la presión generada por el sangriento acontecimiento, el alcalde sólo atina a pasarle la bolita al fiscal general, Luis Carlos Nájera, como si el señor no tuviera suficientes asuntos que atender en el plano estatal. Por desgracia la actitud del presidente municipal es un reflejo más de lo que pasa en Puerto Vallarta, donde existe un enorme vacío de poder generado por el mal desempeño del grupo gobernante.

 

UN MUNICIPIO PARALIZADO. Por donde se le vea, Puerto Vallarta ha dado un salto de 20 años hacia el pasado, lo que nos permite tener unas calles repletas de baches y una policía bicicletera. Mientras en Bahía de Banderas, municipio con la mitad del presupuesto que tiene Puerto Vallarta, las patrullas de la policía y tránsito abundan por doquier, en Puerto Vallarta esos vehículos son pieza de museo debido a la deliberada decisión del gobierno municipal de negarse a adquirir patrullas. Lejos de comprar vehículos adecuados, el ayuntamiento ha dotado a agentes de Tránsito y policías municipales de bicicletas, motocicletas, cuatrimotos y monopatines para que cumplan con la delicada responsabilidad de brindar protección a la ciudadanía. Mientras el alcalde se transporta en un vehículo blindado de alto cilindraje, nuestros modestos policías recorren las colonias populares del puerto a bordo de bicicletas y motocicletas. Tristemente el alcalde, Ramón Guerrero, ha terminado creyendo que Puerto Vallarta es su natal Ayutla, por eso ha rebajado peligrosamente el nivel del municipio, convencido de que con un puñado de bicicletas es más que suficiente para mantener vigilado todo el municipio.

 

EL MOCHILAZO. La imagen más contundente del actual gobierno municipal la encontramos en http://www.youtube.com/watch?v=JyQ6-tVB_Lo donde desde el 12 de enero se muestra un video en el cual el alcalde ramón Guerrero presume sus habilidades para el baile dominando la pista al ritmo de El Venadito. Emocionado por el momento, El Mochilas remata su actuación con un chispazo de quebradita, con tan mala suerte que la Ley de Gravedad le hace una mala jugada y termina desplomándose cuando ancho es sobre la humanidad de su compañera de baile, quien de acuerdo al último parte médico no resultó con lesiones que pongan en peligro su vida o tarden más de 15 días en sanar. Lo más interesante del video es que tras la caída del alcalde su cuerpo de seguridad de inmediato intervino para levantarlo, dejando de lado a la pobre mujer que fue atendida luego de que se comprobara que el preciso no tenía ninguna costilla rota. De la que se salvó la Maggy. Por desgracia para los accidentados, el encargado de grabar la escena jamás dejó de filmar, dando origen a 30 segundos dignos de lo mejor de Las Mangas del Chaleco. A simple vista el escenario pareciera más bien de Ayutla y no de Puerto Vallarta, pero para el caso es lo mismo, exhibe con crudeza la degradación que ha sufrido la imagen de la presidencia municipal en estos 15 meses de gobierno ciudadano.

 

Y AÚN HAY MÁS. Ante este lamentable escenario la pregunta más frecuente es en el sentido de si el alcalde, Ramón Guerrero, cumplirá su promesa de campaña de someterse a una consulta pública para que la ciudadanía decida si se mantiene en el cargo o se ve obligado a dimitir. El plazo fijado para ese compromiso es la mitad del trienio, lo cual será el próximo 31 de marzo, sin embargo no hay ningún indicio de que El Mochilas esté decidido a cumplir con esa promesa, especialmente porque no ha cumplido otros compromisos mucho más fáciles, como el de reducir en un 20% el sueldo de todos sus regidores y funcionarios. No hace falta aplicar una encuesta profesional para tener claro que en estos momentos los niveles de popularidad del alcalde están por los suelos, por más trabajo político que se está haciendo en las colonias populares mediante el gasto indiscriminado de las partidas federales etiquetadas para gasto social. Es evidente que ante el panorama adverso que enfrenta esta administración, la esperanza de Ramón Guerrero es crear una clientela electoral a base de dádivas presupuestales que le garantice la permanencia en el poder de su grupo político, por eso no parece estar preocupado por el desgaste que sufre su gobierno ante sectores de la sociedad vallartense tan influyentes como el de la burocracia municipal.

 

POSDATA. Por lo pronto este miércoles veremos lo que podría ser la constante en la segunda mitad del gobierno del Mochilas, cuando la comunidad gay de Puerto Vallarta salga a la calle a protestar en demanda de justicia para el joven Jonathan. Ante la pasividad del alcalde para aplicar la ley en este lamentable asunto, los homosexuales del puerto deciden tomar la calle para meter presión. Vamos a ver qué pasa.

 

VOX POPULI. La regidora con licencia Elisa Ayón sigue escenificando una ridícula tragicomedia al negarse a renunciar definitivamente a su regiduría. El pasado lunes Elisa jaló los reflectores de la prensa estatal al ingresar por la fuerza a la que fuera su oficina como regidora de panteones en el palacio municipal de Guadalajara, para lo cual rompió un vidrio de la puerta de acceso, ya que le fue cambiada la cerradura de la oficina. Entre amenazas de denuncias penales el alcalde, Ramiro Hernández, y la regidora licenciada Elisa Ayón le siguen dando al traste a la de por sí depauperada imagen del PRI en la ciudad capital, pavimentando el camino para que el año entrante Enrique Alfaro les gane la elección.