¿Crónica de un fraude anunciado?

LOS HECHOS Y LAS PALABRAS. Aunque en su primer informe de gobierno el alcalde, Ramón Guerrero, presumió la cuantiosa inversión realizada en la dotación de un sistema de riego automático de los camellones de la Avenida de Ingreso, hasta el día de hoy el riego de la jardinería se sigue realizando mediante el uso de pipas, lo cual implica un alto costo económico y una constante molestia para cientos de automovilistas que se ven afectados por este rupestre sistema de riego. Aprobado por el pleno del ayuntamiento con una inversión de aproximadamente 11 millones de pesos, el sistema de riego de la avenida de Ingreso fue proyectado en cuatro etapas y contemplaba un total de 103,086 metros lineales de tubería de una pulgada y ¾ de pulgada, además de la colocación de 14 cisternas con una capacidad para almacenar agua de 150 mil litros. El moderno sistema de riego por aspersión incluye, según datos del propio ayuntamiento, 6,680 aspersores para el eficaz riego de miles de helechos, krotos y adelfas que fueron plantados por los contratistas. Durante varios meses la avenida de Ingreso fue un infierno debido a los trabajos de introducción de la tubería, para lo cual fue necesario romper amplios tramos de concreto para conectar toda la red de tuberías en sus cuatro etapas que implican una extensión total de 11 kilómetros. Sin embargo, por alguna extraña razón, el sistema jamás ha entrado en operación por lo que el ayuntamiento sigue utilizando pipas particulares para el riego de la jardinería.

 

ALLENDE EL AMECA. El asunto del inoperante sistema de riego automático de la avenida de Ingreso de Puerto Vallarta no mereciera mayor atención de no ser porque en el vecino municipio de Bahía de Banderas se tiene un ejemplo muy parecido con el sistema de riego automático del Bulevar Riviera Nayarit, el cual fue presuntamente concursado por el entonces alcalde Jaime Cuevas Tello al contratista Jorge Olvera Corona a un costo cercano a los 5 millones de pesos. Tras el cambio de administración el contratista presumió haber entregado la obra terminada pero jamás la puso en operación, lo cual hizo que el nuevo alcalde Héctor Paniagua se negara a liquidar el finiquito reclamado por el constructor, que era de aproximadamente 3 millones de pesos en el 2010. Por ello el contratista decidió recurrir a los tribunales y en el 2013 recibió un fallo en su favor que obligaba al municipio al pago de 70 millones de pesos. Coincidentemente en ese momento el demandante Jorge Olvera trabajaba como Subdirector de Obras Públicas en el propio Ayuntamiento por invitación del alcalde Rafael Cervantes Padilla, quien con ánimo conciliatorio consiguió una negociación de 36 millones de pesos, ahorrándole al municipio la friolera de 34 millones de pesos. Por supuesto que el escándalo no se hizo esperar, especialmente por el afán de ayuntamiento de pagar 36 millones de pesos por una obra que jamás pudo ser operada por sus defectos de construcción.

 

NI VIENDO ATINAN. Tras meses de jaloneos el contratista Jorge Olvera terminó aceptando un pago de 7 millones de pesos, con lo cual se dio por bien servido, sin embargo el llamado Bulevar Riviera Nayarit sigue siendo regado mediante el uso de pipas, lo cual implica molestias a los automovilistas, desperdicio enorme de agua y contaminación de la carretera ya que la presión del agua provoca que gran parte de la tierra del camellón se desborde a la carpeta asfáltica. Por el fraude cometido con esta mala obra el contratista debiera por lo menos estar sometido a un proceso penal, sin embargo se dio el lujo de demandar al ayuntamiento y cobrar una millonaria liquidación por una obra que nunca ha servido. Con ese antecedente tan cercano no se explica la pasividad con la que el ayuntamiento de Puerto Vallarta asume la inoperancia de su propio sistema de riego automático, lo cual podría terminar en un escandaloso fraude a la vuelta de unos cuantos años. Hasta donde se sabe el ayuntamiento pagó el total del contrato a los responsables de la obra, quienes presumiblemente ya la terminaron en su totalidad porque no se observa ningún tipo de trabajo en el área, por lo mismo no hay explicación satisfactoria en torno a la falta de operación de este presumido sistema de riego automático, manteniéndose el tradicional sistema de riego por pipas con toda la problemática que implica.

 

OBRAS SON AMORES. Pese a su presumido Presupuesto Participativo, remedo de consulta mediante lo cual el alcalde Ramón Guerrero presume consultar a la ciudadanía sobre el tipo de obras que necesita el municipio, de manera unilateral el ayuntamiento ha emprendido obras como la millonaria renovación de la jardinería de la Av. de Ingreso, que tuvo un costo cercano a los 13 millones de pesos, sin contar los 11 millones adicionales que costó el sistema de riego automático. Pese a la enorme inversión, las críticas al respecto han sido constantes, principalmente por la mala decisión de dotar a la avenida de Ingreso de una jardinería con alto costo de mantenimiento. Mientras que el ayuntamiento anterior instaló una jardinería propia de una zona semidesértica, el gobierno actual se vio generoso colocando plantas tropicales que crecen tan rápido con las yerbas que las acompañan. El resultado es lamentable, porque en unos cuantos días las yerbas crecen más que las plantas de ornato, proyectando una lamentable imagen de la jardinería. En el mediano y largo plazo el municipio tendrá que gastar una gran cantidad de tiempo y dinero si pretende mantener en buen estado esa jardinería, aunque para ello acaba de firmar un convenio con 30 empresas vallartenses que han sumido el compromiso de adoptar un tramo de avenida de Ingreso para hacerse cargo del mantenimiento de su jardinería, la cual por desgracia seguirá siendo regada a puro manguerazo.

 

POSDATA. Como ocurre con el asunto de las patrullas, el alcalde presume la inversión pero no da explicaciones en torno al incumplimiento. Pese a los frecuentes señalamientos de los medios de comunicación El Mochilas no atina a dar una respuesta lógica sobre la falta de funcionamiento del presumido sistema de riego, lo que hace temer que está heredando un grave problema a la próxima administración, como ocurrió en Bahía de Banderas.

 

VOX POPULI. Dice el refrán que para que la cuña apriete debe ser del mismo palo, por eso vale la pena recordar la declaraciones del regidor Humberto Gómez Arévalo, quien dijo que “los 15 millones de pesos invertidos en la Av. de Ingreso fue dinero tirado a la basura porque se trató de un negocio particular de unos cuantos”. Ojalá alguien se tomara la molestia de investigar a fondo el asunto y exponer toda la verdad, antes de que el costo sea mayor.